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Falacias históricas de RetroMadrid

junio 13, 2016

“Un argumento ad nauseam, o argumentum ad nauseam, es una falacia en la que se argumenta a favor de un enunciado mediante su prolongada reiteración, por una o varias personas. La apelación a este argumento implica que alguna de las partes incita a una discusión superflua para escapar de razonamientos que no se pueden contrarrestar, reiterando aspectos discutidos, explicados y/o refutados con anterioridad.”


Es un buen momento para retomar (tras varias “retroburbujadas”) uno de mis temas favoritos: RetroMadrid.

En tiempos recientes varios foros y canales de “youtube” se han vuelto a reiterar en una falacia nacida en 2009, pero en esta entrada me voy a referir en concreto a este programa:

Por lo pronto sorprende que en un “debate abierto” no participe como invitado alguno de los eventos decanos. Si les incomoda no hace falta que inviten a gente de RetroMadrid, también tienen a RetroEuskal, RetroMañía, RetroMallorca o RetroCoruña que ya tienen recorrido suficiente para opinar con propiedad.

También es llamativo que se aluda al “modelo de negocio RetroMadrid” o un explícito “RetroMadrid: tiendas tiendas tiendas…”. Lo primero porque RetroMadrid NO es un negocio, nunca lo ha sido y salvo que la AUIC decida vender la marca para otros propósitos (tras tentarle, resulta que una persona muy conocida de la “escena” me pidió que le pusiera precio para comprarla, hay evidencia escrita), esta marca seguirá siendo utilizada como un espacio de encuentro de aficionados inclusivo, NO comercial y aglutinador.

Es norma periodística consultar a las partes aludidas, de ese modo se contrasta información y se llega a una conclusión. La gracia es que en esta “retroburbuja” está de moda escuchar a nuestros “amigos” y lo que digan los “enemigos” nos la trae al pairo. En ese caso lo mejor es no poner en marcha debates sesgados como ha sido el caso y buscarle otro nombre, pues no fue más que un programa de opinión, y como tal habría sido totalmente respetable.

No me voy a enrollar dando razones, es que todo es tan simple como que la AUIC ha publicado en 2013 y 2014 las cuentas del evento RetroMadrid detallando las partidas de gastos reales y ha transmitido siempre sus “interioridades”. No todas las asociaciones (o foros) hacen estos ejercicios de transparencia informativa ni dejan varias formas de contacto a mano de todo el mundo para consultar cualquier asunto.

En lo relativo a las tiendas voy a comparar dos eventos: RetroMadrid 2014 y RetroPolis 2016, para evidenciar que lo de “sólo hay tiendas en RetroMadrid” es otra falacia, veamos:

  • RetroMadrid -> 25 tiendas, 37 expositores de la escena (algunos tienen venta).
  • RetroPolis -> 13 tiendas, 10 expositores de la escena (algunos tienen venta).

No hace falta ser muy hábil con las matemáticas para evidenciar que porcentualmente incluso una de las ediciones  de RetroMadrid con más tiendas de la historia sigue teniendo mayoría de expositores de los que consideramos “escena”. ¿Qué rasero se aplica entonces en el debate “abierto”?, pues el de la falacia “ad nauseam”, y es que de tanto repetir una mentira esta se termina convirtiendo en verdad.

Dispararé a alguien en concreto: jojo073 , que como pronto se dará por aludido tendrá la ocasión de exponer su punto de vista en Twitter, en este mismo blog o donde lo desee. Antes de opinar hay que informarse.

Un detalle muy curioso, ¿sabíais que en 2010 no hubo una sola tienda?…

En definitiva, RetroMadrid no es diferente en su concepción de RetroSevilla o RetroFerrol, es simple y llanamente un evento de aficionados que ha crecido demasiado. Este crecimiento ha sido mal gestionado y al final terminó por implosionar causando en ese proceso graves daños colaterales.

Respecto a eso de que “las tiendas no pagan nada porque demandarían un servicio” en RetroPolis o que apenas se les cobra en RetroSevilla “y si ganan 3, 4, 5 o 6.000 € da igual” y quedarse tan agusto, seré franco: es un gravísimo error. Las tiendas deben tener en cuenta que están en eventos sin ánimo de lucro organizados en su mayoría por asociaciones y por tanto DEBEN colaborar de alguna forma porque se benefician monetariamente del esfuerzo desinteresado de mucha gente que voluntariamente les ha dado cabida en un evento. Que paguen 10 o 100 allá cada uno con su conciencia.

Con esto termino, si alguien desea un buen debate basado en argumentos y no falacias, estoy en lo personal completamente abierto a ello. Conozco de primerísima mano todo lo que se ha llevado por delante lo que antaño era un fantástico lugar de encuentro de aficionados (en la web de RetroMadrid hay sobrada información) y me agradaría que la gente no se limitase siempre a creer lo primero que escuchan o leen.

(NOTA: A fecha 10/11/2016 ninguno de los que conforman en la actualidad la organización de RetroMadrid ha podido acudir pese a que se intentó cerrar por correo electrónico una cita con el programa “Amiga Wave” tras un ofrecimiento vía Twitter).

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RetroMadrid, una pesadilla hecha realidad

octubre 30, 2014

yonotengonpiÉrase una vez que se era un lugar repleto de ilusión, endorfinas pixeladas cargadas de emociones yuxtapuestas que contravenían el difícil equilibrio de una jungla sin igual. Era un lugar encantado, misterioso, quizás algo endogámico pero a la vez abierto a que cada vez más gente compartiese un espacio de celebración, un espacio de afición y divertimento derramado por todos los poros de las paredes que nos acogían. Ese lugar era venerado y admirado, imitado en lo posible hasta inundar toda la geografía de una península llamada Iberia.

Sin embargo, el monstruo había crecido y su principal responsable empezó a renegar de la obra que, deformada por los acontecimientos , se convertía en un lugar en el que se expresaban con cada vez más intensidad las malas vibraciones que la humanidad soporta en esta histeria colectiva llamada crisis. La catarsis llegó el 26 de abril de 2014 y las más bajas pasiones no respetaron a ninguno de los artífices de ese encantador lugar otrora conocido como RetroMadrid.

La convulsión no entendía de personas ni de emociones, sólo sabía de necesidades y egos. Era la máxima expresión de la primera persona del singular que ganaba en adeptos y videntes cual espuma contaminante, tanto es así que en esa frenética emisión de bajezas morales, todo se soliviantaba hasta hacer perder a RetroMadrid cualquier atisbo de lo que era hasta entonces. En ese momento ellos ganaban por goleada. Homenajes pretéritos perdían posiciones entre la malicia de aquellos que nunca supieron ni quisieron entender.

Con la efervescencia del rápido y fugaz devenir de la apisonadora que impedía a sus artífices ejecutar la magia prevista, todo se reducía a tratar de salvar lo poco quedaba de esa jungla catódica que silenciosa observaba los alrededores. La jungla se había convertido en un caos engendrado al albor de las circunstancias políticas que habían decidido condenar a la cultura madrileña porque una negligente torpeza derivó en unos trágicos acontecimientos que en nada tenían que ver con RetroMadrid y que, cual “efecto mariposa”, terminaron por desatar la tormenta perfecta eslabón por eslabón y sin que la orquesta de RetroMadrid pudiese afinar las cuerdas, pues antes de, siquiera sacar los instrumentos, todo se vino abajo sin dar tiempo de reacción a unos maravillosos personajes que hasta entonces soñaban con hacer de este mundo un lugar mejor… RetroMadrid era su instrumento.

La injusticia corre a borbotones mientras la corrupción inunda los resortes del poder. Nuestra jungla no es ajena a este destrozo social causado por esos mecanismos de avaricia y codicia ante la que muchos ya hemos dicho basta. Mientras tanto nos limitamos a esperar a que este cáncer termine por fulminarnos y así, de la muerte, nazca otra sociedad diferente en la que gracias a su genoma no haya posibilidad de que el mismo cáncer se reproduzca de nuevo.

Los cimientos de RetroMadrid son más profundos de lo que muchos (en la ignorancia que les da el no querer informarse) pensaríais.

Apenas ha habido reconocimiento a tantos años de lucha de un grupo de aficionados hoy presente en casi todas las ediciones. Todos ellos forjaron en 1995 un lugar de encuentro para aficionados del MSX  que posteriormente ha ido dando forma a la RetroMadrid actual. Este lugar nace del aficionado y esa ha sido su gran virtud hasta ahora, por más que en la ignorancia alguno crea que su organización es un conjunto de asalariados con ganas de amasar fortuna… no, si alguien ha ganado dinero no hemos sido precisamente nosotros que desde la primera edición pusimos dinero de nuestro bolsillos para hacer realidad este sueño y así ha sido hasta ahora.

Quizás debería expresarme en primera persona, pero hablo en plural porque desde el minuto uno puse mi conocida vehemencia para así compartirlo todo, desde las primeras risas hasta las últimas decepciones.

El año que viene, la semilla que puso en marcha esta revolución cumple 20 años. Os animo a que preguntéis a vuestros colegas de afición en qué momento volvieron a interesarse y recuperar recuerdos que creían olvidados… quizás, y sólo digo: quizás, todo este esfuerzo haya tenido que ver.

Mucho antes de este “boom retro” ya estábamos dando caña a nuestros sistemas obsoletos en RUs, “parties” o simples quedadas en casas particulares. Sólo nos faltaba visibilidad.

Nunca dimos por muertos nuestros sistemas por más que la industria luchó por enterrarlos. Ahora sorpresivamente cuando esto se convierte en fenómeno de masas resurge la codicia, la especulación y el oportunismo.

No es pecado que alguien quiera vivir de esto con honradez, tampoco pasa nada si alguien busca la notoriedad o una fama que dura tres días… lo que si es pecado es desentenderse del alma de aficionado, porque sin ella estaremos condenados de nuevo al ostracismo, condenados a que pasada esta “retroburbuja” no tengamos ni espacios en los que celebrar nuestra afición o que, manipulados por las circunstancias, acabemos siendo un simple y caro mercadillo despojado de todo disfrute y conocimiento… ¿queremos ver a nuestras joyas de 8 bits convertidas en sucia mercancía?, yo por lo menos reniego de ello. Mi deseo como aficionado es trasladar a las nuevas generaciones el mismo afán de conocer, profundizar y amar las tecnologías que albergan entretenimiento, ciencia y emoción.

He reflexionado durante muchos meses y por una vez no hago como antaño, cuando escribía en caliente terminada una MadriSX en plan bipolar: “o todo bien o todo mal”, no, en esta entrada la literatura ha dejado paso a mis líneas directas y expresivas de que también en nuestro “mundillo” es preciso madurar de una vez y regenerarnos antes de que la vorágine nos queme. Creer inocentemente que “otros” vendrán a mantener viva la llama es  un terrible error.

Sin nosotros:  entusiastas que a la vez son programadores, escritores, periodistas, jugones, músicos, organizadores, productores… repito: sin nosotros  el mal llamado “boom retro” no tiene futuro.  Nuestra misión es conseguir que esa visibilidad ahora tenga continuidad y apoyo de la industria e instituciones públicas; sin ese apoyo y esa visión histórica, es indudable que el fenómeno morirá porque sus artífices terminarán cansados de repetir machaconamente la misma melodía para que luego un vídeo repleto de insultos llegue a tener por momentos más visitas y valor que el sentido homenaje a un grandísimo genio de la programación como Paco Menéndez.

Aquí os dejo mi reflexión…

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RetroMadrid, la historia de un sueño hecho realidad (Final)

julio 16, 2010

Terminamos este recorrido histórico alrededor de una feria que quiso hacerse mayor, y que al final por el empeño de muchos terminó por ser lo que todos soñábamos.

RetroMadrid 2010 fue por mi parte una mezcla de reto personal, profesional, vital, y de aficionado, quería ante todo dar una lección a toda una sociedad de que trabajando juntos si se puede, y vaya si se pudo. Pero este milagro no habría sido posible sin la aparición de personas muy determinantes a lo largo de las diferentes ediciones, algunos ya han aparecido en las diferentes entradas de esta narración, otros están perfectamente reflejados en este enlace que creo muy importante visitar:

Créditos RetroMadrid 2010

Quizás haya podido dar la impresión de ser el típico personaje con síndrome “centro del universo”, como si la feria girase en torno a mi persona, soy consciente de ello, pero nada más lejos de la realidad, porque esta percepción  deja de tener  sentido si los que habéis ido a las diferentes ediciones juzgais lo que sabíais de mi, y lo que sabéis ahora, probablemente os hayáis llevado una sorpresa porque quizás pensabais que yo ahí no pintaba mucho, y es que literalmente renuncié a mi personalidad con tal de dar forma a este sueño, todo porque me sentía culpable de cualquier problema o error que se producía en la feria, y una forma de “armadura” es precisamente intentando esconderse de la notoriedad.

Es ahora cuando disfruto de lo que he hecho nacer con tanto esfuerzo, y además me recreo en esa feria del 13 de marzo de 2010, y me doy cuenta de que para mi el 13 ha sido un número precioso, porque 13 personas fundaron la AUIC, porque un 13 me llegó la notificación de la inscripción legal de la misma, porque un 13 me hicieron indefinido en mi trabajo actual, porque 13 plantas tenía el edificio donde vivían mis padres, el 13 nos ha acompañado a la AUIC en infinidad de ocasiones y todo lo que parecía malo ha terminado por crear una piña en torno a unas siglas.

Voy a echar la vista atrás, quiero volver a mis 29 años, era viernes 13 de 2009 cuando sin motivación ya veía realizable la feria de 2009, incluso la semana previa seguía sin tener claro si se produciría el “efecto RetroMadrid”, pero se produjo, sabía que la feria era clave para salvarme y salvar la AUIC, todo terminó por adquirir sentido cuando esa noche íbamos a cenar y percibía por primera vez algo de reconocimiento a tanto esfuerzo dedicado a lo largo de tantos años, sobre todo cuando las caras que en tiempo no me miraban con buenos ojos, ahora sonreían, ese día fue un titánico esfuerzo en medio del calor y el agobio de 1.200 personas hacinadas en un centro cultural sin capacidad para una feria que se desmadraba.

Por la noche tras la cena de hermandad una persona me dio un abrazo cuando se marchaba, era un abrazo sentido que me subió el ánimo, un abrazo fruto de la magia que esa persona había vivido a lo largo de todo un día, eso me reportó que algo estaría haciendo bien si la gente era feliz con esa unificación de esfuerzos en una fecha del año, esa persona era Jesús Fabre, un gran compañero al que le debo mucho más que un simple agradecimiento.

RetroMadrid 2010 comenzó tras ese abrazo, tras esos cánticos de que nos íbamos al IFEMA, tras esas sonrisas y alegrías compartidas, veía que por fin había triunfado el sentido de equipo, el sentido de pertenencia a algo grande, un grupo de gente motivada que apagó los problemas que pese a todo surgieron en 2009, y es que el éxito de esta feria produjo un efecto nunca antes visto, ya que a pesar de muchos desagradables incidentes, como la desaparición de “Marcianitos”, agrupación que había dado vida a esta feria casi apagada, o los comentarios desagradables de los mismos de siempre, pues ya no importaba, eramos más y queríamos triunfar.

La fuerza de esta feria fue el principal argumento para rematar un “dossier” de la feria y a través de Fernando Saenz presentarlo en la Facultad de Informática, afortunadamente dio resultado y aceptaron acogernos, así que el primer gran paso estaba dado, que era tener localización para la feria. Pese a todo intenté ir preparando el “terreno” para ubicaciones alternativas, como el “Matadero” o “La Casa Encendida”, sin mucho éxito por cierto.

El secreto de esta feria de 2010 se gestó en DNX el 27 de junio de 2009, el equipo organizativo empezaba a ser un grupo de gente cohesionada y César Astudillo aplicó una metodología casi experimental en España basada en un método de un autor canadiense, era un sistema evolucionado del clásico “brainstorming” en el que yo me situaba como eje central de un problema, que era hacer crecer la feria y hacerla sostenible, conscientes como siempre de que se nos estaba yendo de las manos fruto de su éxito. Durante ocho extenuantes horas pusimos a discurrir nuestra masa gris llenando de pegatinas e ideas varios carteles, y con un “embudo de ideas” salieron las claves del éxito, como era la forma de motivar a mi equipo para rendir al máximo con ilusión y efectividad.

Ese día en DNX me sirvió y mucho, y además me pude demostrar que era capaz de ir mucho más allá de lo que imaginaba, porque allí sobre la mesa surgieron ideas para todos, yo me enamoré de Nintendo, a Jesús se le ocurrió Facebook, y estoy seguro de que aunque no me lo hayan dicho, el resto del equipo empezó a generar en su cerebro un concepto de feria, una feria que todos compartíamos y que queríamos sacar adelante pese a las dificultades humanas y económicas.

Mi labor a partir de esas fechas sería titánica, en septiembre de 2009 se constituyó en una reunión muy productiva un comité de gente con muchas ganas de trabajar, cada uno desde su ámbito, y yo personalmente quería utilizar esta feria de “lanzamiento” a mi carrera profesional.

Este es mi blog, y por tanto es mi punto de vista, pero se que esta feria tuvo un gran componente de fortuna desde el primer momento a través de cada una de las personas que compusieron su realidad. Es indescriptible la sensación que tenía de que “algo” se gestaba, tenía una confianza ciega de que todo el proyecto saldría adelante, y todo porque se me ocurrió redactarlo de forma  clara y concisa, después lo hice llegar a todos mis compañeros, e inicialmente no le di demasiada importancia, pero su guión fue sin duda el camino que todos seguimos.

En septiembre se me ocurrió la idea de reeditar la conferencia “La edad de oro de los 8 bits, la experiencia en España”, recopilando el material de los ponentes, y para mi sorpresa todos los ponentes podían quedar para grabarla en la fecha en que se celebraba el tercer aniversario de la AUIC, de ese modo podríamos publicarla, cosa que no se pudo hacer en RetroMadrid 2009 por la falta de la cinta. En esa reedición se me pasó por la cabeza empezar una operación de “marketing ” en toda regla, empezando por grabar unas entrevistas y despedir “El Greco” de una forma misteriosa, todo el objetivo era levantar polvareda en el buen sentido, y vaya si se levantó, pero en el malo, porque nuevamente la AUIC salió en el “candelero” y prefiero ignorar las vergonzantes palabras que se soltaron.

Estaba claro, para bien o para mal la AUIC tenía mucho éxito como entidad, el hecho de que tanta gente estuviese pendiente de ella demostraba precisamente nuestra importancia, que ya sabemos que España es así  con las iniciativas que tienen éxito 🙂

Bueno, pues resulta que estábamos por el buen camino, de hecho hasta se criticaba la nueva ubicación, por tanto era la acertada. En plan pomposo acuñé la nueva feria como “RetroMadrid 2010, la nueva era”, y esa terminología fue bastante efectiva a tenor de lo visto.

Anteriormente decía que la feria estaba rodeada de afortunados acontecimientos, tanto es así que puedo garantizar que esta feria no habría sido posible tal como la hemos conocido sin lo que sucedió en mi trabajo, y es que temporalmente estuve sin proyecto, lo que me dejó con mucho más tiempo libre del habitual para dedicar a la feria, a añadir otras afortunadas coincidencias, como el hecho de que Jesús Fabre trabajase en ese momento en Educamadrid, portal que fue clave para la proyección y enfoque de la nueva feria 2010, ya que en una reunión que mantuvimos con la agencia de publicidad de Nintendo (Q&A) se nos dijo que Nintendo buscaba un mercado familiar y educativo, Jesús tomó nota y en su portal dio con la gente que posteriormente organizaría la “Retrolimpiada en familia”. Yo por mi parte no hacía más que elaborar dossiers, mi empecinamiento con Nintendo se produjo por unas palabras de César Astudillo, cuando no se si en broma o en serio dijo que molaría tener a Nintendo como patrocinadora.

Sea como sea tenía la firme esperanza de llegar a Nintendo, pero no es tan fácil como parece, las grandes empresas aún formadas por personas, primero tienen que “amoldarse” a las novedades, y me imagino que alguien de Nintendo acabaría “harto” de recibir noticias nuestras por decenas de vías diferentes, tal como estaba haciendo con el tema del concierto que posteriormente llamaría “Bits & Baudios”, y cuya gestación nació desde el momento en que conocí Arsgames y a John Tones en “RetroEuskal 2009”, a la que nuevamente asistí intentando mejorar las relaciones institucionales entre AUIC y RetroAcción.

Además y cumpliendo con la ya casi “tradición” de realizar una actividad de importancia en diciembre, este año nos animamos a participar en Expogamer, y aunque la feria dejó algo que desear, nuestro trabajo fue un preludio perfecto de lo que ocurriría pocos meses más tarde en RetroMadrid, Expogamer nos vino bien para “engrasar” el engranaje que haría posible RetroMadrid 2010.

Resultaría farragoso desglosar todos y cada uno de los detalles de la feria 2010, creo que con indicaros que entre Jesús y yo destinamos cerca de 1.400 horas a la organización de esta feria, ya es suficiente para que podáis haceros una idea de la complejidad humana y técnica que tuvo esta feria, y la cantidad de reuniones y preparativos que tuvimos para que su resultado fuese sobresaliente.

Una de las mejores facetas de mi existencia, es saber mirar al pasado para aprender de lo bueno y de lo malo. Sin hacer caso a la famosa canción de Mecano: “Ay qué pesado”, yo miré a mi pasado para reencontrarme con mensajes de gente como Emilio de Hardcore Gamer, ó la alegre coincidencia de que el gerente de Paladar Eventos era usuario de MSX, no hace falta decir que nos entendimos perfectamente 😀

Mientras Jesús en su parte del pastel ahondaba en el universo de Mario, creando la charla que estoy seguro pronto será solicitada en decenas de sitios, su afición a las consolas era el complemento perfecto a mi pasión por los ordenadores clásicos. También fue clave para RetroMadrid la conciencia que tuvimos ambos de que esta feria tenía que ser “algo más”, y no una simple reunión de aficionados, de ahí que Facebook fuera un factor clave, la AUIC ya era una entidad que con RetroCoruña 2009 demostraba que salía de su agujero para crear lazos de amistad y trabajo.

La alineación astral era tremenda, digna de estudio, porque esa portada que podéis ver ahí arriba no habría sido posible sin la aparición de Fernando Sangregorio, al que pude conocer en una feria del juguete antiguo, donde Rulas lleva ya años montando una mesa con su colección de ordenadores y cintas, le prometí pasarme por ahí y mientras ojeaba unos “iron man” Rulas me comentó que por ahí andaba el ilustrador de un videojuego que estaba expuesto en su mesa, yo como digo no creía en las casualidades, de hecho se me ocurrió proponerle realizar la portada para el videojuego “Space Invaders edición RetroMadrid 2010” que una pareja de coleccionistas  con gran empeño editaron en un precioso cartucho que sorteamos entre los asistentes.

Y claro, con tanto empeño y gracias a contactos surgidos en RetroCoruña con Marca Player  se produjo el milagro, y es que llegamos hasta Manuel Curdi, jefe  de prensa de Nintendo, que ya había oído hablar de nosotros decenas de veces, supongo que pensaría que algo debíamos tener bajo el brazo si oía tanto acerca de esa “desconocida” feria de obsoletos. Y si señores, ¡conseguimos llegar a Nintendo!

Alguien dirá con razón: “estos debían estar nerviosísimos”, pero seguramente Jesús estaba triplemente excitado, en cambio a mi simplemente me producía ilusión poder por fin exponer cara a cara mis planteamientos sobre la feria, y comprobar que curiosamente “Q&A” no tenía mucha idea de los objetivos de Nintendo, ya que querían “treintañeros frikis”, y yo me miré a mi mismo y dije, “¡los tenéis, a mogollón!” 😉

Ya estaba todo hecho, y he de reconocer que las grandes ideas de una pareja de decoradores que conocimos habían hecho efecto en la reunión, sin embargo y pese a que Nintendo pagaba la propuesta, no pudieron facturar y finalmente Nintendo puso toda su carne en el asador para que RetroMadrid se vistiese de gala con el aniversario del Super Mario Bros, que por cierto, he de contar la historia de la tarta de cumpleaños que ofrecimos a Mario: ¡me acordé de ella la tarde anterior!, y como la cafetería de la Facultad de Informática no podía hacerse cargo, acabé llamando a mi compañero Jaime “Alt” para pedirle que buscase por donde fuera una tarta, y cosas de la vida que apareció una tarta de “gominolas” mientras estaba en los prolegómenos del concierto “Bits & Baudios”, donde “Gominolas” era precisamente  el creador del eje narrativo de la memorable inauguración oficial de RetroMadrid en su nuevo enfoque de festival cultural.

Por cierto queridos amigos del Spectrum (va sin segundas lo de “queridos amigos”, lo aclaro por si acaso), ahora si que me voy a permitir decir alto y claro algo que deseaba fervorosamente decir, y es que yo me encargué de traer a Jesús Alonso a la feria, tras el primer contacto que ZXevious hizo en nombre de la AUIC. Javier “Utopian” es testigo de ello, porque ya estaba harto de cargar esa cruz de “odiador de Spectrums”, gracias a esa labor titánica desarrollada en RetroMadrid ahora es realidad Relevo o Retroworks, y es factible que se produzcan juegos versionados para ambas plataformas, todo ello fruto de las sinergias entre usuarios de MSX y Spectrum, ¡otro sueño realizado!

Pero lo mejor de todo, y algo que me permitió afrontar las inevitables tensiones que llegarían previas a la feria, fue el conocer a una chica llamada Cathy, una francesa que me hizo fuerte en unos momentos en los que la AUIC volvía a tener tensiones procedentes desde las mismas personas que seguían “minando” a su manera la línea de flotación de esta entidad. Cathy me hizo darme cuenta de que yo era capaz de estar muy por encima de todo eso, y existe un hilo que en las news de Spectrum registró el poder que me dio saberme valedor de la razón, porque decidí intervenir públicamente para ejercer mi autoridad como máximo responsable de la entidad, acudiendo además a una amiga abogada que terminó por zanjar el asunto requiriendo por escrito una reunión a quien creía que esto era un juego y que se podía impunemente dañar a los demás con retorcidas realidades.

Una vez recuperado el respeto de una comunidad tan particular como la de aficionados a eso que se dio por llamar “retroinformática”, regresé a un foro del que había sido expulsado sin haber faltado a una sola de sus normas, y una vez conseguí ese gran objetivo personal de ser respetado, pude organizar RetroMadrid con una tranquilidad y certeza pasmosas. Ni el hecho de ver que no teníamos mesas para los expositores, ni los problemas con el espacio para la gente de AUMAP me hicieron perder el temple, y aprendí a manejar las negociaciones con mano izquierda, tanto es así que los pequeños conflictos surgidos fueron resueltos sin grescas de ninguna clase.

Y tras más de 800 horas dedicadas a este empeño, tras centenares de mensajes, tras docenas de reuniones, tras sonrisas, discusiones, disgustos, caras nuevas, caras viejas, acontecimientos síncronos, pues la fortuna que busqué había llegado, de hecho sabía que cumpliría mis 31 años y otro montón de canas acompañado de todos los que creyeron en mi desde aquel lejano septiembre de 1994, cuando todo comenzó.

¿Quién me iba a decir a mi que sería artífice de un pedacito de historia?, conseguimos, y conseguí reunir en dos inolvidables jornadas a casi toda la familia de José Solé, una persona que merecía su reconocimiento y homenaje tras tantos años de dedicación, creo que a todo el “staff” de Topo Soft, desde mi querido “Gominolas” hasta Alejandro André, autor del mágico “Spirits”, también aparecieron personajes de gran importancia de otras muchas compañías de software, desde Opera, hasta Zigurat, desde MCM hasta Erbe, ¡mi empeño en que RetroMadrid haya nacido y crecido había reunido a todos aquellos que conformaron una industria en la España de  los años 80!.

El aparcamiento de la Facultad estaba a rebosar, la EMT hizo caso y reforzó la línea de autobús, la gente venía por docenas, mi hermano estuvo ahí echándome un enorme cable en el acceso principal, y mis viejos colegas y amigos ahi estaban, dándome la necesaria palmadita en la espalda, y todo cobró sentido cuando de repente ¡apareció José María Pacheco!, ya no era sólo Manuel Varela, de Majara Soft, sino el que fuera mi mano derecha en las primeras ediciones, aquello para mi fue el cierre de todo un ciclo, la realización de un sueño, mi sueño era volver a ver a mis amigos reunidos, y por fortuna creo que no sólo yo cumplí ese sueño.

Desde el viernes 12 un milagro fue haciéndose realidad, y mi excitado compañero Jesús Fabre vivía en primera persona la experiencia que yo viví unos años antes cuando sentía que perdía el control de las cosas, pero su simpatía sin límites ayudaba a crear amigos, mientras que yo nunca supe dar mi mejor cara, pero el 12 de marzo cumplía mi otro sueño, que era ser capaz de no perder los nervios y disfrutar de “mi” feria, tantos años en los que había repetido machaconamente el mensaje de “en este barco vamos todos”, permitió que el barco zarpase con fuerza, nuevos compañeros, gente venida de fuera a ayudar, Nintendo presente, y un concierto “Bits & Baudios” que marcaba los primeros compases de esta orquesta que para deleite de todos fue sincronizada hasta el último detalle, hasta los errores organizativos parecían encajar perfectamente. Las notas y acordes de una versión de la música del “Titanic” de Topo Soft marcaron una electrizante composición que hizo erizar mis cabellos, mientras “Gominolas” se agachaba en un alarde de sentimientos, y de repente tras eso vino una canción dedicada a “RetroMadrid”, no podía llorar en esos momentos (pero lo hago ahora, y muy agusto) en los que el cansancio me anulaba, pero por dentro sentía que había dado comienzo la sinfonía humana más perfecta que podía existir, una sinfonía que se hacía realidad con ilusión y motivación y sin un sólo euro de por medio.

Mi alma se sentía liberada de un peso vital tremendo, la noche previa a la RetroMadrid dormí como un auténtico bebé y por primera vez en tantas ediciones de la feria, me desperté gracias a ese aparatito que tiene una alarmita y que muy rara vez se encarga de hacerme abrir los ojos, pero ese día lo hizo. Llegué a RetroMadrid escuchando la música de un album muy especial llamado “We All Love Ennio Morricone”, donde hay una canción de la que al final de esta entrada  veréis en un vídeo que espero podáis disfrutar tanto como yo hice en su momento.  Comprobaréis como se os eriza la piel si sois capaces de entender la letra hasta sus últimos detalles, es la canción de Françoise Hardy, que en 1966 escribió “Je Cangerais D’avis”, es apasionante porque este album me ha acompañado a lo largo de todo 2009 y 2010, también mientras escribía estas entradas del blog, y es que para mi Morricone ha sido la inspiración del ambiente que rodeó a la feria, y la sutileza de la canción reseña perfectamente lo que significa RetroMadrid en su esencia.

Qué pasteloso me queda todo esto, pero yo soy así, siempre he sido un romántico que quiere cambiar la vida, la sociedad, revolucionar desde mi pequeña parcela mi entorno para hacer realidad la felicidad de otros, mi gran motivación es revivir pasiones, reencuentros, hacer que la gente se conozca, que surjan lazos y encuentros nada casuales que fructifiquen proyectos de futuro. RetroMadrid 2010 ha sido una lección de todo un equipo compuesto por más de 100 personas y que me siento orgulloso de haber liderado hasta el final, no es que haya sido todo perfecto, pero César Astudillo coincidía conmigo en la impresión de que aquello que vivimos el 13 de marzo fue pura magia, y todavía recuerdo con los ojos vidriosos el abrazo que no pude evitar darle cuando terminamos de compartir la RetroMadrid cantando la canción de la feria, el lema “creando mundos en ensamblador”, que nos unió y que nos hizo recordar algo muy importante, y es que nuestra afición por encima de todo es cultural, social y se basa en un ejercicio de imaginación que debemos conservar para generaciones futuras, nosotros hemos imaginado un mundo mejor, nosotros lo estamos transformando y la nueva sociedad está partiendo de iniciativas como RetroMadrid, una feria que he acuñado como “la feria 2.0”, porque ha nacido de la esencia de las redes sociales, de la esencia de la nueva economía basada en el individuo y su trabajo colectivo, de la revolución que se acerca inevitablemente y que desde estas líneas de un blog que apenas nadie lee intento explicar con mucho empeño y poco resultado, pero que  tarde o temprano saldrá del armario y mucha gente leerá curioseado por esas impresiones que un tipo “raro” que imaginó una feria donde todo fuese posible, escribió para todo el mundo con la intención de cambiarlo .

Mi afán es compartir mi experiencia y hacer creer a la sociedad que si RetroMadrid 2010 fue posible, no hay nada imposible, es cuestión de creer en vosotros mismos y emprender lo que soñáis. El modelo económico y laboral va a cambiar, y ese va a ser mi próximo trabajo, porque creo que ya he visto con suma claridad respuestas a muchas incógnitas que rodean a esta inexplicable crisis.

Gracias nuevamente a todos los que me habéis acompañado en estos años, amigos y “enemigos”, conocidos y desconocidos, desde el más cercano al más lejano. Cuando veáis con la misma claridad que yo que todo está conectado, empezaréis a entender que estamos condenados a entendernos y que el futuro de la sociedad es la antítesis del modelo actual que muere día tras día, RetroMadrid ha sido una gesta y el tiempo la pondrá en su sitio como un lugar que ejemplificó el comienzo del cambio.

Y ahora si, la canción que me inspiró:

Quedaros con esto:

“Il faut de tout pour faire un coeur Et bien peu, pour le défaire”

No soy muy experto en francés, pero viene a decir que hace falta muchísimo esfuerzo para hacer un corazón, y bien poco para deshacerlo, y viene a añadir algo que ahora tengo muy claro:

“Si tu m’aimais aussi Je sais que je pourrais tout laisser Et tout recommencer”

Para mi RetroMadrid es el amor de mi vida, y ahora se que sería capaz de dejarlo todo con tal de comenzar de nuevo, partiendo de cero para seguir haciendo realidad el sueño que nunca, nunca,  dejaré morir, y espero que quieras compartirlo conmigo.