Archive for the ‘Urbanismo’ Category

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Empiezo a creer…

mayo 19, 2011

“La apatía de nuestra sociedad comenzó cuando la comodidad de no tener que pedir ni exigir nada, era la pauta común de nuestro comportamiento, finalmente el individualismo nos terminó por convertir en “blancos” fáciles para un nuevo enemigo…”

Desde hace muchos años las sociedades europeas han atravesado una bonanza sin igual, los sistemas democráticos se han afianzado y hemos disfrutado de muchas mejoras que nos han permitido disfrutar de cambios positivos impensables hace apenas un siglo.

Yo he vivido de cerca decenas de manifestaciones y acontecimientos que a un nivel local han cambiado las cosas, pero, en los últimos años, incluso a ese nivel era difícil hacer posibles los cambios, ¿por qué?, quizás porque en medio de una imaginativa situación en donde todos íbamos a ser ricos gracias a la posesión de un bien inmueble, resultó que durante años… muuuuchos años, diría yo que casi dos décadas, la sociedad española, y por extensión muchas otras sociedades a nivel global, sintieron que venía un nuevo orden en el que todos íbamos a ser partícipes de un nuevo maná, de la noche a la mañana todos podíamos hacernos ricos con acciones, ladrillos, derivados  y ya de paso esclavizar en paises emergentes a los medios de producción, para así comprar barato y ganar unas cantidades bárbaras de dinero dedicándonos a no hacer nada o muy poco. Habíamos olvidado las burbujas de comienzos de siglo, las que derivaron en unas tristísimas guerras.

Un sistema injusto es por definición una bomba de relojería. Históricamente los límites en los que una sociedad termina por revolucionarse han ido variando, y de forma casi matemática se puede aplicar un porcentaje de menoscabo de derechos  en el que una sociedad deja de ser tal y se convierte en un grupo de gente que explota y humilla a otro, generalmente mayor, que finalmente cabreado acaba (lamentablemente) quemando, guillotinando y asesinando a los que consideran la causa de sus males, con los efectos colaterales que esto puede conllevar.

Sin embargo estamos en el siglo XXI, la sociedad actual no está preparada para aceptar manifestaciones violentas y sanguinarias, no quiere cambiar a costa de perder su integridad y principios morales, ya que lograrlos ha supuesto en décadas anteriores la pérdida de muchas vidas  y el nacimiento de  odios (aún presentes) que por fortuna somos sabedores de que no conducen más que a la división, al miedo y a la regresión a situaciones en las que las ideas no pueden fluir libremente, sean las que sean.

Supongo que alguien ya habrá entendido que estoy de alguna forma adelantando los orígenes de un movimiento, ahora llamado “15-M”, que en estos días va a ser protagonista, pero que se diluirá como tantos otros y dejará a cambio unos resultados más o menos positivos para la sociedad española. Me parece fascinante que hayamos sido nosotros, los españoles, los  pioneros en Europa en llevar a la calle las movilizaciones que desde luego no han faltado en Grecia o Portugal, pero que por fortuna nosotros estamos convirtiendo en algo muy parecido a lo que se ha gestado en tantos otros sitios, y es que hemos juntado acampadas, con caceroladas, manifestaciones y explosión en redes sociales, arrejuntando en un movimiento todo el proceso aprendido meses atrás con los ejemplos de Islandia, paises árabes y naturalmente nuestras propias experiencias, que también las tenemos.

El 14 de mayo de 2006 fue una fecha histórica porque nacieron las “sentadas por una vivienda digna”, un movimiento ciudadano que murió tan pronto fue utilizado e instrumentalizado, y es que la causa de esta gravísima crisis sistémica había atacado por entonces a muchos jóvenes, causando el problema de la inaccesibilidad a la vivienda (derecho amparado por la Constitución en su artículo 47). Yo por entonces era, tal como siempre he sido, un romántico, un soñador, un idealista en definitiva que ha encarnado el rol de militante, activista y persona implicada, ya sea con RetroMadrid, ya sea con la Plataforma por una Vivienda Digna, ya sea ahora con el 15-M. Cuando veo movimientos no excluyentes, me uno a ellos, y si no existen los creo, intentando de alguna forma llevar un estilo de vida lo menos hipócrita posible, y hasta ahora no me ha ido nada mal. De hecho soy un joven afortunado, porque vivo  relativamente bien, y aunque actualmente estoy parado, la razón de mi indignación no es esa, la razón de mi indignación viene de  la ceguera colectiva que hemos tenido.

Cuando en 2002 empecé a oler chamusquina, no tardé en darme cuenta muy pronto de que algo raro nos estaba pasando a todos, para empezar yo acababa de comenzar a trabajar en 1999 y veía como de repente explotaba una burbuja llamada “.com”, con esa excusa mi salario quedó congelado, muchos compañeros se fueron sin ser sustituidos, a otros los despidieron con diversas excusas, y yo terminé por quedarme casi sólo en mi departamento, aún así aguanté. Posteriormente llegada mi decisión de independizarme tras tener contrato indefinido en 2003, resultó que otra burbuja en ciernes comenzó a inflarse, y mis ahorros no daban ni para plantearse un alquiler. Mi indignación crecía, no era ya sólo mi salario congelado o mi falta de perspectiva laboral, sino el ver que compañeros que se marchaban iban a trabajos no mucho mejores, el ver que amigos recien salidos de la universidad empalmaban una beca tras otra, el ver que cada día empeoraban más las condiciones laborales.

Era 2004, mi primera canalización de la indignación fue a través de la Plataforma por una Vivienda Digna, que junto a otros colectivos se movilizó en Madrid en marzo, ese año yo organizaba la primera MadriSX & Retro y no pude ir a la también primerísima manifestación contra la especulación inmobiliaria. Justo ese año nació mi proyecto “Burbujona” y empecé una durísima tarea que me ha arrastrado hasta casi la depresión, intentando concienciar a familiares y amigos. Es sumamente agotador cambiar conciencias.

En 2006 como dije, nacieron las “sentadas por una vivienda digna”, la Plataforma por una Vivienda Digna se constituyó en asociación y justo a la vez nació “MadriSX.org”, el proyecto de asociación para divulgar la informática clásica, en todas esas “zambras” andaba metido, y por si fuera poco acababa de ser fiel a mis principios y me había conseguido independizar marchándome de alquiler a un bonito apartamento en Cuatro Caminos.

Mi indignación crecía pese a todo, y es cierto, tenía capacidad económica para independizarme, podía vivir por mi cuenta y tampoco parecían ir tan mal las cosas, pero a la vez veía como el litoral español era destruido, como mi ciudad se volvía inhabitable a la vez que las gruas campaban por doquier, a muchos amigos no tan afortunados les empezaba a ver con algunos problemas económicos, había gente víctima de la violencia inmobiliaria, y lo peor es que casi nadie se daba cuenta, todavía ciegos de una falsa riqueza, la mayor parte de la sociedad seguía erre que erre sin darse cuenta de la grandiosa estafa que estaba siendo perpetrada delante de sus narices.

El sistema estaba tan bien tejido que poco a poco miles de millones de euros de nuestro futuro se iban por un sumidero del tamaño de la tierra, nuestro dinero se trasladaba a ayuntamientos derrochadores que ejecutaban obras (muchas de ellas ilegales) faraónicas a base de endeudamiento, había cada vez más partidos políticos repletos de personas que se lucraban por una vía u otra, no faltaba el dinero opaco que evadía los impuestos, paraisos fiscales, maletines llenos de 500 €, y mientras tanto en mi entorno seguía oyendo la eterna cantinela de “bajar nunca bajan”, “al principio es difícil, luego es fácil”, “compra ahora o no podrás hacerlo nunca”… No hice ni puñetero caso, conseguí pasar a un sector laboral más anticíclico como la medicina, pero allí, una vez más, contemplé estupefacto como el ladrillo había metido la zarpa: obras de hospitales que se ejecutaban sin pagar a sus proveedores, retrasos en los pagos, recortes nunca vistos en la sanidad pública, nos decían que fuésemos a la privada, en la sanidad privada al final se reflejó lo mismo que en la pública, menos ventas, más presión…

Pese a todo y tras nueve años en la EMV de Madrid, me asignaron una (cara) vivienda de protección, que mal que bien me permitió salir del alquiler que año tras año me iban subiendo hasta absorber casi el 50% de mi salario, y pude en Vallecas comenzar otra vida con los ahorros de tantos años de esfuerzo, y eso que conseguí una opción algo más barata, pero no era más que un parche a esta calamitosa situación. Entre tanto llego en 2008 la famosa explosión de agencias de calificación, entidades de crédito y demás, que, en EEUU, acabaron contagiando al mundo con esa sangría que se había perpetrado en un sistema que había llegado a unos extremos inaceptables de corrupción e inmoralidad, fruto de la receta del mal llamado “liberalismo ecónomico”, que no es más que la máscara del “mirad hacia otro lado mientras os estoy robando delante de vuestras narices”.

Es así como finalmente se ha gestado el movimiento surgido el pasado 15-M. Al igual que ha pasado en paises árabes, la dichosa manía de buscar responsables, instigadores o ideologías detrás de un movimiento, ha hecho que se esté manipulando de forma continuada algo que ha nacido de la nada, para ser exactos de un tío indignado que leyó probablemente el libro “Indignaos” de Hessel y decidió abrir una página para reclamar una democracia de verdad, esa que la dictadura de los mercados ha barrido de un plumazo en poco más de dos años, esa que tanto nos había costado fraguar y si acaso apenas mantener.

Yo considero que a lo largo de los años 80 se estaba creando algo muy bonito entre todos, hasta que de repente pasó lo del referendum de la OTAN, seguida por la corrupción del PSOE  y la posterior llegada del PP, añadiendo la increible pérdida de poder del asociacionismo, la masificación de las universidades y el ya gravísimo “No a la guerra”, seguido de su instrumentalización política y el uso que se le dio a los ciudadanos tras 2004, que castigaron al PP y seguidamente fueron terriblemente engañados por el PSOE, y no olvidemos lo ocurrido en la Comunidad de Madrid, cuando el urbanismo metió a Esperanza Aguirre en el gobierno de esta comunidad, y que aún es pronto para que se den cuenta, pero pronto muchos madrileños entenderán lo ocurrido tras la falsa sonrisa de Aguirre, y es que mientras le dejábamos gestionar (en una aparente perfección) nuestra región, hemos empezado a ver como el transporte público se ha encarecido enormemente, la sanidad tiene efectivamente más hospitales, pero peor atención médica, el agua que la reina Isabel II puso en nuestras manos va  a terminar convertida en una S.A. al uso, y por si esto fuera poco, ahora crea exclusiones y defiende una educación diferenciada, como si mezclar fuera malo, cuando gracias a la diversidad yo he vivido la alegría de ver que los que tenemos mejores capacidades podemos ayudar a los que necesitan un poco de apoyo porque por diversas razones no tienen buenos resultados.

¿Qué clase de sociedad monstruosa plantea este sistema?, a mi sinceramente me huele a basura, a podredumbre, y atónito asisto a lo sucedido en varios paises nórdicos con el ascenso de la ultraderecha, o lo ocurrido con el Tratado Schengen, ¿a qué demonios juega Europa?, ¿no son capaces los ciudadanos de ver que la causa de todo esto no son los inmigrantes, el euro o la apertura de fronteras?.

Tengo fe ciega en las redes sociales, mi círculo de contactos ya merodea un área de influencia de cerca de 15.000 personas. Tras lo sucedido estos años veo que como bien decía Punset en su programa “Redes”, todos estamos conectados y tenemos una influencia mucho mayor de la imaginada sobre nuestro entorno. Ahora por fin empiezo a creer, precisamente tras pasar un año especialmente jodido, porque he visto como uno tras otros mis proyectos han ido cayendo, desde RetroMadrid que no ha podido celebrarse en 2011, hasta la pérdida de mi trabajo, donde estuve 11 años seguidos en una empresa en la que creía,  pero en la que por cuestiones personales he visto que mi esfuerzo no ha podido a la poca capacidad de ver más allá de las apariencias que tienen algunos.

De aquí a las elecciones generales de 2012 van a pasar muchas cosas. Como buen observador ya veo el futuro más prometedor y repleto de posibilidades, he visto como las redes sociales son muy potentes, como los blogs  terminan calando cuando transmiten ideas innovadoras y positivas, como el cambio es un factor siempre necesario para avanzar, que aunque cueste, al final la razón poco a poco se impone, y, sobre todo, veo que mucha gente hemos evolucionado a un estado de pensamiento muy diferente, muy lejano a las viejas doctrinas que encasillaban a los seres humanos por su clase o condición, y es que el ser humano es egoista, pero también es solidario. El ser humano sabe amar, pero también matar. El ser humano le gusta ser escuchado, pero también escuchar, y esa esa en definitiva la causa de que la sociedad exista y sea necesaria. Sin equilibro la sociedad no es posible, y por eso en una sociedad del conocimiento y las redes sociales,  el balanceo definitivo a una sociedad planetaria ya es posible, tan sólo queda que los pilares sean sembrados, para ello quedan años de trabajo y esfuerzo, y este movimiento del 15-M es uno más de entre los cientos que van a surgir en toda Europa, ahora veremos si hemos madurado como sociedad, y sobre todo nos daremos cuenta poco a poco del increible efecto de Internet sobre esta “nave espacial” de 6.000 millones y pico de personas que merece ser cuidada y conocida por los que viajan con ella a través del inmenso Universo.

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Atasco, la palabra maldita (7)

marzo 24, 2010

He tenido muy poco tiempo últimamente y el blog se ha quedado algo paralizado, pero para los poquitos que lo leen espero que me sepan disculpar…

Y ahora si, terminamos la serie “El Atasco, la palabra maldita” con el compendio de recomendaciones que si se llevan a rajatabla por parte de todos los conductores, estoy convencido que maximizarían los flujos de tráfico y aliviarían enormemente los atascos…

Sigo con el tema de las R… El respeto es una actitud básica en la vía que todos compartimos, respeto quiere decir no sólo lo que todos entendemos por “educación”, no, lo básico al volante es un conjunto de acciones muy sencillas y entendibles pero que apenas aplicamos:

  1. No acosar al de delante, pero tampoco ir en plan tortuga desesperando a los de detrás…
  2. Jamás cambiar de carriles de forma arbitraria y continuada, pero tampoco dejar para última hora el situarnos en el carril adecuado para el destino al que vamos.
  3. Usa el intermitente, el uso del mismo no te da permiso para irrumpir en el carril al que deseas incorporarte, pero si ha de avisar para que en el momento que tengas un hueco puedas incorporarte, si alguien nos lo indica y eso no implica detenerse, facilitemos el hueco al que te está pidiendo paso. La regla es no frenar ni hacer frenar.
  4. Estudiar un poco los mapas o usar GPS para no andar despistados generando inseguridad en el tráfico.
  5. La doble fila en lugares de tráfico denso o baja visibilidad es un enorme mal para la fluidez del tráfico, se ha demostrado que nuestros “dos minutos” se convierten en horas reales de tiempo perdido para otros conductores, aparte del peligro que generamos.
  6. Aprender a utilizar alternativas: con un poco de esfuerzo podemos llegar a nuestro trabajo por otros lugares, viene bien aprenderlos y variar cada día el recorrido para evitar ir como “borregos”, esto evita los tapones habituales.
  7. No tener miedo de los rádares, para ello hemos de fijarnos en nuestra velocidad, ¿qué sentido tiene frenar de 120 a 80 Km/h en una autopista de 100 cuando pasamos debajo de uno?, es mejor ir a 100 Km/h de continuo y no excederse con la frenada (efecto acordeón, muy peligroso).
  8. Si tenemos programador de velocidad crucero, ¡utilízalo!, muy poca gente es capaz de mantener una velocidad constante, si aprendemos a mantenerla manualmente o automáticamente, comprobaremos un efecto increíble en la fluidez del tráfico.
  9. ¿Vas a salir de la autopista?, te recordamos que casi siempre hay carriles y zonas de deceleración, no circules previamente con velocidad anormalmente reducida, evitarás aglomeraciones de vehículos y la salida no se taponará en cuanto venga el típico listillo que pretende colarse.
  10. Sobra decir que si tu salida está saturada lo mejor es que busques otra, casi siempre las hay, es más, a veces conviene hacer un par de kilómetros de más, cambiar de sentido y salir por la misma salida en sentido contrario, ¡compruébalo y no te unas al resto!
  11. Si vas a cambiar de dirección, aparte de señalarlo con el intermitente, conviene que te ciñas al lado que vas a girar y no estés estorbando innecesariamente en los carriles aledaños.
  12. Con un semáforo en verde conviene tener la marcha engranada y lista para arrancar casi de inmediato según arranquen los de delante, no vayas dormido, pero tampoco te excedas con la arrancada para evitar frenazos bruscos. Consigue cuanto antes la velocidad adecuada a la vía porque así se consiguen aprovechar las fases de semáforos, pero si la vía está saturada intenta adecuar la velocidad a la fase de semáforos para no tener que detenerte de nuevo detrás del último del siguiente semáforo, ahorraremos en frenos y combustible.
  13. ¡Reacciona!, ya ha pasado el estrechamiento y delante de ti hay un camino expedito, ¿por qué sigues al ritmo de atasco?, estira el chicle y regresará la fluidez con más facilidad. ¿Viene un estrechamiento?, acelera si tienes el hueco o facilita la incorporación si a alguien se le estrecha el carril, es un juego difícil de prioridades, pero hay que estar atentos y no dejar para última hora lo que sabíamos iba a ocurrir, una vez se forme el tapón ya será demasiado tarde y todos pagaremos las consecuencias.
  14. La izquierditis es mala, y no digamos la centritis a velocidades anormalmente reducidas. Se circula por la derecha, si la densidad es elevada utilizaremos el carril central según sea necesario y elevaremos la velocidad para adecuarla a la de la vía, y si aún así hay mucha densidad, utilizaremos la izquierda o reduciremos la velocidad, la izquierda la abandonaremos tan pronto se reduzca la densidad y ya podamos circular más a la derecha manteniendo la distancia de seguridad. La situación ideal es aquella en la que los tres carriles se emplean racionalmente, si sabes que vas a salir en apenas 1000 metros no tiene sentido que estés en la izquierda y luego torpemente regreses a la derecha impidiendo la fluidez.
  15. Tu coche tiene un acelerador, úsalo cuando te incorpores a la autopista o adelantes, no esperes a que los demás reduzcan para que tú te incorpores, así que se racional y mantén una velocidad que sea un 70-80% la de la vía y en cuanto tengas el hueco sumérgete en el tráfico acelerando definitivamente para ir a la velocidad media de la vía. No proporciona seguridad llegar a un carril de aceleración a 40 Km/h porque si nuestro coche no es especialmente potente acabaremos por tener que detenernos si la vía viene muy densa, ya que nunca habrá huecos suficientes, o bien generaremos mucho peligro si alguien frena o tiene que frenar para que nosotros nos incorporemos.
  16. Las glorietas… este es otro cantar, no discutiremos sobre su diseño porque algunas son calamitosas, pero si que hemos de ser conscientes que de que no siempre vamos solos, y es en esos momentos cuando hemos de señalar, anticipar y circular adecuadamente, esto quiere decir que si hemos de salir en la primera salida (giro a derecha) lo indicaremos con el intermitente e iremos por el carril derecho, da igual si está muy lleno, o eso o bien damos la vuelta completa a la glorieta sin saturar los cruces. Si vamos a ir de frente y circulamos con varios coches en paralelo, nos integraremos por el carril correspondiente a nuestra posición, es cierto que se debe circular por la derecha, pero seamos racionales, si vas a hacer un giro a la izquierda procura además de señalizarlo, no utilizar el carril derecho salvo cuando vayas a salir por la siguiente salida. Si cambias de sentido o haces un giro mayor de 90º utiliza el carril izquierdo e incorpórate a la derecha con precaución, siempre puede haberse incorporado alguien mientras hacíamos la rotonda. Ante todo observar, señalizar y anticipar.

Y finalmente algo básico: la anticipación, ya con esto terminamos porque es la palabra mágica, la anticipación se adquiere con la experiencia y sobre todo la concentración. Si somos personas normales hemos de entender que conducir requiere atención y que no estamos andando por la calle, no, manejamos un vehículo de cerca de una tonelada que supone un estorbo y un peligro si no lo manejamos adecuadamente. Miremos al frente y a los lados, preveamos las situaciones complicadas y anticipémonos a ellas, por ejemplo, si vemos que nuestro carril está bloqueado por coches que van a girar en una salida, centrémonos en esquivarlo señalando con anticipación nuestra intención, si a su vez otro conductor ve que tiene despejado su carril derecho, que facilite la incorporación cediendo su carril. A veces mantenernos en un carril a toda costa entorpece enormemente la circulación…

En la vida lo peor que podemos hacer es ser borregos, sigamos nuestro ritmo y analicemos nuestra forma de conducir, un buen conductor pocas veces le verás pegado al culo de una fila de coches o bien con una fila de vehículos aglomerada detrás. He observado que mucha gente tiende a ir ensimismada en sus asuntos cuando conduce, y por eso prefiere seguir a otro de delante, pero esto es además de inadecuado, peligroso, acostumbrémonos a llevar un ritmo de conducción constante y descubriremos lo bien que se circula cuando somos independientes del resto, el tráfico es un flujo, pero somos elementos independientes y como tal hemos de comportarnos.

Y un par detalles finales, a mi raramente me pitan, ten por seguro que la gente en situaciones de tráfico fluido no se pone a pitar alegremente, si percibes detrás tuya que el índice de pitidos es excesivo, empieza a mirarte a ti mismo y no pienses que “son los demás que siempre tienen prisa o que no te dejan maniobrar”. Yo en mis 13 años de conductor ya he realizado más de 300.000 km sin tan siquiera un percance serio, siempre he aplicado la máxima de que más vale perderse que perder la vida, más vale llegar tarde que no llegar nunca, más vale disfrutar del viaje que sufrir viajando, más sirve conocer que recorrer, y sobre todo, es mejor ayudar que ser ayudado.

Gracias.

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Atasco, la palabra maldita (6)

enero 29, 2010

Continuamos…

Otro problema bastante común en la red viaria española es la poca adecuación de las velocidades a las circunstancias reales, con velocidades anormalmente reducidas en autopistas que podrían tener una velocidad mayor, o velocidades excesivas en tramos que por peligrosos provocan inseguridad y frenadas en los conductores menos expertos. La orografía tampoco ayuda, los numerosos cambios de rasante y curvas terminan por hacer más caótica la circulación, con cambios de fluidez constantes. Un caso sumamente ilustrativo es la A-4, en el tramo inicial la velocidad está limitada a 70 km/h siguiendo con la estela de la M-30 que tiene una limitación genérica de 70 en todos sus túneles. Sin embargo en iguales circunstancias hay otras salidas del túnel en las que la velocidad es una más normal y adecuada: 90 km/h, ¿bajo que razonamiento se ha puesto esa velocidad?, basta con que alguien escrupuloso o con miedo a la multa tenga la feliz idea de hacer caso a la señal para que automáticamente docenas de coches se aglomeren detrás, ya que la velocidad natural en ese tramo recto con una visibilidad perfecta podría ser de 90. Sin embargo en circunstancias peores a la altura de Villaverde se permite ir a 120 km/h en un claro ejemplo de incoherencia. Posteriormente en tramos de tres carriles se fija la velocidad a 120 para acto seguido sin una razón clara limitarlos a 100 y de nuevo 120, en definitiva, si pusiéramos una máquina perfecta que regulase el tráfico de mil vehículos simultáneos, ni la propia máquina podría mantener el flujo sin tener que reducir la cola de vehículos a 100, la consecuencia es clara, en momentos densos se producen enseguida retenciones.
 

Hemos nombrado a la M-30, donde a una velocidad ya anormalmente reducida se le suma una gran cantidad de rádares y métodos coercitivos, ¿qué consiguen?, que a la deseada fluidez se le sume el elemento “miedo” y en muchas ocasiones se formen atascos como a la salida hacia el Puente de los Franceses, donde la gente sigue a 70 km/h pese a poder ir a 90, dejando vendido el tramo desde el estadio Vicente Calderón, que con cinco carriles pasa a tres y la capacidad de absorción resulta insuficiente para tanto tráfico, ejemplo claro de como una infraestructura adecuada al flujo, al final termina saturada pese a las millonarias inversiones.

No sólo eso, en muchas ocasiones los vehículos circulan a tan sólo 50 km/h en una vía categorizada como autopista, lo cual incumple la normativa que dice claramente que la velocidad mínima ha de ser 60 km/h. Si nos fijamos en otros ejemplos, tenemos los 80 km/h de los túneles en la Ronda del Dalt y Litoral de Barcelona, mucho más razonable para ir en quinta velocidad con un vehículo medio, ya que los 70 km/h obligan en muchas ocasiones a utilizar la cuarta e incluso tercera velocidad en descensos, ello consecuentemente produce más emisiones y ruidos. Precisamente en este sentido hay varios túneles en los que la fuerte pendiente embala los coches y posteriormente la fuerte subida los retiene, hay dos casos: incorporación desde M-30 a la A-3 Valencia y la inversa, incorporación desde la A-3 sentido Madrid-Bypass sur. La Avenida de Portugal también sufre parecido efecto.

La pregunta que nos hacemos en este análisis es: ¿realmente es segura y adecuada la velocidad de 70 Km/h?, pues a base de rádares y medidas coercitivas se ha conseguido efectivamente reducir los siniestros, pero esto no quita que haya que buscar el equilibrio seguridad-velocidad. Me parece clarísimo que con esa limitación se busca facilitar la recaudación de multas, recordando nuevamente que Barcelona aplicó con éxito la velocidad de 80 Km/h, demostrada como velocidad ideal para ir en quinta velocidad sin demasiadas vueltas de motor y un consumo mínimo.

También conviene que los ciudadanos empiecen a plantearse muchas cosas, entre otras la necesidad del uso del transporte privado, hay muchos casos en los que la gente utiliza el coche por comodidad, no por tiempo o economía, lo que obviamente es antiético debido a que muchas personas precisan de su vehículo con fines laborales y la comodidad de unos pocos supone miles de horas perdidas para un porcentaje muy elevado de profesionales, no discutiremos en cambio la opción del vehículo privado para aquellos que de no utilizarlo habrían de invertir > 50% que lo que puedan invertir en transporte público, hablando de diferencias de 1 hora diaria entre vehículo privado y transporte público.

Está demostrado que el punto crítico que diferencia una jornada de tráfico caótico y una jornada de tráfico con apenas hora punta es sorprendentemente pequeña, tanto es así que eliminando 15 de cada 100 coches obtendríamos una fluidez absoluta en el tráfico. ¿15 de cada 100 personas realmente no podrían prescindir de su coche?, es efectivamente la insolidaridad de unos pocos la que genera el perverso atasco.

Pero quitando el lado ético, si a pesar de todo un vial está saturado, hay cientos de pequeñas acciones que evitarán el mal uso de los viales, y estas están determinadas por las tres R: respeto, rapidez y racionalidad.

En breve publicaré el listado de recomendaciones a aplicar en nuestra conducción diaria y con ello finalizaré el tratado sobre la “psicología del atasco”, si todos lo aplicásemos ganaríamos mucha efectividad y reduciríamos drásticamente la cantidad y “calidad” de los atascos.

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Atasco, la palabra maldita (5)

enero 12, 2010

El comienzo del atasco

Pero claro, quizás convendría llegados a este punto plantearnos la razón de que estos atascos se formen, al fin y al cabo, cuando vemos una enorme autopista de tres carriles completamente vacía se nos antoja casi imposible la aparición de estas retenciones, y es que de diseccionar adecuadamente cada atasco obtendríamos una conclusión abrumadora: todo atasco es evitable. El primer paso es evidente, esto es favorecer opciones alternativas, como es llegar en metro, bicicleta, a pie, etc… Sin embargo en la periferia el transporte público falla estrepitosamente y ciertos desplazamientos entre poblaciones cercanas como Boadilla y Majadahonda (caso de Madrid) pueden ser inviables comparando con el vehículo privado, porque frente a los 15 minutos que se emplea con el vehículo particular, una hora de autobús es casi inevitable.

En segundo lugar la conducción: en muchos países densos más educados en la conducción eficiente y responsable se producen menos atascos y la duración de estos es mucho menor, ¿por qué?, bien sencillo, mantienen la velocidad constante, con ello los huecos entre vehículos se mantienen constantes y se favorece la incorporación de nuevos vehículos, incluso en los estrechamientos la constancia es un factor favorable, ya que la conducción española tiende a ser irregular y frente a algunos que conducen excesivamente rápidos tenemos a otros que conducen torpemente lentos. Es muy importante en las ciudades procurar que todos los vehículos puedan mantener una velocidad similar, acelerando de ser necesario para los cambios de carril. Si la regulación del tráfico produce un exceso de vehículos en todos los carriles de forma simultanea, cualquier estrechamiento, incorporación de vehículos o salida de importancia provocará una retención.

Sería interesante visitar esta página http://www.youtube.com/watch?v=Suugn-p5C1M en la que un vídeo nos muestra como se originan las famosas retenciones cuando hay un número de vehículos crítico que impide mantener las distancias de seguridad adecuadas.

De forma natural el aumento de la densidad de vehículos suele reducir la velocidad de la vía, sin embargo también se produce el indeseable efecto tapón porque vehículos que vienen detrás a la velocidad correcta se chocan literalmente contra ese grupo de vehículos que en un tramo denso ralentizan la marcha, con lo cual volvemos al problema ya mencionado de que el reajuste suele ser problemático y cualquier incidencia (que de repente muchos vehículos de forma simultanea tengan que incorporarse) podrá dar al traste con la deseada fluidez del tráfico.

Podríamos evitarlos si existiera un sistema de señalización en tiempo real que se respetase, de modo que la velocidad fuese reduciéndose en tramos anteriores al embotellamiento y así se evitaría la afluencia de un exceso de vehículos en poco tiempo y poco a poco el tráfico recuperaría su densidad. En cuanto a la incorporación a los viales está claro que tenemos un problema muy español, porque a veces no somos conscientes de que los carriles de aceleración son para eso precisamente, pero en ocasiones salimos con una velocidad excesivamente baja (50 Km/h para incorporarse a un vial de 100 Km/h) al vial principal o no cedemos el paso, lo contrario es también contraproducente, se debe facilitar la incorporación, pero eso no implica detenerse, si el vehículo que se va a incorporar no tiene la velocidad adecuada deberá esperar cediendo el paso, y si ha de detenerse pues se detiene, en otros países lo hacen de forma sumamente natural y los problemas de tráfico se reducen muchísimo, porque la vía principal absorbe más vehículos y frente a cinco minutos a lo sumo hasta incorporarnos a la autopista tendríamos probablemente un atasco previo de 15-20 minutos que naturalmente pagan no los que se incorporan, sino los que vienen desde destinos bastante alejados de la incorporación causante del embotellamiento, y esto repercute en todo el vial, ya que un tramo de autopista saturado es una bola de nieve que puede llegar a provocar en la cola del atasco paradas realmente insufribles.

En ciudades como Los Ángeles buscaron solucionar este problema añadiendo un sistema de semáforos inteligente que detecta los huecos entre vehículos y mide la densidad, sólo deja incorporarse a los vehículos si hay suficiente espacio que permita incorporarse con seguridad y sin ralentizar el tráfico, en el caso de Madrid los hay en fase de pruebas en Arroyomolinos y San Sebastian de los Reyes (salidas de grandes centros comerciales), además la gran capacidad de aceleración de los vehículos americanos facilita mucho más esta tarea, porque en Europa muchos coches realmente resultan peligrosos cuando es necesario acelerar e incorporarse al tráfico rodado de autopista si no sabes anticiparte.

 (Seattle, semáforo de regulación http://www.youtube.com/watch?v=_Wp0pMITQ6U)

Otro problema sumamente típico para producir aglomeraciones de vehículos es aquel que conduce por el carril central a una velocidad indebida, como puede ser ir a 90 km/h en una autopista de 120 km/h, esto produce dos efectos muy perversos, el primero es que virtualmente la autopista se convierte en una simple carretera de un carril en el que cualquier vehículo que quiera avanzar a más de 90 tenga que emplear el carril izquierdo, a su vez la densidad de vehículos hace que muchos tengan cierto miedo en el adelantamiento y lo efectúen a 100, con lo que la situación se llega a eternizar y ese vehículo que debería circular por la derecha tiene a sus espaldas una cantidad innumerable de coches aglomerándose, y esto es muchas veces la primera causa del comienzo de la hora punta, porque coches y aglomeración son sinónimo de embotellamiento tan pronto como se produzcan las circunstancias ya enumeradas: 

  • Salida de gran importancia.
  • Estrechamiento de carriles.
  • Vehículo averiado o incidencia que impida el uso de un carril.
  • Obras.
  • Efecto Ola.

Y ahora nos centraremos en el efecto ola ya adelantado en el video anterior. El “wave effect” es un efecto muy humano provocado por el miedo a golpearse con el de delante, y de nuevo deberemos surcar el cielo para aterrizar en Alemania (país ejemplar en este sentido) donde los conductores jamás frenan cuando tienen un vehículo delante y son capaces de mantener el tipo porque en el 99% de los casos se respetan los carriles, se utilizan los intermitentes y no se hacen cambios arbitrarios de carril como ocurre con desgraciada frecuencia en España. Esto por un lado favorece muchísimo los adelantamientos, ya que se producen en menos tiempo y el carril izquierdo queda despejado mucho antes de vehículos, y por otro lado hay mayor seguridad de que no va a frenar bruscamente el de delante, aunque ciertamente esto a veces no es cierto y tenemos colisiones por alcance de bastante cantidad de vehículos, afortunadamente sin consecuencias en muchos casos. 

En España el “efecto ola” es muy notorio y además para más inri muchos tienden a anticipar atascos inexistentes reduciendo las velocidades en exceso, incluso sin razón visual aparente, todo porque a esa hora el conductor espera un atasco, si este no aparece mantiene una velocidad anormalmente reducida “por si acaso”, debido a esto los atascos pueden realmente producirse sin razón para ello, y luego tardan mucho más en deshacerse una vez que estos se producen realmente…

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Atasco, la palabra maldita (4)

enero 7, 2010

Efectos de la entropía

Regresando a Madrid, cuya red de transporte público fue muchas veces por delante de las necesidades poblacionales, resulta sorprendente que se interviniese con descaro en favorecer el transporte privado, y una vez “se logró” el caos absoluto de los años setenta, costó bastante ir normalizando el tráfico hasta que en los 90 comenzó una fase decidida de ataque al tráfico privado mediante la ampliación del metro, mejora de los autobuses y restricciones al aparcamiento en la zona centro, incluyendo la peatonalización de muchas calles. Esto consiguió reducir notablemente el tráfico en la almendra central, pero a su vez generó un efecto muy curioso, y es que la centrificación de las empresas debido a la distribución de la red de transporte público se tornó en descentrificación tan pronto esas restricciones impedían el tránsito en vehículo privado a oficinas céntricas, con lo que el caos se desplazó progresivamente a zonas antiguamente suburbanas, digamos que vivíamos el proceso en que las antaño zonas industriales se convertían en zonas de oficinas, quedando el centro en una especie de zona de servicios y comercial.

Con este desarrollismo se consiguió un reparto muy desigual de la población, y las generaciones subsiguientes tuvieron la decisión de optar mayormente por vivir cerca de sus familiares, lo cual trajo como consecuencia un cada vez más elevado número de desplazamientos a los centros de trabajo, esta falta de movilidad también se producía como consecuencia del cambio de sistema habitacional, que pasó de ser mayormente de alquiler a ser de propiedad.

Estos antecedentes provocan en Madrid un montón de desplazamientos irracionales, pues se dan casos de trabajadores que llegan a recorrer 40 km para llegar a su lugar de trabajo debido al arraigo familiar, y el efecto multiplicativo resulta abrumador cuando uno contempla las consecuencias en plena hora punta.

En Madrid además tenemos una falsa sensación de rapidez con el coche, todo ello por la grandísima inversión que se ha realizado en autopistas, hasta el punto de que esta ciudad ya está por delante de Los Ángeles en kilómetros de autopista por habitante. La falsa sensación de rapidez hace que lleguemos en coche en tiempos realmente competitivos que tornan en desesperantes cuando se producen los embotellamientos, todo ello fruto del efecto multiplicativo (a mayor distancia más retenciones y embotellamientos sufriremos). Ciudades como Alcalá de Henares sufren su particular calvario y todos los días los trabajadores invierten cerca de 40 minutos en simplemente salir a la autopista y llegar a Torrejón, como caso más flagrante, ahora ensanchan la autopista, ¿pero y el futuro?.

En nuestros días el 60% de la red de autopistas madrileñas es susceptible de sufrir atascos a lo largo del día. Intentando evitarlos se pusieron en marcha todavía más autopistas, esta vez de pago, y solamente se consiguió un fracaso porque muy poca gente las utiliza ya que finalizan en muchas ocasiones en puntos de poco interés y realmente no evitan los problemas de movilidad.

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Atasco, la palabra maldita (3)

diciembre 14, 2009

Nueva York y Los Ángeles

A mediados del siglo XIX Nueva York comenzaba a desarrollar la actual infraestructura ferroviaria, teniendo unas limitaciones orográficas evidentes (canales, el río Hudson, islas diversas, etc.) se desarrolló mucho más la infraestructura de transporte público que la viaria, esto a posteriori ya en el siglo XX marcó sin duda el que frente a Los Ángeles tuviésemos en Nueva York el ejemplo de ciudad muy europea, con un desarrollo antagonista al del coche, ya desde un principio el ciudadano de Manhattan no se planteaba poseer un coche, todo lo contrario, el taxi era su elección en los desplazamientos de ocio y el transporte público en los desplazamientos laborales.

Pese a todo en el desarrollismo particular de esta ciudad el vehículo privado buscó su lugar y se crearon túneles y pasarelas que fueron favoreciendo la entrada de vehículos en tránsito, sin embargo la realidad es que la limitación espacial de la isla de Manhattan impidió la formación de grandes atascos porque sencillamente no había forma de dejar el coche en ningún sitio.

Al contrario de lo que podamos pensar, Los Ángeles también comenzó la construcción casi a la par de su sistema ferroviario, tanto es así que incluso en ocasiones le llevó la ventaja a Nueva York, pero la orografía en este caso jugó un papel determinante a favor del vehículo privado, al no carecer de limitaciones notables la planimetría de Los Ángeles se extendió cual mancha de aceite con mega autopistas que iban anticipando lo que sería la actual megalópolis, plenamente diseñada para el vehículo privado debido a su extensión y anchura.

 Como era de esperar el ciudadano medio de Los Ángeles compraba su coche en cuanto tenía la ocasión y salvo para ir al “downtown”, el resto de desplazamientos ni se planteaba coger el transporte público. Así que la red mallada de transporte público en Nueva York se convertía en una estrella en el caso de Los Ángeles.

Posteriormente tanto Nueva York como Los Ángeles han sufrido los atascos, sin embargo la contaminación no ha llegado a límites tan extremos en Nueva York, mientras que todos recordaremos escenas casi catastróficas del “smog” que impedía ver las letras “Hollywood” desde la ciudad de Los Ángeles.

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Un atasco (de los de verdad)

diciembre 2, 2009




Mi paciencia no conoce límites porque he sido capaz de superar este trauma escuchando todas las radios audibles en el espectro FM, y a lo largo de casi una hora he recorrido los 4 km más lentos que he recorrido en mi vida con un coche.

Echo enormemente de menos los 3 años y medio que pasé a 10 minutos andando de mi oficina. Curiosamente según llegaba a la oficina con un buen retraso, pues me llama un cliente de Arganda, por poco no termino dándome la vuelta 😀

Este atasco concreto lo está causando por un lado el exceso de coches, está claro, pero por otro lado el borreguismo absoluto de pretender ir por el camino taponado, ¡había literalmente 500 coches detenidos desde hacía hora y media en un puto carril de acceso a la M-30 norte!, ¿no podéis callejear?, ¿no podéis probar otros caminos?, ¿os merece la pena experimentar hora y media de parada absoluta??

Una vez superado el trauma y el tapón montado por mis amigos de la M-30 (les compadezco porque yo apenas la uso a esas horas) todo fue rodado, en apenas 15 minutos ya estaba entrando en el garaje de mi oficina. Lamentable que los borregos no sepan hacer otra cosa que aborregarse, es así de simple y sencillo, coches = borregos que siguen el camino marcado por otros, ¡no seais borregos e improvisad un poco!