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RetroMadrid entre bambalinas

noviembre 8, 2016

Con esta entrada llegamos a lo que será el episodio final de unas reflexiones enmarcadas en el periodo durante el que RetroMadrid bajó a los infiernos a la espera de ser rescatado si es que de verdad la comunidad tiene interés en ello.

En las pasadas semanas tras consumarse el sueño de un antiguo compañero y amigo en el IFEMA, me dediqué  a analizar errores, aciertos, razones y evolución histórica de un fenómeno. Hubo una ocasión en la que me dijo este antiguo amigo que “por sus frutos les conoceréis”… la verdad es que tiene razón, ya se evidencian los motivos reales por los que vino a la AUIC, especialmente si os leéis los planes a futuro que tiene y el enfoque que le ha dado a esta nueva “retroferia”. Por fortuna nosotros ya vamos por otro camino y confío en que sepa desde su individualismo respetar nuestros fines y apoyarlos como socio de AUIC que dice ser, aunque a tenor de lo escuchado en algunas entrevistas, parece que no, pues ya tiene hasta su proyecto paralelo de museo, lo cual ahora que dejó de ser socio ya es totalmente respetable.

En noviembre de 2013 relataba en “Los muros de mi abadía” lo que era para mi traspasar todo mi peso y experiencia a una persona en la que (por entonces) confiaba plenamente.  Esa entrada actualizada posteriormente contiene una importante declaración de intenciones y la lucha que he emprendido con el apoyo de buenos amigos y leales compañeros:

La marca es de la AUIC y lucharé desde dentro para que siga siendo el emblema de los que estamos aquí por pasión y afición. Espero que pronto otros compañeros resuciten el mismo concepto bajo esa marca que todavía muchos aprecian y que así esos años de esfuerzo depositados en un proyecto en el que creía, tengan continuidad.”

Suena bonito, pero llevarlo a buen puerto es complicado porque estamos en medio de una guerra que va a marcar si RetroMadrid se la quedan los aficionados o al final pesa más el convertirlo en un “megaevento” de corte comercial. De momento se muestra muy acertada mi decisión de 2008, cuando registré la marca para uso y disfrute de los aficionados bajo el marco de una asociación. Pese a esto ha habido no pocos intentos por parte de eventos comerciales de aprovechar el tirón de RetroMadrid para jugar a la confusión y ganar un poco de relevancia ahora que lo “retro” está de moda. La diferencia entre nosotros y ellos, es que cuando pase la moda vamos a seguir en activo, ellos no.

Tras aquella catastrófica RetroMadrid 2014 en la que se rebelaron las peores pulsiones humanas ya reflejadas en “RetroMadrid, una pesadilla hecha realidad”; el resultado ha sido que todo este efecto mariposa fue mucho más allá y se trasladó a los órganos internos de una asociación en la que tanto esfuerzo volqué. Podría escribir mil líneas sobre “teléfonos rotos”, manipulaciones, e intereses en mantener viva una marca porque resulta(ba) para muchos expositores rentable, porque atrae gente y prensa, porque hace que un centro comercial sin clientela atraiga de repente a centenares de personas pero… seamos claros, RetroMadrid NO nació para eso, y en RetroMadrid Days comenzaron a evidenciarse los primeros síntomas de la “retroburbuja”: especulación desmedida, donaciones de sal a cambio de videojuegos, un uso de una marca/evento para vender productos fuera de contexto así como muy poco respeto a los objetivos fundacionales de AUIC y RetroMadrid: la divulgación y la preservación para perseguir un museo de informática.

No me lo veía venir. El desastre de RetroMadrid 2014 me mantuvo ciego y ocupado demasiado tiempo pensando que eran problemas de aforo, fallos de comunicación, falta de energías y un equipo escaso de gente para ese crecimiento. Sin embargo, estos días al repasar esa enorme línea del tiempo de RetroMadrid desde 2008 hasta 2016, he visto algo muy triste y evidente: muchos han venido a hacer de RetroMadrid SU evento o vía para otros objetivos y metas. Aceptaré todas las críticas que puedan llegarme por escribir esto, pero hay constancia cuando vemos “youtubers” de cierta relevancia citándose entre ellos y a sus “fans” para así venir a hacer de nuestro evento su espacio de “postureo”.

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RetroMadrid es un espacio de divulgación y por tanto nos gusta enseñar lo que hacemos al resto del mundo. La endogamia no es buena y he sido de los primeros en demostrar que merecía la pena abrir nuestro “mundillo” a todos, al igual que asumo ahora que ya lo abrimos lo suficiente y toca dar marcha atrás con urgencia. Este tipo de gente no se preocupa en absoluto de apoyar los fundamentales de RetroMadrid, una sola imagen vale más que mil palabras:

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¿Qué futuro le espera a nuestra escena si poco a poco los visitantes vienen solamente a comprar este tipo de material?, ¿qué será de las nuevas producciones para nuestros sistemas de 8/16 bits?, ¿tendrán sentido los libros y revistas que cubren la historia de la informática o las novedades relativas a nuestro mundillo?, ¿servirá de algo todo el trabajo de estos diez años como asociación?

Lo peor de todo es que además este tipo de visitantes mayormente acude sin intención de conocer nuestro entorno. Muchos de ellos viene apelando a la nostalgia y… ¡qué gran error!. NUNCA se ha tratado de eso, en MadriSX & Retro se favoreció un entorno de creación y preservación, jamás de nostalgia, y la prueba es que en sus paredes hubo un nuevo despertar para todos aquellos que se integraban en nuestra familia. Aprovecho para ejemplificar: Azpiri volvió a dibujar portadas de videojuegos, Gominolas se animó a crear de nuevo músicas, Borrocop volvió a retomar por un tiempo su trabajo de grafista, Fernando Sáenz procuró terminar de editar su inédito “Vega Solaris”, y si, es bueno recalcar que los méritos de traernos a muchos de ellos fueron de otras agrupaciones o personas implicadas, no quiero ni nunca he querido colgarme medallas que no son mías, pero la “casa” la pusimos nosotros los del MSX en Madrid y mi esfuerzo en procurar un local año tras año . Así pasó con muchos otros llegados de la teórica “edad de oro del software español” que ahora pasean con alegría por los pasillos de los “retroeventos” y ven por fin reconocida su labor.

Los que conformábamos esa “escena” estábamos en plena lucha contra el tiempo y el olvido y no vivíamos de la nostalgia pues, tal como la música, un buen ordenador o un buen videojuego son atemporales.

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En la foto Daniel Canales, actual presidente de AUIC con ViejuNet en RetroMadrid 2009

Durante RetroMadrid 2009 nos desbordó el crecimiento y le dimos en 2010 un nuevo enfoque orientado a las familias y al público generalista gracias al enorme apoyo de Jesús Fabre y Fernando Sáenz en lo que respecta a la nueva localización, todo esto lo hicimos sin dejar de mantener íntegras nuestras raíces y objetivos. Conseguida como nueva sede “Matadero de Madrid” tras un breve lapso de tiempo en el que una RetroEncounter no exenta de polémica cubrió nuestra baja , regresamos en RetroMadrid FEST 2011 ya como una especie de fenómeno de masas.

Cuando desembarcamos en este nuevo espacio cultural que costó una lucha constante defendiendo nuestro proyecto allá donde íbamos, me encontré con un “Greco” enorme, es decir, un centro cultural a lo grande y por tanto a la medida de nuestras necesidades. La edición de 2012 fue sencillamente brutal, aunque costó concienciar a los expositores que en una jornada no nos daba tiempo a hacer todo así como concienciar a la organización que ya jugábamos en otra liga y había que tomarse esta tarea en serio.

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Entre bambalinas está el verdadero motor de RetroMadrid

Se intuye de lo anterior que teníamos un problema sin solucionar: éramos prácticamente los mismos en 2009 que en 2010 y que en 2012. Aún así seguíamos creciendo y creciendo sin que nosotros pudiéramos hacer nada por remediarlo. Buena parte de la “culpa” residía en las redes sociales y muy especialmente en “Twitter”. Asumo mi error de no haber estado hasta estas semanas atento a ver qué se cocía debido a mis reticencias del pasado con respecto a esta red. Tras empaparme de contenido he descubierto que hay mucha información y es una vía magnífica para tratar de concienciar y entablar contacto directo con gente abierta al diálogo.

2013 fue la antesala del infierno. La revisión de tantísimos “tweets” me ha traído una situación paradójica, y es que después de todo la cosa no salió tan mal en 2014. Sin embargo aunque sólo se hubiese quedado sin entrar una persona, ya bastante grave era lo sucedido. Cometimos bastantes errores que creo sólo remediamos cuando estábamos a merced del océano con el Titanic ya hundido, y es que la errática política de comunicación tenía un factor clave: la falta de coordinador o persona responsable a la sazón de una divergencia de opiniones insalvable mediante un debate sosegado porque teníamos un enorme reguero de marrones por solucionar apenas tres jornadas antes del festival.

Creo (a toro pasado) que aunque hice lo correcto asumiendo las riendas del evento veinte días antes del festival, si que deberíamos haber comunicado públicamente lo sucedido con Adonías para que la gente comprendiera que si ya éramos pocos, encima perdíamos a la persona clave para sobrellevar la ingente tarea pendiente. Otro error por mi parte fue “encubrir” la desidia organizativa que teníamos. Casi todo el comité organizador se limitaba a contemplar la evolución de un proyecto magnífico que a la hora de la verdad era puro humo porque no lo sostenía un equipo de gente, todo se había basado en la “magia” de un individuo que llegada la hora de la verdad desapareció del mundo cerrando incluso su cuenta de Twitter a la vez que incomunicándose, con la lógica preocupación de todos los que habíamos estado con él en el proceso organizativo por la situación que le había llevado a tomar tal decisión.

Los problemas con el sistema de entradas, con las taquillas, con los proveedores, con la electricidad, con los expositores… casi todos eran el fruto de la desatención en muchos aspectos claves. Tuve que meter algo de presión y traté de hacer entender con el máximo cariño posible que no íbamos por buen camino en marzo, pero la verdad es que tenía terror ante la posibilidad de que por un motivo u otro se nos cayese Adonías tal como al final ocurrió en abril de 2014, pues ya anteriormente había dejado todo un mes colgada la organización de RetroMadrid por problemas en la revista Retrogamer y quería ante todo evitar cualquier situación de tensión que favoreciese algo parecido.

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Diseño de entrada para RetroMadrid 2013 de Sergio Modia

Tras tratar en junio de 2014 con ayuda de Gominolas de hacer un balance de daños a la AUIC y evidenciar que (no pudimos contar con Adonías porque no quiso venir a darnos aliento, motivo de mi enfado por entonces) NO estábamos preparados para levantar de nuevo eventos ambiciosos, resultó que precisamente Adonías poco después de abrir tienda con Emere trajo un proyecto bajo el brazo en abril de 2015 para reflotar una especie de “RetroMadrid” y, lo que luego fue RetroMadrid Days trajo unas tristes consecuencias que ya son irresolubles porque, cuesta entenderlo, pero NO estábamos preparados para sacar adelante un evento por el dolor humano y falta de cohesión que causó el desastre de 2014.

Todo esto ha conducido a destapar un odio irracional a la AUIC y RetroMadrid  alimentado por muchísimas mentiras en el camino. Lo fácil es decir que es un conflicto entre partes, lo difícil es asumir que RetroMadrid ha sido víctima de algo más simple que un conflicto; en realidad RetroMadrid ha sido para lo bueno y para lo malo un lugar de reconocimiento y encuentro donde mucha gente ha reactivado sus mejores virtudes y sus peores defectos. Cuando están en juego pasiones, emociones y egos saltan a la palestra muchas cosas, y lamentablemente en situaciones tensas y negativas es difícil evitar que a veces germine lo peor de nosotros, me incluyo.

Simplificar y explicar las razones o circunstancias es complejo pero a la vez sencillo, desmontar falacias nacidas en 2009 sobre RetroMadrid es complejo pero a la vez sencillo. Lo que es más difícil es hacer entender que vivimos una temible retroburbuja que de no identificarse y tratar a tiempo es probable que nos haga retroceder a años pretéritos, complicando y mucho la labor a los que realmente deberían ser protagonistas de esta historia, pues RetroMadrid nació como lugar de encuentro físico con la sana intención de aglutinar esfuerzos en una fecha del año y así dar visibilidad a nuestra escena. Hoy esa función en parte se ha perdido, pese a que sigue siendo (¿seguía?) el lugar favorito de encuentro para mucha gente.

Respecto a RetroMadrid queda mucho trabajo por hacer y estoy convencido de que ya hemos hecho nuestros deberes a la vez que destapado muchas caretas, evidenciando que entre muchos criterios, hay algunos divergentes por completo a nuestro modelo asociativo y no deberían tener cabida en futuras ediciones de RetroMadrid. Costará tiempo hacer entender que RetroMadrid es de una escena de aficionados, no de “youtubers”, famosillos o nostálgicos del píxel. Estoy convencido de que nos llevaremos muchas críticas por devolver nuestros principios a RetroMadrid y que habrá muchos menos visitantes, costará también evitar que nuestro ego y ambición no empujen a que sigamos por una absurda senda de un crecimiento carente de sentido y objetivo. Yo tengo un referente que está ahí delante de nosotros desde poco después de que naciéramos como asociación: RetroAcción. No me preocupa decir que nos hemos equivocado y mucho entre 2013 y 2014 y que ya hemos pagado con creces nuestro error, ahora es el momento de que cambien las tornas.

Debemos demostrar que hemos aprendido la lección y asumir que vamos a perder apoyos en el camino, pero vaya por delante mi convencimiento de que los tiempos que vendrán serán mucho mejores.