Archive for 8 noviembre 2013

h1

Los muros de mi Abadía…

noviembre 8, 2013

Imagen

Hace ya exactamente ocho meses tenía lugar RetroMadrid 2013… no se por qué, pero me ha dado por pensar en fechas y resulta que en estos días de un noviembre, hace ya 14 años, nos dejaba Paco Menéndez… Es increíble, porque ni tan siquiera ha pasado un mes desde que otro de los grandes: Javier Cano, también decidía partir. Así que no se me ha ocurrido otra cosa que escribir una nueva entrada durante este gris y tristón día madrileño para así sacar a la luz mis impresiones respecto al homenaje que tuvo lugar en RetroMadrid 2013 a la “Abadía del Crimen”.

Tengo mucho que agradecer a la familia de Paco por su presencia, emotiva y grandiosa, a Juan Delcán por su vídeo, que nos dejó con el corazón en un puño. La familia de Juan, que también estuvo presente dejando claro que para ellos Paco era más que un amigo, es más, Juan y Paco eran prácticamente hermanos y así se veía reflejado en los rostros de todos los familiares, algunos de ellos ni tan siquiera pudieron conocer a Paco en vida, y, sin embargo, cuando Juan Delcán frente al espejo nos abrió las puertas de los muros de Paco Menéndez, empezaron unos minutos sobrecogedores, y es que tal y como relataban algunos visitantes de RetroMadrid, yo también sentía una extrañísima sensación de conocer a Paco, su mirada turbadora y profunda nos transmitía la grandeza que sólo puede tener alguien que ha creado de la nada, todo un lugar en el que vivir una aventura.

Manuel Pazos, Antonio Giner y Jaume Esteve, a los que agradezco enormemente su apoyo, han sido los que me fueron ayudando a recorrer un camino muy difícil hasta rendir el justo y merecidísimo homenaje a Paco y Juan. No en vano habían pasado dos largos años desde que en RetroMadrid FEST 2011 Giner y Pazos sacasen a la luz en su conferencia “Detrás de los Muros de la Abadía del Crimen” un montón de detalles que revelaban la grandiosidad de la obra de estos dos prácticamente adolescentes, que en 1987 fué publicada para deleite de los muchos jugones de la época. Para hacer realidad el homenaje hubo que salvar muchos obstáculos, pero sin duda ayudaron los “remakes” del videojuego, el libro “Ocho Quilates” y muchos, creedme, muchos pasos previos, que finalmente hicieron posible esos maravillosos minutos del 10 de marzo de 2013.

Christian con su estupendo montaje y Jesús Fabre terminaron por rematar la faena con el impresionante vídeo del homenaje en RetroMadrid 2013.

La guinda desde luego la puso Adonías sabiendo dirigir tan delicado acontecimiento, porque no era una tarea precisamente sencilla tener en frente a todos los familiares; familiares que, debo decir, conocían muy bien a “su Paco”, pero nosotros, y me refiero con esto a todos los jugones de los 80, fuimos realmente reveladores, dimos valor a la obra de Paco y Juan, porque la familia hasta estos años no ha sido realmente consciente de la trascendencia que este videojuego tenía, es por ello que nuestros aplausos pusieron en su sitio a tan preciado videojuego.

Desplazándome a un plano más personal quiero reseñar que aquel día era para mi uno de los más importantes de mi vida, no era una sola razón, eran muchas: para empezar la “Abadía del Crimen” representó en mi infancia (tenía 9 años cuando lo empecé a jugar) una amistad con una compañera de clase que tenía un Amstrad. En esas fechas ya tan lejanas, acompañado de mi querido MSX aprendí que un videojuego podía ser un motivo de evasión, hasta entonces no había disfrutado de una experiencia semejante. Alejandra y yo dedicamos largas conversaciones de recreo a intercambiar datos, investigaciones, información e incluso mapas de Micromanía. El paso del tiempo finalmente nos separó, pero nunca olvidaré aquellos meses tan especiales en los que un simple videojuego se convirtió en el protagonista de nuestras vidas.

La segunda razón es RetroMadrid. Este ahora festival ha sido en mi vida un motivo de amor desmedido, casi obsesivo diría yo, como bien reflejado queda en este blog. RetroMadrid me ha costado literalmente un buen puesto de trabajo, es por ello que a finales de 2012 ya era plenamente consciente de que había pagado un precio demasiado elevado por llevar RetroMadrid a unas cotas imposibles de soñar en 1995, cuando empezó toda esta historia. Sentía que todo esto ya se escapaba un poco de mi control, y siendo como soy una persona muy detallista, entendía que tenía que pasar etapa, dejar cuanto antes a mi “hijo” ser mayor de edad, que se vaya con otras mozas a disfrutar de la vida, y eso hice, en RetroMadrid 2013 ya estaba la decisión tomada: si o si iba a dejar la tarea de llevar a buen puerto este difícil proyecto, precisamente porque ya era consciente como nadie de que para que RetroMadrid siga adelante, necesita una libertad que yo no puedo darle, quizás por eso hoy,  ya celebrándose la “RetroMadrid Games Week”, ha sido el momento para soltar estas líneas, ya que considero que he dejado el barco en buenas manos, y por si alguien no lo sabe, esas manos son las del que presentaba el acto de homenaje a “La Abadía del Crimen”, mi buen amigo y compañero Adonías*.

La “Abadía del Crimen” es un buen reflejo de mi vida, tal cual Fray Guillermo, durante las labores de organización casi siempre tenía a un “Adso” a mi lado. Digamos que desde aquellas míticas MadriSX, pasando por las MadriSX & Retro y las actuales RetroMadrid, muchas manos derechas han estado conmigo y muchas de ellas ya les iba transmitiendo mi deseo de soltar lastre, pero, sólo el que vive el día a día de una RetroMadrid sabe realmente lo duro e intenso que es el trabajo, y lo peor es que año tras año mis “Adso” veían el percal y decidían seguir su vida, lo cual es muy respetable, por eso ha sido toda una suerte que Adonías haya cogido el timón, porque en caso contrario, estoy convencido de que este bonito festival habría naufragado*.

Soy inmensamente feliz de poder escribir estas líneas, y es que dijo Paco Menéndez que prefería el reconocimiento al dinero, y precisamente comparto con él en que no existe dinero que pague el esfuerzo dedicado a una RetroMadrid. Mi “salario” siempre han sido los agradecimientos de los amigos y visitantes, pero, destaco especialmente que los que realmente me han hecho seguir adelante son mis compañeros, tantos que prefiero emplazaros a ver los vídeos de los créditos de las diferentes ediciones para que entendáis que la labor que dedicamos los organizadores de eventos es vital para que muchos de vosotros, productores, programadores, expositores y demás, tengáis ese espacio bien merecido en el que al menos una vez al año compartimos una afición, ha costado madurarla y llevarla al bonito estadio en que se encuentra ahora, repleta de actividad que cuando empecé con esto parecía que nunca iba a llegar, pero ha llegado, por eso ahora toca cuidar mucho los frutos.

Espero que Paco, esté donde esté, sepa que siempre he reconocido su trabajo, por eso él y su compañero/amigo/hermano Juán bien merecían que el espacio de mis amores fuera el marco perfecto para esa deuda pendiente que tenía la sociedad con ambos autores, ya que España es un país en el que la genialidad rara vez es premiada, bien lo sabe Paco Suarez, que con pocas palabras transmitió (no sin algunos nervios) lo que era Paco en Ópera Soft. Tristemente no pudieron venir de “Made in Spain”, pero se que ellos también vivieron este homenaje desde sus respectivos lugares.

Para terminar os quiero pegar el texto íntegro y original que tuve la fortuna de leer a las familias de Paco y Juán aquel 10 de marzo, momentos en los que mis brazos apenas podían sostener el papel de tantas emociones que estaba viviendo, era sin duda la mejor forma de cerrar mi etapa en RetroMadrid, es por eso que hoy quiero compartirlo con vosotros:

“Hoy es probablemente uno de los días más importantes de mi vida. He soñado durante años tener la ocasión de rendir homenaje a este videojuego que me tuvo una noche sin dormir cuando con 9 años lo conseguí por 100 pesetas en el Rastro de Madrid. Era una cinta de Mr.Chip ni más ni menos, pero no ponía de qué sistema era pues no venía con caja…

Recuerdo haber llegado a casa con la intuición de aquello era un juego para MSX. No pude resistir al hechizo de ese nombre y el color amarillo casi chillón de la cinta, pero lo cierto es que nadie más que yo hubiera dado un duro por esa cinta, y menos si estaba sin caja y expuesta a las inclemencias del Rastro madrileño, repleto de manos que por aquel entonces manoseaban todas las cintas habidas y por haber.

Una vez en casa y sin parar a cenar encendí el MSX y puse el consabido “RUN CAS:”, y el sonido no pudo ser más prometedor, era, efectivamente, la genuina onda cuadrada de ese sistema por el que ya sentía predilección, no por ser mejor o peor, simplemente era mi sistema. El “Found: ABADIA” siguió a una sucesión interminable de minutos y nervios por si aquello fallaba, pero no, cuando se detuvo la cinta, comenzó un sonido a brotar de lo más profundo del PSG de mi ordenador… el sonido y la mano que iba pasando hoja a hoja un pergamino en la lejana Abadía de Melk, hacían de ese lugar un sitio remoto y apasionante.

El cassete inició de nuevo su marcha con otra interminable carga, a los 10 minutos por fin comenzó el código máquina a cambiar para siempre los circuitos de mi MSX. La pantalla descubrió un escenario que parecía de ensueño, y, a mi lado, aparecía el que para entonces sería mi más fiel compañero: Adso (esta RetroMadrid he aprendido a escribirlo bien), los primeros pasos demostraron mi torpeza, aquellas regañinas del Abad me tensaron y cabrearon hasta conseguir diluir mi personalidad en el propio videojuego. Las horas del reloj dejaron de ser las mismas y la noche transcurrió hasta el amanecer mientras “La Abadía del Crimen” poco a poco se convertía en mi nueva morada.

Debo reconocer mi error por no haber sido suficientemente paciente como para terminar el juego, pero los años pasaron y mi vida cambió mucho. Mi amiga Alejandra, que jugaba a la versión de Amstrad cuando ambos éramos compañeros de EGB, si consiguió desentrañar su misterio. Ella me dijo que lo hizo gracias a una guía, pero me equivoqué al fotocopiar dos veces la misma cara y, creedme, no fuí capaz de llegar más allá del 70%. Pese a todo mi felicidad iba en aumento cada vez que lograba llegar más y más lejos. Por eso, cuando Manuel Pazos me propuso llevar una charla al RetroMadrid FEST en 2011, no tuve la menor duda sobre su nombre: “Detrás de los muros de la Abadía del Crimen”.

Esos muros no me descubrieron a sus autores: ellos estaban demasiado escondidos como para localizarles. Sin embargo, tan pronto pude conocer toda la historia humana que hay detrás de este puñado de pixels y líneas de ensamblador, tan pronto como esta RetroMadrid de mis amores rescató a los culpables de que hoy estemos aquí, tan pronto como pude ver a Paco y Juán, supe que se merecían estos minutos que desde aquí toda la comunidad les brinda, porque ellos han hecho de un videojuego algo más que un momento de entretenimiento, han llegado a crear un icono, una obra de arte que, los afortunados como yo, conservamos con un cariño inigualable.

Hoy mi cinta de Mr. Chip vale más que todo el dinero que han ganado los que nos han metido en esta maldita crisis, hoy este videojuego representa un valor que no se paga en dinero, no, se paga con nuestro cariño y reconocimiento, queridas familias de Paco y Juán, estad orgullosos de ellos porque somos muchos los que sin “La Abadía del Crimen” no habríamos tenido la oportunidad de pasar una noche en vela en la que las horas fueron días y las paredes de nuestros dormitorios pasaron a ser tan fríos y húmedos como los de aquella lejana, misteriosa y maravillosa Abadía de Melk… MUCHAS GRACIAS”.



* (15/09/2015) No quiero dedicar muchas palabras a los tristes acontecimientos de 2014 en los que RetroMadrid dejó de ser una extensión de mi alma de forma irreversible. 

Pervertido en su concepto y “utilizado” para fines que no eran los que yo puse en sus pilares, RetroMadrid abandonó por completo su sentido vital y se difuminó  para siempre tras la genial e inolvidable MadriSX 2015 y la que, en lo personal, fue una trágica RetroMadrid Days 2015.

Siento ser duro y crítico, pero se han pervertido tantos principios de RetroMadrid en los últimos tiempos que tras cerrar un ciclo de 20 años he dejado para siempre en manos de otros la responsabilidad de continuar con el proyecto, ya sin medias tintas y sin que por mi parte vaya a existir intención alguna de prolongar la vida de “un hijo” que vi morir ahogado en abril de 2014 por el abandono e insensatez de alguien que tenía por amigo hasta que traicionó por completo mi confianza.

La marca es de la AUIC y lucharé desde dentro para que siga siendo el emblema de los que estamos aquí por pasión y afición. Espero que pronto otros compañeros resuciten el mismo concepto bajo esa marca que todavía muchos aprecian y que así esos años de esfuerzo depositados en un proyecto en el que creía, tengan continuidad.

Anuncios