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Anhelos de sabiduría

octubre 14, 2012

Tras algunos borradores fallidos que descansan en la cara oculta de este blog, mi falta de inspiración me ha venido arrastrando, en este aciago 2012, hacia un rumbo sin aparente final en el que la vida transcurría sin incentivos u objetivos. Era víctima de mi indolencia, sufría el mal que muchos parados tenemos cuando tras meses y meses parece que sólo somos despojos cuyo único sentido parece ser el de ser mantenidos con vida, porque sería cruel dejarlos a su suerte.

Mi caso no ha sido ni de lejos el de una necesidad económica: en mi transcurrir por la vida siempre he tenido por máxima la eficiencia (confundida en ocasiones con la austeridad) que me permitía ahorrar, viajar, salir con los amigos y, llegado el momento, tomar mi rumbo y soltar velas para vivir por mi cuenta sin ataduras o grandes deudas. Pero aún así, hay otras necesidades más profundas si cabe.

Desde que en febrero de 2011 estrenara el paro, lo que todo hay que decirlo, era una condición inédita para mi, que desde 1999 había trabajado sin baja alguna, pues tuve en mente aprovechar este periodo para tratar de cambiar muchas cosas. Desafortunadamente no salí de mi anterior trabajo todo lo bien que hubiese deseado. Tenía preparada una enorme redacción de acontecimientos y sucesos que me llevaron por un camino tortuoso y profundamente injusto hasta mi salida de Inycom, la empresa en la que nací laboralmente. Sin embargo perecerá entre los borradores que, escritos con todo detalle, terminan descartados, porque mi intención en este blog ha sido la de ofrecer una visión del cambio. Hablar de un pasado que no ofrecía momentos positivos, no sirve de nada, y es ahora, ya superada esa situación, cuando creo que merece la pena escribir.

Azares de la vida, ayer cayó de nuevo entre mis manos un libro que para mi es una guía de viaje por la vida, de hecho,  se debería cambiar la denominación de “El Profeta” (escrito por Khalil Gibran) por “Guía para un viaje por la vida”, ya que está repleto de palabras sabias que sirvieron ayer, sirven hoy, y servirán mañana. Veamos desde la perspectiva de la crisis que tanto nos atormenta como podemos aplicarlas:

Génesis y causas:

Esta crisis no ha llegado por casualidad, en sus orígenes está un conjunto de acciones y omisiones que han ido tejiendo un peligroso cóctel de ambición. Al Profeta  le preguntan por algo muy importante: “Háblanos del comprar y el vender”, a lo que El Profeta responde:

“A vosotros la tierra os ofrece sus frutos, y nada os faltará si sabéis como llenaros las manos. Y cambiando las dádivas de la tierra, que hallaréis en abundancia, seréis satisfechos. Y, sin embargo, a menos que el cambio se realice con amor y con justicia, conducirá a unos a la avidez y a otros al hambre”.

Os emplazo ahora a que apliquemos esa última línea en nuestras vidas. Quizás os suene mucho en lo relativo a la compra y venta de viviendas, cuando la sed de dinero y la codicia sin límites engordaba y engordaba la deuda privada que alimentaba una falsa riqueza.

Consecuencias:

Entre las más inmediatas estuvo el alto índice de desempleo, especialmente en los países más afectados por la burbuja inmobiliaria y financiera. A muchos de estos parados se les ha querido demonizar como “buscadores de subsidios”, “vagos que quieren vivir de la teta del Estado”… estas palabras, hirientes como pocas para la inmensa mayoría de parados, entre los que afortunadamente desde hace un mes no me incluyo, son profundamente injustas, pero primero veamos de nuevo las palabras de “El Profeta”:

“Háblanos del trabajo” … “Trabajáis para poder seguir el ritmo de la Tierra y del alma de la Tierra. Ya que estar ocioso es ser extranjero entre las estaciones, y apartarse del cortejo de la vida que, majestuosamente y en orgulla sumisión, avanza hacia lo infinito.” … “Cuando trabajáis, sois una flauta a través de la cual el murmullo de las horas se transforma en melódica música. ¿Quién de vosotros querría ser una caña muda y silenciosa mientras que todo canta al unísono”.

Termina además con unas palabras realmente bellas:

“El trabajo es el amor hecho visible. Y si no podéis trabajar con amor sino sólo con disgusto, es mejor que abandonéis el trabajo y que os sentéis en la puerta del templo a recibir la limosna de quienes trabajan con alegría.”

Yo mismo soy vivo testigo de lo que significa trabajar con amor. Amar al trabajo no quiere decir besuquear tu escritorio o herramientas mientras desempeñas tu labor, no. Amar tu trabajo significa sentir cada mañana alegría al dirigirte a tu puesto, alegría al saludar a los compañeros, utilidad al iniciar el desempeño y satisfacción al terminar tu tarea. Siempre me ha dicho la mayor parte de la gente que el trabajo no siempre se puede elegir, y, sin embargo yo he conseguido amarlo en todos esos años en los que he tenido la fortuna de realizarlo. Trabajo no es sólo aquel remunerado, también haber organizado RetroMadrid forma parte de esa labor llamada trabajo. Quizás no nos guste el 100% de lo que hacemos, pero si que os digo una cosa: si os desagrada más de la mitad de la labor que realizais, es mejor que busquéis otro curro lo antes posible.

¿Y de los parados hay algo qué decir?… si, sin duda. Ante las palabras de “El Profeta” queda muy claro que un parado se siente excluido cuando cada mañana el mundo se pone en marcha sin él. Nuevamente puedo hablar en primera persona, porque cerca de año y medio he vivido lo que es levantarse y ver como el mundo sigue su camino. La sensación de frustración es enorme, y, aún cuando te mantienes activo y asistes a cursos, llega un punto en el que tiendes a pensar en la inutilidad de tu esfuerzo. Aprender y que este aprendizaje no tenga salida es lo que a miles de jóvenes les está expulsando de España.

Cada día más personas sufren esta situación, pero  el Gobierno de Rajoy sigue aplicando la política destructiva iniciada por Zapatero en 2010. Tenemos al “Titanic europeo” ya inundado y con todos los motores parados, pero todavía tienen la cara dura de decirles a los pasajeros de tercera (y bastantes de segunda) que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero, vaya casualidad, las cifras demuestran que cada vez hay más multimillonarios y consumo de productos de lujo (al 21% de IVA), mientras muchos nos ahogamos con 900 euros de paro (los afortunados), pensiones de 700 euros  y subsidios de 400 euros.

El castigo tras la crisis:

Le preguntaron entonces por el crimen y el castigo. El Profeta contestó: “De la misma manera que una sola hoja no puede ponerse amarilla sin el silencioso consentimiento de todo el árbol, así el malhechor no podrá actuar mal sin el consentimiento secreto de todos vosotros.” … “Y cuando uno de vosotros cae, cae por los que le siguen, preveniéndoles contra la piedra traicionera. Si, y cae por los que le preceden, que, aunque de pie más rápido y seguro, no apartaron la piedra traicionera”.

Confío en que mis lectores sean capaces de obtener sus propias conclusiones a tan cristalinas palabras. Creo haber repetido en muchas ocasiones que todos nosotros somos parte del problema, ante ello tan sólo nuestra capacidad de movilización y actuación DIARIA es la que puede cambiar las cosas, desde tu familia a tu entorno laboral. Tenemos el deber moral de eliminar a esas piedras que nos han traicionado, y no me interpreteis con violencia, sino con el sentido de la justicia. Aquel que ha sido cómplice necesario en esta crisis debería rebajarse al más bajo de los niveles, mientras esto no sea así, seguiremos pagando por ellos.

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