h1

Empiezo a creer…

mayo 19, 2011

“La apatía de nuestra sociedad comenzó cuando la comodidad de no tener que pedir ni exigir nada, era la pauta común de nuestro comportamiento, finalmente el individualismo nos terminó por convertir en “blancos” fáciles para un nuevo enemigo…”

Desde hace muchos años las sociedades europeas han atravesado una bonanza sin igual, los sistemas democráticos se han afianzado y hemos disfrutado de muchas mejoras que nos han permitido disfrutar de cambios positivos impensables hace apenas un siglo.

Yo he vivido de cerca decenas de manifestaciones y acontecimientos que a un nivel local han cambiado las cosas, pero, en los últimos años, incluso a ese nivel era difícil hacer posibles los cambios, ¿por qué?, quizás porque en medio de una imaginativa situación en donde todos íbamos a ser ricos gracias a la posesión de un bien inmueble, resultó que durante años… muuuuchos años, diría yo que casi dos décadas, la sociedad española, y por extensión muchas otras sociedades a nivel global, sintieron que venía un nuevo orden en el que todos íbamos a ser partícipes de un nuevo maná, de la noche a la mañana todos podíamos hacernos ricos con acciones, ladrillos, derivados  y ya de paso esclavizar en paises emergentes a los medios de producción, para así comprar barato y ganar unas cantidades bárbaras de dinero dedicándonos a no hacer nada o muy poco. Habíamos olvidado las burbujas de comienzos de siglo, las que derivaron en unas tristísimas guerras.

Un sistema injusto es por definición una bomba de relojería. Históricamente los límites en los que una sociedad termina por revolucionarse han ido variando, y de forma casi matemática se puede aplicar un porcentaje de menoscabo de derechos  en el que una sociedad deja de ser tal y se convierte en un grupo de gente que explota y humilla a otro, generalmente mayor, que finalmente cabreado acaba (lamentablemente) quemando, guillotinando y asesinando a los que consideran la causa de sus males, con los efectos colaterales que esto puede conllevar.

Sin embargo estamos en el siglo XXI, la sociedad actual no está preparada para aceptar manifestaciones violentas y sanguinarias, no quiere cambiar a costa de perder su integridad y principios morales, ya que lograrlos ha supuesto en décadas anteriores la pérdida de muchas vidas  y el nacimiento de  odios (aún presentes) que por fortuna somos sabedores de que no conducen más que a la división, al miedo y a la regresión a situaciones en las que las ideas no pueden fluir libremente, sean las que sean.

Supongo que alguien ya habrá entendido que estoy de alguna forma adelantando los orígenes de un movimiento, ahora llamado “15-M”, que en estos días va a ser protagonista, pero que se diluirá como tantos otros y dejará a cambio unos resultados más o menos positivos para la sociedad española. Me parece fascinante que hayamos sido nosotros, los españoles, los  pioneros en Europa en llevar a la calle las movilizaciones que desde luego no han faltado en Grecia o Portugal, pero que por fortuna nosotros estamos convirtiendo en algo muy parecido a lo que se ha gestado en tantos otros sitios, y es que hemos juntado acampadas, con caceroladas, manifestaciones y explosión en redes sociales, arrejuntando en un movimiento todo el proceso aprendido meses atrás con los ejemplos de Islandia, paises árabes y naturalmente nuestras propias experiencias, que también las tenemos.

El 14 de mayo de 2006 fue una fecha histórica porque nacieron las “sentadas por una vivienda digna”, un movimiento ciudadano que murió tan pronto fue utilizado e instrumentalizado, y es que la causa de esta gravísima crisis sistémica había atacado por entonces a muchos jóvenes, causando el problema de la inaccesibilidad a la vivienda (derecho amparado por la Constitución en su artículo 47). Yo por entonces era, tal como siempre he sido, un romántico, un soñador, un idealista en definitiva que ha encarnado el rol de militante, activista y persona implicada, ya sea con RetroMadrid, ya sea con la Plataforma por una Vivienda Digna, ya sea ahora con el 15-M. Cuando veo movimientos no excluyentes, me uno a ellos, y si no existen los creo, intentando de alguna forma llevar un estilo de vida lo menos hipócrita posible, y hasta ahora no me ha ido nada mal. De hecho soy un joven afortunado, porque vivo  relativamente bien, y aunque actualmente estoy parado, la razón de mi indignación no es esa, la razón de mi indignación viene de  la ceguera colectiva que hemos tenido.

Cuando en 2002 empecé a oler chamusquina, no tardé en darme cuenta muy pronto de que algo raro nos estaba pasando a todos, para empezar yo acababa de comenzar a trabajar en 1999 y veía como de repente explotaba una burbuja llamada “.com”, con esa excusa mi salario quedó congelado, muchos compañeros se fueron sin ser sustituidos, a otros los despidieron con diversas excusas, y yo terminé por quedarme casi sólo en mi departamento, aún así aguanté. Posteriormente llegada mi decisión de independizarme tras tener contrato indefinido en 2003, resultó que otra burbuja en ciernes comenzó a inflarse, y mis ahorros no daban ni para plantearse un alquiler. Mi indignación crecía, no era ya sólo mi salario congelado o mi falta de perspectiva laboral, sino el ver que compañeros que se marchaban iban a trabajos no mucho mejores, el ver que amigos recien salidos de la universidad empalmaban una beca tras otra, el ver que cada día empeoraban más las condiciones laborales.

Era 2004, mi primera canalización de la indignación fue a través de la Plataforma por una Vivienda Digna, que junto a otros colectivos se movilizó en Madrid en marzo, ese año yo organizaba la primera MadriSX & Retro y no pude ir a la también primerísima manifestación contra la especulación inmobiliaria. Justo ese año nació mi proyecto “Burbujona” y empecé una durísima tarea que me ha arrastrado hasta casi la depresión, intentando concienciar a familiares y amigos. Es sumamente agotador cambiar conciencias.

En 2006 como dije, nacieron las “sentadas por una vivienda digna”, la Plataforma por una Vivienda Digna se constituyó en asociación y justo a la vez nació “MadriSX.org”, el proyecto de asociación para divulgar la informática clásica, en todas esas “zambras” andaba metido, y por si fuera poco acababa de ser fiel a mis principios y me había conseguido independizar marchándome de alquiler a un bonito apartamento en Cuatro Caminos.

Mi indignación crecía pese a todo, y es cierto, tenía capacidad económica para independizarme, podía vivir por mi cuenta y tampoco parecían ir tan mal las cosas, pero a la vez veía como el litoral español era destruido, como mi ciudad se volvía inhabitable a la vez que las gruas campaban por doquier, a muchos amigos no tan afortunados les empezaba a ver con algunos problemas económicos, había gente víctima de la violencia inmobiliaria, y lo peor es que casi nadie se daba cuenta, todavía ciegos de una falsa riqueza, la mayor parte de la sociedad seguía erre que erre sin darse cuenta de la grandiosa estafa que estaba siendo perpetrada delante de sus narices.

El sistema estaba tan bien tejido que poco a poco miles de millones de euros de nuestro futuro se iban por un sumidero del tamaño de la tierra, nuestro dinero se trasladaba a ayuntamientos derrochadores que ejecutaban obras (muchas de ellas ilegales) faraónicas a base de endeudamiento, había cada vez más partidos políticos repletos de personas que se lucraban por una vía u otra, no faltaba el dinero opaco que evadía los impuestos, paraisos fiscales, maletines llenos de 500 €, y mientras tanto en mi entorno seguía oyendo la eterna cantinela de “bajar nunca bajan”, “al principio es difícil, luego es fácil”, “compra ahora o no podrás hacerlo nunca”… No hice ni puñetero caso, conseguí pasar a un sector laboral más anticíclico como la medicina, pero allí, una vez más, contemplé estupefacto como el ladrillo había metido la zarpa: obras de hospitales que se ejecutaban sin pagar a sus proveedores, retrasos en los pagos, recortes nunca vistos en la sanidad pública, nos decían que fuésemos a la privada, en la sanidad privada al final se reflejó lo mismo que en la pública, menos ventas, más presión…

Pese a todo y tras nueve años en la EMV de Madrid, me asignaron una (cara) vivienda de protección, que mal que bien me permitió salir del alquiler que año tras año me iban subiendo hasta absorber casi el 50% de mi salario, y pude en Vallecas comenzar otra vida con los ahorros de tantos años de esfuerzo, y eso que conseguí una opción algo más barata, pero no era más que un parche a esta calamitosa situación. Entre tanto llego en 2008 la famosa explosión de agencias de calificación, entidades de crédito y demás, que, en EEUU, acabaron contagiando al mundo con esa sangría que se había perpetrado en un sistema que había llegado a unos extremos inaceptables de corrupción e inmoralidad, fruto de la receta del mal llamado “liberalismo ecónomico”, que no es más que la máscara del “mirad hacia otro lado mientras os estoy robando delante de vuestras narices”.

Es así como finalmente se ha gestado el movimiento surgido el pasado 15-M. Al igual que ha pasado en paises árabes, la dichosa manía de buscar responsables, instigadores o ideologías detrás de un movimiento, ha hecho que se esté manipulando de forma continuada algo que ha nacido de la nada, para ser exactos de un tío indignado que leyó probablemente el libro “Indignaos” de Hessel y decidió abrir una página para reclamar una democracia de verdad, esa que la dictadura de los mercados ha barrido de un plumazo en poco más de dos años, esa que tanto nos había costado fraguar y si acaso apenas mantener.

Yo considero que a lo largo de los años 80 se estaba creando algo muy bonito entre todos, hasta que de repente pasó lo del referendum de la OTAN, seguida por la corrupción del PSOE  y la posterior llegada del PP, añadiendo la increible pérdida de poder del asociacionismo, la masificación de las universidades y el ya gravísimo “No a la guerra”, seguido de su instrumentalización política y el uso que se le dio a los ciudadanos tras 2004, que castigaron al PP y seguidamente fueron terriblemente engañados por el PSOE, y no olvidemos lo ocurrido en la Comunidad de Madrid, cuando el urbanismo metió a Esperanza Aguirre en el gobierno de esta comunidad, y que aún es pronto para que se den cuenta, pero pronto muchos madrileños entenderán lo ocurrido tras la falsa sonrisa de Aguirre, y es que mientras le dejábamos gestionar (en una aparente perfección) nuestra región, hemos empezado a ver como el transporte público se ha encarecido enormemente, la sanidad tiene efectivamente más hospitales, pero peor atención médica, el agua que la reina Isabel II puso en nuestras manos va  a terminar convertida en una S.A. al uso, y por si esto fuera poco, ahora crea exclusiones y defiende una educación diferenciada, como si mezclar fuera malo, cuando gracias a la diversidad yo he vivido la alegría de ver que los que tenemos mejores capacidades podemos ayudar a los que necesitan un poco de apoyo porque por diversas razones no tienen buenos resultados.

¿Qué clase de sociedad monstruosa plantea este sistema?, a mi sinceramente me huele a basura, a podredumbre, y atónito asisto a lo sucedido en varios paises nórdicos con el ascenso de la ultraderecha, o lo ocurrido con el Tratado Schengen, ¿a qué demonios juega Europa?, ¿no son capaces los ciudadanos de ver que la causa de todo esto no son los inmigrantes, el euro o la apertura de fronteras?.

Tengo fe ciega en las redes sociales, mi círculo de contactos ya merodea un área de influencia de cerca de 15.000 personas. Tras lo sucedido estos años veo que como bien decía Punset en su programa “Redes”, todos estamos conectados y tenemos una influencia mucho mayor de la imaginada sobre nuestro entorno. Ahora por fin empiezo a creer, precisamente tras pasar un año especialmente jodido, porque he visto como uno tras otros mis proyectos han ido cayendo, desde RetroMadrid que no ha podido celebrarse en 2011, hasta la pérdida de mi trabajo, donde estuve 11 años seguidos en una empresa en la que creía,  pero en la que por cuestiones personales he visto que mi esfuerzo no ha podido a la poca capacidad de ver más allá de las apariencias que tienen algunos.

De aquí a las elecciones generales de 2012 van a pasar muchas cosas. Como buen observador ya veo el futuro más prometedor y repleto de posibilidades, he visto como las redes sociales son muy potentes, como los blogs  terminan calando cuando transmiten ideas innovadoras y positivas, como el cambio es un factor siempre necesario para avanzar, que aunque cueste, al final la razón poco a poco se impone, y, sobre todo, veo que mucha gente hemos evolucionado a un estado de pensamiento muy diferente, muy lejano a las viejas doctrinas que encasillaban a los seres humanos por su clase o condición, y es que el ser humano es egoista, pero también es solidario. El ser humano sabe amar, pero también matar. El ser humano le gusta ser escuchado, pero también escuchar, y esa esa en definitiva la causa de que la sociedad exista y sea necesaria. Sin equilibro la sociedad no es posible, y por eso en una sociedad del conocimiento y las redes sociales,  el balanceo definitivo a una sociedad planetaria ya es posible, tan sólo queda que los pilares sean sembrados, para ello quedan años de trabajo y esfuerzo, y este movimiento del 15-M es uno más de entre los cientos que van a surgir en toda Europa, ahora veremos si hemos madurado como sociedad, y sobre todo nos daremos cuenta poco a poco del increible efecto de Internet sobre esta “nave espacial” de 6.000 millones y pico de personas que merece ser cuidada y conocida por los que viajan con ella a través del inmenso Universo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: