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Gracias queridos militares, ¡la cagásteis!

diciembre 9, 2010

No me he vuelto loco, tampoco estoy afectado por el “estado de alarma” que decretó el Gobierno el pasado viernes, simplemente quiero agradecer a los militares, y más en concreto al Departamento de Defensa de Estados Unidos, que en 1969 la cagaran a base de bien cuando decidieron crear una red a prueba de “enemigos”.

Su nacimiento oficioso en octubre de 1969 fue el comienzo de algo que hoy, cuarenta años después, empieza a dar unos frutos totalmente inesperados, y por fortuna, ellos, los militares, esos que siempre defienden la paz con la guerra, esos que crean enemigos con una industria diseñada a medida de gobiernos arcaicos anclados en una mente reptil, esclava de un mordaz pasado que se resiste a dejarnos, esos precisamente nos han dado “armas” para otra guerra muy diferente: la de la lucha por la libertad, por el saber, por el conocimiento.

Si me ha dado por escribir en medio de mi saturación vital, con un trabajo detrás de otro, ya que  cuando termino una tarea tengo diez más esperando, es sencillamente porque siento una rabia tremenda, no puedo creerme que exista una inutilidad más manifiesta que la de un gobierno como el de los Estados Unidos que intenta a la desesperada presionar por matar una realidad que se impone, y contra la que no podrán hacer nada, y es que Wikileaks ha rebelado por fin la grandeza de una nueva era en la que ya no podrán volver a tratarnos como idiotas tantos y tantos gobiernos que creen que el pueblo es imbécil y que por tanto la información sólo ha de quedar en un ámbito privado y que a poder ser sólo manejen unos pocos.

Con la excusa de la “seguridad nacional” han intentando derribar algo que ya no puede ser derribado, y es el afán de saber de una población mundial hambrienta de verdad, y aquí aprovecharé para enlazar con el conflicto de los controladores aéreos, y es que casi en paralelo por fin empezamos a atisbar que no todo lo que el Gobierno dice, es verdad.

Estoy sediento de información, quiero que caigan las estructuras, que caigan las “verdades” que cimentaban una sociedad decadente, quiero que muera todo este sistema cuanto antes, necesito como ser humano una urgente visión esperanzadora del futuro, exijo que se detengan de una vez los mecanismos que nos impiden desde hace años rebelarnos y cambiar, no necesito que me mastiquen desde los medios la información, ya me encargaré yo solito, tan sólo quiero que de una vez el periodismo se mire a si mismo y deje la política para los políticos, y que se digne de una vez a buscar la verdad.

La verdad es un término ecléctico, muy relativo, basado en unos principios subjetivos y sujetos a la percepción de una realidad voluble y variable, y sin embargo siempre existe la verdad, detrás de cada palabra hay parte de la verdad y por eso las palabras deben fluir, liberarse, salir de los expedientes clasificados y que así todos podamos tener la información que nos permita dilucidar más pedazos de nuestra realidad, que tengamos la capacidad de saber quién nos toma por tontos y quién se toma en serio que cada día somos más los que queremos ser partícipes de la gestión de un mundo que torna irremediablemente en un lugar muy muy pequeñito y en el que ya casi todo se sabe.

Vuelvo nuevamente a mostrar mi agradecimiento a los militares que en 1969 la cagaron a base de bien, todo gracias a su genial idea de descentralizar una red de comunicaciones y así evitar que la comunicación de la información fuese interrumpida por el simple corte de un cable. Con ello años más tarde una red nació en la mente de los seres humanos a través de un protocolo que en 1983 selló las bases de una nueva era. Hace cerca de 18 años escuché por primera vez la mágica palabra: “Internet”, aquello me parecía algo misterioso y no alcanzaba a entender su estructura, ¿cómo iba a entenderla?, cuando me di cuenta que Internet era un lugar anárquico, complejo, fractal diría yo, pude por fin salir a través de un módem a un lugar lleno de textos, lugares, imágenes y sobre todo información, desde entonces ya no soy el mismo, y no hay un sólo día en el que no me pare a pensar en que será lo próximo que esa red nos descubra.

No importa que ahora sea Wikileaks, mañana será otra web, mañana será otra persona, otro lugar, otra “guerra” que a lo lejos y sin derramamiento de sangre nos permitirá enfrentarnos a nuestra realidad con cada día más conocimiento, con cada día más rabia, porque cada vez sabemos más y tarde o temprano esa rabia estallará y esos gobiernos y militares se darán cuenta de que ya es demasiado tarde para cambiar nada, de que nunca pensaron que los seres humanos iban a “ocupar” su red para a través de ella volcar todo aquello que antes era casi imposible obtener, la digitalización del mundo va a permitir muchos cambios y contra ellos sólo queda inventar leyes, legislar en contra del sentido común, que es la fase en la que estamos, pero no importa, por muchos decretos y leyes que se saquen de la chistera, la expresión de la información no conoce paredes que puedan contenerla, y ahora menos, porque esa grieta ya está abierta del todo y la información fluye, y fluye, y fluye…

 

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