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La Economía 2.0, ó cómo reinventarse de nuevo (4 y final)

agosto 21, 2010

Llega el momento de finalizar  esta serie de entradas que no pretendían en absoluto  ser un tratado de economía, sino un espacio abierto a la reflexión sobre el sistema que sostiene y hace funcionar nuestra sociedad, y por extensión la economía ahora inevitablemente globalizada.

En una primera etapa destaqué que si algo está lastrando a nuestra economía, ese algo es sin duda la clase política y financiera, ellos y sus resistencias al inevitable cambio han puesto en vereda a todos los resortes económicos, y estos han empezado a tambalearse ante tamaña ineficacia gestora. Por activa y por pasiva las corrientes filosóficas y librepensadoras, apenas tenidas en cuenta, han estado reflejando en posición de espectadores lo que iba a ocurrir con un sistema que sencillamente estaba quemando sus últimos cartuchos de existencia.

Y ahora con la crisis declarada desde el famoso “turning point” de 2008, y las posteriores caidas de las principales entidades financieras de los EEUU, nos han arrastrado a un pozo sin fondo del que no nos quieren dejar salir, pero no por la falta de deseo, sino por la falta de eficacia y nuevas ideas de los acorbatados “yuppies” que nos tienen rehenes de su juego, cual adictos a una droga, día a día se juntan en “Wall Street” ante diluvios de píxeles que reflejan índices, números y estadísticas, pero no son conscientes, o no parecen serlo, de que detrás de esos “videojuegos” a los que están enganchados, hay gente, seres humanos que todavía creen en un sistema y que por tanto son dependientes de este, por lo que en realidad esos “adictos” de “Wall Street” están cometiendo crímenes, no son sangrientos, pero sus consecuencias si lo llegan a ser.

El poder no es sino la capacidad de actuar para cambiar las cosas, y nosotros tenemos más poder del que imaginamos, pero falta una madurez social que hoy por hoy pocos paises tienen, sin embargo, el capitalismo se ha empeñado en hacernos creer que todos podemos ser ricos y vivir conforme a ese ideal de riqueza que desgraciadamente casi todos admiramos, y no hay nada malo en ser ricos y manejar dinero, lo malo es no ser conscientes de que ese poder y riqueza (no siempre van de la mano) pueden cambiar el mundo para bien, y que cuanto más bien generemos en la sociedad, más riqueza recibiremos, y detrás de esa riqueza deberemos valorar que las limitaciones de vivir en un planeta finito nos obligan a ser solidarios no sólo en el reparto de riqueza, sino en la gestión de los recursos que pertenecen a la humanidad, teniendo en cuenta estas premisas bien nos vale replantearnos nuestra existencia y dejar de mirarnos al  ombligo una y otra vez, porque hay muchos más ombligos que a igual esfuerzo quizás no estén tan bien situados como lo está el tuyo, es importante que seas realista y veas que muchos de los “logros” que has conseguido en la vida han venido de mano de otros con los que compartes tu existencia.

Forges refleja con claridad lo que está pasando sin necesidad de escribir páginas y páginas de análisis metódicos de los principios de la crisis de sistema que vivimos. ¿Qué nos ha pasado?, ¿qué nos pasa todavía?, ¿por qué no reaccionamos?, y aquí inevitablemente entramos todos en juego, pero por encima de todos está la clase política, aquella que supuestamente tiene la misión de ser un “servicio público” a nuestras órdenes, pero después cuando llegan al poder nos damos cuenta de que todos ellos son un saco de intenciones, pero que a las primeras de cambio nos fallan y desoyen claramente lo que como sociedad demandábamos cuando votamos un proyecto político.

Falta coherencia y sobre todo falta efectividad, al final el sistema globalizado será muy positivo, pero de momento está siendo un auténtico saqueo a la sociedad para intentar salvar el culo a los que nos han metido en esta situación tan crítica, desde los bancos que manejaban los resortes del crédito e inflaban a su gusto los valores inmobiliarios, hasta los que recogían los “despojos” financieros de los principales bancos, entrampando a familias enteras a base de avales con la promesa de convertirnos a todos en propietarios, ¿propietarios de qué?, de una deuda que muchísima gente no podrá devolver. Es hora de reiniciar el sistema, es hora de cambiar todo y hacer desaparecer a estas entidades que han demostrado obrar única y exclusivamente por el interés propio, ¿qué ocurre con las grandes ideas económicas del siglo XX que ahora si pueden ser llevadas a cabo?, si, hablo de una banca pública y universal, hablo de una gestión transparente de las nuevas unidades productivas que regularán el futuro del sistema económico, hablo de “robar” el control económico, y por tanto el poder a aquellos que nos quieren estafar.

Los políticos son por definición cobardes, no tienen agallas a enfrentarse a los problemas porque ellos son la base del problema, no actuan por sentido común, sino por juegos de influencias y poder que les hacen prisioneros del mismo sistema que nos tiene a todos aprisionados. A veces convendría ponerse en la piel del político para ver que realmente ellos no pueden actuar, todo porque hemos permitido que el paso de los años haya ido poco a poco matando un estado del bienestar que Europa había creado tras tantas guerras y masacres, ¿no han servido tantos siglos de historia para darnos cuenta de lo que estamos a punto de perder de seguir así las cosas?

Yo creo que la sociedad tiene que cambiar, y va a cambiar porque es el pilar fundamental de la nueva economía y el principal resorte para que, tal como adelantaba Eduard Punset, tejamos una red neuronal que trascienda a nuestra propia individualidad, Internet lo hace posible y la inteligencia social será la que en el futuro asuma el poder, es un proceso que van a tratar de dinamitar si es preciso interrumpiendo nuestra libertad de acceso a la información, pero no va a ser posible, porque la minoría que actualmente tiene tejidos los lazos que sustentan este enfermo crítico, llamado sociedad global, son eso, una minoría, en muchos casos está ahí por herencia y no por su inteligencia y capacidad de autocrítica, por eso es necesario que haya de una vez una continuada acción política al máximo nivel para que nos demos cuenta de que no podemos dejarnos arrastrar por unos resortes que se controlan por tan pocas manos, ¿qué es una empresa sin sus empleados?, ¿qué es una economía sin ahorradores?, ¿qué es una extensión de terreno sin nada en ella?:  NADA, nosotros, la sociedad, la humanidad, lo somos TODO, y como tal hemos de entender la relevancia de nuestro papel en el futuro, y que la construcción del nuevo sistema será muy compleja, y además requerirá de años y años de cambio, pero llegará, ya lo creo que llegará, y no será necesario recurrir de nuevo a sindicatos patraña, partidos políticos y empresas enormes que nos amenazan con dejarnos en la calle si no nos sometemos.

Efectivamente, las empresas son el primer lugar en el que hemos de iniciar el cambio como individuos, no aceptando que lo que rechazamos en la sociedad se refleje en el propio devenir diario, seamos inteligentes y cambiemos nuestro entorno para adecuarlo a los intereses humanos, hoy en día las redes sociales facilitan que ciertas empresas cambien sus formas de organización empresarial, flexibilizando sus estructuras e igualando cada día más las jerarquías que poco a poco tienden a ser casi horizontales, tanto en lo salarial como en las competencias, departamentando cada día mejor las estructuras y buscando los puntos comunes para que existan trabajos que realmente tienen un desempeño de equipo, en el que todas las ideas y opiniones son igual de importantes. ¿Qué pinta la corbata en el nuevo entorno laboral?, llegará el momento en que la elegancia y seriedad no estén en esa anticuada prenda, sino en la seriedad y desempeño del trabajador, hay muchas formas de ser elegante, la web 2.0 es un claro reflejo de ello.

El poder productivo y económico es nuestro, pero nos tienen divididos e individualizados, han conseguido que todos consideremos de color “rojo” a aquello que se niega a aceptar lo que todos sabemos que no está bien, y no hace falta decir más, ¿acaso tú sientes que este mundo es justo?, ¿estás agusto viendo la injusticia que te rodea?, no nos extrañe que si aceptamos esta situación luego tengamos en el día a día que aguantar a tantísimos impresentables que campan a sus anchas en una sociedad que mira a otro lado cuando por ejemplo, alguien es apaleado delante de las narices de la gente, ¿qué clase de sociedad hemos creado?, ¿a dónde fueron la solidaridad y el respeto?, ¿qué queda de los mensajes que sabemos que traen la justicia al mundo?, si no actuamos no queda NADA.

La economía 2.0 se basa en el flujo de la información y el conocimiento, pero el ser humano ha de ser incentivado a pensar por si mismo, a crear un espíritu crítico, ha de aprender a distinguir entre el bien y el mal, entre lo justo e injusto, ha de desarrollar una cultura del respeto a las diferencias, a nuestros semejantes, a la naturaleza, a los que piensan diferente, ha de comenzar a recuperar lo que la actual dictadura oculta del “neoliberalismo” le ha hecho perder, esto es el carácter del ser humano como un individuo social, que vive de la sociedad y que por tanto ha de respetar a esta por la enorme dependencia que tenemos unos de otros. Ahora que las distancias entre nosotros desaparecen,  es la hora del cambio, porque podemos ver que existen más y más iniciativas en apariencia ridículas como la de Matt, que un día decidió viajar por todo el mundo y simplemente bailar para hacernos sentir partícipes de un milagro.

No es ridículo por tanto pensar que yo mismo, sin ir más lejos, soy capaz de iniciar el cambio, yo mismo he experimentando lo que es generar una experiencia 2.0 como lo fue RetroMadrid, sigo sorprendido del gran resultado que tuvo un enorme lugar de encuentro que se inició porque gracias a Internet (y muchos años de esfuerzo) llegó a juntar a 2.000 personas para algo que moría, que no tenía sentido comercial, que años antes la habrían ridiculizado empresas como Nintendo, y que sin embargo gracias a esta era 2.0 veían que nosotros estábamos ahi, deseando revivir nuestros recuerdos, deseando demostrar que podíamos, que el cambio era parte de nuestra existencia, y que lo que nos gusta es ser felices, ¿tan complicado es creer en que nuestro futuro puede ser mejor y repleto de felicidad?, pues para algunos parece ser que si, pero en estos tumultuosos años la sociedad ha virado 180º mirando al pasado para darse cuenta de que todos compartimos un lugar común.

Carl Sagan empezó a hacernos ver que éramos una sociedad planetaria, el protocolo TCP/IP sembró la semilla del cambio y las redes se expandieron mediante cobre, fibra optica y señales de radio, esas que de forma natural emiten los planetas y estrellas, eso que siempre estaba ahí, con nosotros, en la naturaleza, y que ahora forman parte de nuestro futuro, la propia esencia de la tierra nos va a liberar de tantos años y años de esclavitud y sometimiento a unas reglas que mueren porque ya tenemos ojos y podemos ver, tenemos oidos y podemos escuchar, tenemos olfato y podemos oler, tenemos tacto y podemos sentir, tenemos gusto y podemos saborear el cambio, el cambio ha llegado, está aquí, entre nosotros, nos costará adaptarnos, pero es tan inevitable como nuestra propia muerte.

Y ahora, cuando veas este vídeo, sal a la calle y ¡baila!, vive la vida, respeta, y aprende a no hacer con los demás lo que no quieres que hagan contigo. Ellos son como tú, entiéndeles y convive, comparte y sueña con este mundo que ha nacido de las redes sociales…

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