Archive for 21 agosto 2010

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La Economía 2.0, ó cómo reinventarse de nuevo (4 y final)

agosto 21, 2010

Llega el momento de finalizar  esta serie de entradas que no pretendían en absoluto  ser un tratado de economía, sino un espacio abierto a la reflexión sobre el sistema que sostiene y hace funcionar nuestra sociedad, y por extensión la economía ahora inevitablemente globalizada.

En una primera etapa destaqué que si algo está lastrando a nuestra economía, ese algo es sin duda la clase política y financiera, ellos y sus resistencias al inevitable cambio han puesto en vereda a todos los resortes económicos, y estos han empezado a tambalearse ante tamaña ineficacia gestora. Por activa y por pasiva las corrientes filosóficas y librepensadoras, apenas tenidas en cuenta, han estado reflejando en posición de espectadores lo que iba a ocurrir con un sistema que sencillamente estaba quemando sus últimos cartuchos de existencia.

Y ahora con la crisis declarada desde el famoso “turning point” de 2008, y las posteriores caidas de las principales entidades financieras de los EEUU, nos han arrastrado a un pozo sin fondo del que no nos quieren dejar salir, pero no por la falta de deseo, sino por la falta de eficacia y nuevas ideas de los acorbatados “yuppies” que nos tienen rehenes de su juego, cual adictos a una droga, día a día se juntan en “Wall Street” ante diluvios de píxeles que reflejan índices, números y estadísticas, pero no son conscientes, o no parecen serlo, de que detrás de esos “videojuegos” a los que están enganchados, hay gente, seres humanos que todavía creen en un sistema y que por tanto son dependientes de este, por lo que en realidad esos “adictos” de “Wall Street” están cometiendo crímenes, no son sangrientos, pero sus consecuencias si lo llegan a ser.

El poder no es sino la capacidad de actuar para cambiar las cosas, y nosotros tenemos más poder del que imaginamos, pero falta una madurez social que hoy por hoy pocos paises tienen, sin embargo, el capitalismo se ha empeñado en hacernos creer que todos podemos ser ricos y vivir conforme a ese ideal de riqueza que desgraciadamente casi todos admiramos, y no hay nada malo en ser ricos y manejar dinero, lo malo es no ser conscientes de que ese poder y riqueza (no siempre van de la mano) pueden cambiar el mundo para bien, y que cuanto más bien generemos en la sociedad, más riqueza recibiremos, y detrás de esa riqueza deberemos valorar que las limitaciones de vivir en un planeta finito nos obligan a ser solidarios no sólo en el reparto de riqueza, sino en la gestión de los recursos que pertenecen a la humanidad, teniendo en cuenta estas premisas bien nos vale replantearnos nuestra existencia y dejar de mirarnos al  ombligo una y otra vez, porque hay muchos más ombligos que a igual esfuerzo quizás no estén tan bien situados como lo está el tuyo, es importante que seas realista y veas que muchos de los “logros” que has conseguido en la vida han venido de mano de otros con los que compartes tu existencia.

Forges refleja con claridad lo que está pasando sin necesidad de escribir páginas y páginas de análisis metódicos de los principios de la crisis de sistema que vivimos. ¿Qué nos ha pasado?, ¿qué nos pasa todavía?, ¿por qué no reaccionamos?, y aquí inevitablemente entramos todos en juego, pero por encima de todos está la clase política, aquella que supuestamente tiene la misión de ser un “servicio público” a nuestras órdenes, pero después cuando llegan al poder nos damos cuenta de que todos ellos son un saco de intenciones, pero que a las primeras de cambio nos fallan y desoyen claramente lo que como sociedad demandábamos cuando votamos un proyecto político.

Falta coherencia y sobre todo falta efectividad, al final el sistema globalizado será muy positivo, pero de momento está siendo un auténtico saqueo a la sociedad para intentar salvar el culo a los que nos han metido en esta situación tan crítica, desde los bancos que manejaban los resortes del crédito e inflaban a su gusto los valores inmobiliarios, hasta los que recogían los “despojos” financieros de los principales bancos, entrampando a familias enteras a base de avales con la promesa de convertirnos a todos en propietarios, ¿propietarios de qué?, de una deuda que muchísima gente no podrá devolver. Es hora de reiniciar el sistema, es hora de cambiar todo y hacer desaparecer a estas entidades que han demostrado obrar única y exclusivamente por el interés propio, ¿qué ocurre con las grandes ideas económicas del siglo XX que ahora si pueden ser llevadas a cabo?, si, hablo de una banca pública y universal, hablo de una gestión transparente de las nuevas unidades productivas que regularán el futuro del sistema económico, hablo de “robar” el control económico, y por tanto el poder a aquellos que nos quieren estafar.

Los políticos son por definición cobardes, no tienen agallas a enfrentarse a los problemas porque ellos son la base del problema, no actuan por sentido común, sino por juegos de influencias y poder que les hacen prisioneros del mismo sistema que nos tiene a todos aprisionados. A veces convendría ponerse en la piel del político para ver que realmente ellos no pueden actuar, todo porque hemos permitido que el paso de los años haya ido poco a poco matando un estado del bienestar que Europa había creado tras tantas guerras y masacres, ¿no han servido tantos siglos de historia para darnos cuenta de lo que estamos a punto de perder de seguir así las cosas?

Yo creo que la sociedad tiene que cambiar, y va a cambiar porque es el pilar fundamental de la nueva economía y el principal resorte para que, tal como adelantaba Eduard Punset, tejamos una red neuronal que trascienda a nuestra propia individualidad, Internet lo hace posible y la inteligencia social será la que en el futuro asuma el poder, es un proceso que van a tratar de dinamitar si es preciso interrumpiendo nuestra libertad de acceso a la información, pero no va a ser posible, porque la minoría que actualmente tiene tejidos los lazos que sustentan este enfermo crítico, llamado sociedad global, son eso, una minoría, en muchos casos está ahí por herencia y no por su inteligencia y capacidad de autocrítica, por eso es necesario que haya de una vez una continuada acción política al máximo nivel para que nos demos cuenta de que no podemos dejarnos arrastrar por unos resortes que se controlan por tan pocas manos, ¿qué es una empresa sin sus empleados?, ¿qué es una economía sin ahorradores?, ¿qué es una extensión de terreno sin nada en ella?:  NADA, nosotros, la sociedad, la humanidad, lo somos TODO, y como tal hemos de entender la relevancia de nuestro papel en el futuro, y que la construcción del nuevo sistema será muy compleja, y además requerirá de años y años de cambio, pero llegará, ya lo creo que llegará, y no será necesario recurrir de nuevo a sindicatos patraña, partidos políticos y empresas enormes que nos amenazan con dejarnos en la calle si no nos sometemos.

Efectivamente, las empresas son el primer lugar en el que hemos de iniciar el cambio como individuos, no aceptando que lo que rechazamos en la sociedad se refleje en el propio devenir diario, seamos inteligentes y cambiemos nuestro entorno para adecuarlo a los intereses humanos, hoy en día las redes sociales facilitan que ciertas empresas cambien sus formas de organización empresarial, flexibilizando sus estructuras e igualando cada día más las jerarquías que poco a poco tienden a ser casi horizontales, tanto en lo salarial como en las competencias, departamentando cada día mejor las estructuras y buscando los puntos comunes para que existan trabajos que realmente tienen un desempeño de equipo, en el que todas las ideas y opiniones son igual de importantes. ¿Qué pinta la corbata en el nuevo entorno laboral?, llegará el momento en que la elegancia y seriedad no estén en esa anticuada prenda, sino en la seriedad y desempeño del trabajador, hay muchas formas de ser elegante, la web 2.0 es un claro reflejo de ello.

El poder productivo y económico es nuestro, pero nos tienen divididos e individualizados, han conseguido que todos consideremos de color “rojo” a aquello que se niega a aceptar lo que todos sabemos que no está bien, y no hace falta decir más, ¿acaso tú sientes que este mundo es justo?, ¿estás agusto viendo la injusticia que te rodea?, no nos extrañe que si aceptamos esta situación luego tengamos en el día a día que aguantar a tantísimos impresentables que campan a sus anchas en una sociedad que mira a otro lado cuando por ejemplo, alguien es apaleado delante de las narices de la gente, ¿qué clase de sociedad hemos creado?, ¿a dónde fueron la solidaridad y el respeto?, ¿qué queda de los mensajes que sabemos que traen la justicia al mundo?, si no actuamos no queda NADA.

La economía 2.0 se basa en el flujo de la información y el conocimiento, pero el ser humano ha de ser incentivado a pensar por si mismo, a crear un espíritu crítico, ha de aprender a distinguir entre el bien y el mal, entre lo justo e injusto, ha de desarrollar una cultura del respeto a las diferencias, a nuestros semejantes, a la naturaleza, a los que piensan diferente, ha de comenzar a recuperar lo que la actual dictadura oculta del “neoliberalismo” le ha hecho perder, esto es el carácter del ser humano como un individuo social, que vive de la sociedad y que por tanto ha de respetar a esta por la enorme dependencia que tenemos unos de otros. Ahora que las distancias entre nosotros desaparecen,  es la hora del cambio, porque podemos ver que existen más y más iniciativas en apariencia ridículas como la de Matt, que un día decidió viajar por todo el mundo y simplemente bailar para hacernos sentir partícipes de un milagro.

No es ridículo por tanto pensar que yo mismo, sin ir más lejos, soy capaz de iniciar el cambio, yo mismo he experimentando lo que es generar una experiencia 2.0 como lo fue RetroMadrid, sigo sorprendido del gran resultado que tuvo un enorme lugar de encuentro que se inició porque gracias a Internet (y muchos años de esfuerzo) llegó a juntar a 2.000 personas para algo que moría, que no tenía sentido comercial, que años antes la habrían ridiculizado empresas como Nintendo, y que sin embargo gracias a esta era 2.0 veían que nosotros estábamos ahi, deseando revivir nuestros recuerdos, deseando demostrar que podíamos, que el cambio era parte de nuestra existencia, y que lo que nos gusta es ser felices, ¿tan complicado es creer en que nuestro futuro puede ser mejor y repleto de felicidad?, pues para algunos parece ser que si, pero en estos tumultuosos años la sociedad ha virado 180º mirando al pasado para darse cuenta de que todos compartimos un lugar común.

Carl Sagan empezó a hacernos ver que éramos una sociedad planetaria, el protocolo TCP/IP sembró la semilla del cambio y las redes se expandieron mediante cobre, fibra optica y señales de radio, esas que de forma natural emiten los planetas y estrellas, eso que siempre estaba ahí, con nosotros, en la naturaleza, y que ahora forman parte de nuestro futuro, la propia esencia de la tierra nos va a liberar de tantos años y años de esclavitud y sometimiento a unas reglas que mueren porque ya tenemos ojos y podemos ver, tenemos oidos y podemos escuchar, tenemos olfato y podemos oler, tenemos tacto y podemos sentir, tenemos gusto y podemos saborear el cambio, el cambio ha llegado, está aquí, entre nosotros, nos costará adaptarnos, pero es tan inevitable como nuestra propia muerte.

Y ahora, cuando veas este vídeo, sal a la calle y ¡baila!, vive la vida, respeta, y aprende a no hacer con los demás lo que no quieres que hagan contigo. Ellos son como tú, entiéndeles y convive, comparte y sueña con este mundo que ha nacido de las redes sociales…

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La Economía 2.0, ó cómo reinventarse de nuevo (3)

agosto 11, 2010

Aquí estoy de nuevo para tratar de arrojar luz sobre las causas y consecuencias de la actual crisis mundial, derivada de un periodo de especulación sin igual en toda la historia de la economía moderna. Ya arrojé  en la anterior entrada unos aspectos fundamentales sobre el sistema monetario vigente y su irrealidad, debido a que la desregulación de los mercados ha arrastrado al dinero a un pozo sin fondo en el que ya es difícil generar un control mínimo que permita recuperar la confianza necesaria para que un emprendedor medio decida meter sus ahorros en algo que poco menos que da la seguridad de una tragaperras de barrio.

Hace casi seis años denuncié antes que nadie la locura que se cernía sobre un páramo de Toledo, en el término municipal de Seseña, donde una alianza política había permitido levantar en unos terrenos eclesiásticos comprados a dos duros un “paraiso” de 30.000 viviendas, de las cuales hoy se encuentran construidas 1/10 parte y habitadas 1/100 parte, en su día me tacharon de querer hundir los sueños de sus futuros habitantes cuando avisaba de lo que se venía encima, pero, ¿es que alguna vez fue un sueño vivir a 10 Km del núcleo urbano más cercano?

2. Las nuevas estructuras laborales

La situación de Seseña y la famosa residencial “Francisco Hernando”, más conocido como “El Pocero”, resulta sumamente ilustrativa de lo que no va a ser el futuro urbano.

Las nuevas estructuras laborales, que, tal como adelanté irán cambiando para nutrirse de un sistema mucho más dinámico y orientado a la productividad frente al “oficinismo” de hoy en día, tenderán a sostenerse en un tejido basado en las telecomunicaciones frente al sistema terciario ya desfasado y claramente improductivo salvo en aquel dedicado a la transformación de materia prima en producto final (sector secundario), que lógicamente es más interdependiente de las infraestructuras logísticas que existen, tales como las autopistas ó aeropuertos.

Sin embargo la mayor parte de la población trabaja en núcleos urbanos de tamaño medio-grande, con dificultades de tráfico, contaminación, problemas de habitabilidad y vivienda, y en general poco humanos puesto que las ciudades actuales tienden a generar en el coche la figura básica como herramienta conectiva.

Hasta aquí lo que ya sabemos y que han tratado miles de webs, de hecho en este mismo blog traté con detenimiento el atasco y sus causas, que por cierto fue destacado por WordPress entre los blogs que aloja.

En cambio poca gente se para a pensar en un nuevo modelo sostenible de urbanización, cuando delante de nuestras narices hay otros países que ya lo aplican cada vez con mayor eficacia, caso de la ejemplar Holanda. No voy a detenerme en explicar la eficiencia de un sistema que seguramente genere 1/3 del CO2 que pueda emitir un español medio, prefiero avanzar más allá y afirmar que España y muchos paises han de plantearse con seriedad el “teletrabajo” y la recuperación del “viejo” modelo de ciudad, adaptado al ser humano en un nuevo tejido productivo que demanda del trabajador una disponibilidad mayor y a la vez una menor dependencia de las oficinas clásicas.

Es espantosa la cantidad de terrenos que ocupan las oficinas y viviendas, el modelo americano de “dowtown” llegó a Europa para poco a poco destrozar nuestros preciosos núcleos urbanos, donde prácticamente en cualquier ciudad era posible ir andando de punta a punta, y el “desarrollismo” puso la guinda con centenares de barrios y ciudades dormitorio que finalmente derivó en el atasco diario que se generan en las vías de acceso a los centros de trabajo, cada día más diluidos y dispersos, pero que saturan las infraestructuras tanto de tráfico rodado, como de tráfico ferroviario y suburbano.

Sin embargo tenemos la banda ancha ya casi disponible en cualquier núcleo urbano de un tamaño mínimo, ¿por qué seguimos hacinados en cubículos de apenas 4 m2 por persona en oficinas a las que tardamos en llegar de media unos 26 minutos?, y eso con suerte, hay casos extremos en los que el trabajador invierte la friolera de 96 minutos para llegar a su puesto laboral.

Esto es un sinsentido que para cerca de un 60% de los puestos de trabajo podría evitarse, es más, incluso los puestos de trabajo que requieren movilidad, llegan a tener cerca de un 30% de jornada en los que el requisito necesario es tener conectividad al correo y sistemas de gestión de la empresa de turno, y mientras que en otros paises poco a poco aplican el teletrabajo, en España el “oficinismo” sigue vigente, con una cultura de la presencia frente al trabajo efectivo que tantos gastos genera, desde la climatización hasta la luz, desde los residuos hasta la emisión de CO2 durante el desplazamiento, por no hablar de la cantidad de horas que podríamos dedicar a la familia en vez de a los atascos.

Una vez más las redes sociales son la clave del sistema productivo del futuro, en el que el trabajador medio realizará el desempeño en su hogar, cerca de su familia, con todas las necesidades reales a tiro de piedra,  tales como el colegio, institutos, supermercados, tiendas de barrio, ocio… Por ejemplificar, un programador web podría perfectamente realizar su desarrollo vía VPN con conexión directa con sus compañeros vía “mensajero” o bien vía “cámara web” si es necesario un trato más directo, la empresa por su parte ahorraría muchísimo en costes de alquiler, electricidad y transporte del personal, a la vez que obtendría unas tasas de productividad muchísimo mayores, puesto que el empleado trabajaría con un nivel de felicidad mayor, ya que podría hacerse cargo de las necesidades de sus hijos, y además podría disponer de más tiempo libre, ya que todos conocemos perfectamente los periodos de producción en los que un sistema está compilando ó aplicando determinada actualización, y que en las oficinas suele aprovecharse para el café de turno, pues en este caso el empleado podría adelantar trabajo de hogar poniendo la lavadora o incluso irse a tomar un café mientras lee el periódico.

Las reuniones tendrían lugar en centros de trabajo compartidos, con lo cual los recursos serían más económicos, también las empresas compartirían los sistemas y delegarían en empresas especializadas el alojamiento de datos, web, y servicios “en línea”, ahorrando costes de infraestructura IT y naturalmente costes de personal, ¿hemos calculado el coste ambiental de tener tanta duplicidad de centros de datos?, ahí queda la cuestión.

A alguno puede darle miedo este nuevo horizonte laboral, especialmente en lo relativo a la cantidad de puestos de trabajo que sobrarían, y es cierto, pero lo que sobran son puestos de trabajo, no las personas, ¿por qué ocho horas es por convenio la jornada laboral habitual?, ¿no hay acaso días en los que en tres horas terminarías de hacer todo y otros en los que te faltan horas?, ya tienes la respuesta, el nuevo modelo laboral ha de ser flexible y adaptado a la demanda real de mano de obra.

En realidad, un ambiente de trabajo así, basado en los objetivos y la productividad derivaría en mejores relaciones laborales, ya que las empresas podrían programar reuniones oficiosas y encuentros amistosos entre empleados, con lo cual desaparecerían muchas de las tensiones que habitualmente se generan en los entornos terciarios.

Lo mejor de todo es que reinventarse de nuevo es algo que todos queremos y sabemos hacer, ¿por qué no lo hacemos?, sencillamente porque tenemos miedo al cambio, el ser humano es un animal poco proclive al cambio y muy asentado en sus relaciones e instituciones sociales, tal como la ridícula corbata, que a casi nadie le gusta, pero que parece obligada para el trato comercial, como si la seriedad la desprendiese una prenda y no la persona que la porta.

Esto es en definitiva la base del problema, que hasta que no vemos que al vecino le va bien con la innovación, no nos da a nosotros por aplicarla, y así ha sido hasta ahora, pero tendrá que dejar de ser así porque la información actualmente discurre a una velocidad brutal, y el hecho de que vivamos en una era “revival” de lo “clásico” nos permite aventurar que el ser humano acaba de descubrir que necesita entender el pasado para afrontar el futuro, y que las modas son algo pasajero y que poco a poco dejarán de tener sentido para dar paso a una era orientada al individuo, que no individualismo, porque de eso ya vamos sobrados, especialmente en la sociedad española.

El individuo será la base de la nueva “malla laboral” en la que todos estaremos conectados con las redes sociales, y esto a su vez generará ciudades más habitables, menos densas, lo que repercutirá en una baja de los valores inmobiliarios que sin duda favorecerán (sorpréndanse) la movilidad laboral. Cada vez generaremos menos residuos porque lo que anteriormente era importante a nivel material, (soportes de contenidos, aparatos electrónicos y demás) dejará de serlo conforme se simplifique y miniaturice la tecnología, llegando al extremo de que no tendremos la necesidad más que de tener interfaces y pantallas para desde el hogar hacer absolutamente todo, tanto hacer la compra como presentar la declaración de la renta, y lo mejor es que esto ya es una realidad, por lo que probablemente la necesaria socialización (no iremos a estar en casa siempre, ¿verdad?)  irá encaminada a nuevas formas de ocio comunitario basadas en aquello que no podemos tener en nuestro hogar debido a su elevado precio tecnológico o porque simplemente es más agradable disfrutar de unas cervezas con un amigo en una plaza repleta de árboles.

Quizás, y sólo digo quizás, las ciudades del futuro disten mucho del concepto actual de rascacielos y autopistas por doquier, y tendamos a racionalizar nuestro entorno teniendo núcleos urbanos densos y extensas áreas verdes, con una estructura urbana tendiente a ciudades intermedias y bien comunicadas unas entre otras, con cierta interdependencia y que a nivel del ciudadano se percibirán como ciudades muy completas que tendrán todos los servicios a distancias sumamente razonables, aunque todo ello dependerá lógicamente de la solución de los problemas de movilidad y aparcamiento, ya que el sueño de todo ciudadano es llegar rápido y cómodo a cualquier lugar, pero para ello antes hay que atajar el problema de la contaminación y las limitaciones espaciales que tenemos en un espacio finito.

Podría extenderme, pero creo que en general he tratado unos conceptos que por fortuna ya son actuales y que en este caso no adelantan casi nada, ya que la tecnología para el teletrabajo ya existe, y, potencialmente, el cambio de sistema es cuestión de tiempo, no de dinero, ya que los costes del teletrabajo y el desarrollo sostenible son infinitamente menores que el sistema actual, tendente a saturar, cual virus al uso, el medio en el que vivimos. Por cierto, la industria y agricultura seguramente si que tiendan a verticalizarse en el futuro.

En la próxima entrada voy a tratar un tercer punto muy interesante, (y probablemente final) que tendrá que ver con la política y la sociedad. Ya he avanzado algo cuando he sacado el tema de la corbata, y es que la sociedad y sus rémoras del pasado son las que lastran el cambio, hay muchas estructuras que cambiar y la economía del futuro depende única y exclusivamente de un sistema social avanzado, que busque el bienestar del individuo y la libertad de elección con la base del sentido común, la tecnología ciertamente nos puede hacer esclavos, pero si sabemos aprovecharla puede liberarnos para siempre de nuestro propio estátus como raza humana, ya hablaré de ello detenidamente.

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La Economía 2.0, ó cómo reinventarse de nuevo (2)

agosto 2, 2010

Llevamos un siglo de filosofía económica y social cada vez más avanzada, libros como “Un Mundo Feliz” de Aldous Houxley ó “Fahrenheit 451” de Bradbury han servido de inspiración a muchos sociólogos y economistas, que gracias a la extraordinaria imaginación de estos autores pudieron desentrañar realidades de nuestra propia existencia. Aunque parezca un poco sorprendente, la globalización está poco a poco llevándonos de algún modo a una era de “sobreinformación” que mucha gente no quiere/puede asimilar, con lo cual las castas se están generando por si solas sin necesidad de un “condicionamiento” previo que nos haga ser una cosa u otra. La principal característica de muchos seres humanos es su tendencia a ser “simples”, pero hoy en día cada vez más gente despliega sus recursos para querer entender y analizar su realidad, lo cual no es ni bueno ni malo, todo depende de lo que hagamos luego con la información que hemos ido procesando.

La nueva economía parte de una base social, y esta es una de las principales ventajas, ya que la nueva economía va a venir marcada por unos tejidos productivos muy diferentes a los actuales, de hecho es probable que cada vez tenga menos sentido desplazarse salvo para cuestiones muy puntuales o un “turismo social”, donde la gente viaja para conocer y aprender, con ello intercambiaremos en primera persona nuestras experiencias comunes.

Voy a comenzar a estructurar lo que serán los principales factores de la nueva realidad económica.

1. El dinero deja de tener sentido

El dinero nació de la necesidad de unificar criterios a la hora de los intercambios comerciales, e inicialmente la idea era buena, pero como toda nueva idea esta sufrió sus errores de concepto, entre otros su pésima utilidad a la hora de utilizarlo en grandes desplazamientos y su difícil conversión con otros sistemas monetarios diferentes.

No hubo demasiada diferencia entre los sistemas monetarios pioneros, que generalizaron el uso de diferentes unidades acuñadas en metales de diferente valor para intercambio comercial  siglos antes de Cristo (se habla incluso de que en China se acuñaron monedas 5000 años antes de Cristo) , y los sistemas monetarios que se emplearían hasta la generalización de su uso en el siglo XVIII, tan pronto llegó la revolución industrial, la economía necesitó un dinamismo que la moneda por si sola no podía soportar y comenzaron a generarse instrumentos adicionales que habían pasado desapercibidos, tal como la bolsa (nacida en Amberes en el siglo XV) ó los cheques bancarios, cuya popularización llegó en el siglo XX con nefastas consecuencias.

Desde el “crack” del 29 la economía ha sufrido enormes fracturas, y muchas guerras han venido a aliviar dichas fracturas generando la primera economía del planeta, ya que se destinaban casi todos los recursos monetarios a la industria armamentística y bélica, sin ir más lejos el I+D ha nacido en esta industria, y grandes descubrimientos del siglo XX han partido de algo tan triste como la “guerra”.

Una vez se consiguió una primera fase bastante revolucionaria en los años 60,  con la paz cada día más estable en los paises con alto grado de bienestar, descubrimos que la sociedad era más feliz consumiendo, y además ese consumo generaba más empleo y desarrollo que la guerra, así que el sistema giró poco a poco a esa sociedad de consumo, pero nuevamente teníamos un problema, ciertas personas siempre han querido aprovechar el sistema para enriquecerse y manejar los hilos, algunos de forma pública, pero otras se esconden en el anonimato para desde allí intentar poner sobre la mesa nuestro futuro, creyendo que la sociedad no terminará algún día por “emanciparse” tan pronto como haya una gran mayoría de gente informada.

Pues bien, el problema de todo sistema es que por muy bien “hilado” que esté, si no se regula y organiza, al final termina cediendo a los que más poder tienen, y el poder que habían conseguido los pueblos a través de sus parlamentos democráticos lo hemos perdido en muy pocos años por culpa del nuevo poder económico que lamentablemente no es democrático ni quiere saber nada de reparto o igualdad de oportunidades.

Ante esto ha venido lo que yo considero la salvación, y afortunadamente esa salvación (ironías del destino)  ha sido creada por la industria bélica para evitar que el enemigo pudiese destruir algo centralizado, para ello los ingenieros crearon un sistema descentralizado de comunicaciones basada en unos protocolos sencillos, entendibles, efectivos y sobre todo universales, este sistema llamado Arpanet derivó en Internet y esta red de redes al final empezó a tejer mallas por todos los lugares imaginables, hasta llegar a un punto de “no retorno”. Internet ha dado “armas” al conocimiento, y la divulgación ha encontrado caminos antes no explotados, las nuevas y buenas ideas recorren en minutos el planeta y cada vez más mentes se conectan a un lugar realmente democrático que permite hacernos entender por qué, mientras muchos siguen ensimismados viendo el televisor con la basura que habitualmente se programa para mantener a las mentes “felices”, sin pensar, ya que es cierto: pensar nos hace infelices.

dineroninos
El dinero reaparece entre nosotros. Anteriormente había dicho que la informática es una herramienta potente, liberadora, pero los que quieren dominar el sistema también la conocen y antes de que nadie pudiese hacer nada ya habían comenzado a jugar a “videojuegos” basados en el dinero. Desde hace ya casi tres décadas las redes informáticas implementadas para bolsa y banca han empezado a “virtualizar” nuestros ahorros, a llenar nuestras existencias de números binarios  que se convierten en billetes reales cuando vamos al cajero automático. Poco a poco nos han metido en la cabeza que ese dinero es una unidad importante, básica, pero después nos damos cuenta de que al antojo de unos pocos se generan las crisis para dinamitar nuestra capacidad ahorradora, y es sencillo saber la causa: no hay para todos, así de simple, si nuestro tiempo se valorase por igual y todos tuviésemos la misma capacidad económica, al final se acabarían los recursos naturales y llegaríamos a la autodestrucción.

Ante este panorama el sistema económico limita nuestra capacidad adquisitiva e inventa periodos de crisis para que el dinero nuevamente fluya a la banca y nuestros ahorros sirvan para generar dinero, ya que estos se prestan a otros multiplicados por diez y esos que reciben nuestros ahorros los devuelven con intereses.

¿Qué va a pasar con el sistema monetario?, seguramente con el tiempo tengamos que reformarlo profundamente haciendo desaparecer poco a poco nuestros ahorros, para ello la sociedad paulatinamente dejará de creer en el dinero como unidad de intercambio de bienes, porque tarde o temprano seremos conscientes de que el dinero infinito es imposible en un sistema finito, y sin embargo daremos más valor al conocimiento y a la cultura, con lo que probablemente las nuevas formas de valorar nuestro tiempo estarán más basadas en el beneficio social que nuestras actividades generan.

Con el tiempo la banca tradicional desaparecerá y poco a poco las unidades de productividad sustituirán a los euros, el valor que generaremos se basará en el intercambio de tiempo y producto, seguramente se tienda a un sistema económico basado en una unidad mundial que tendrá un valor basado en el tiempo/productividad, es decir, la capacidad que tenga una persona será pagada en función de su rendimiento en el tiempo, y si una persona es capaz de hacer con calidad un encargo (el que sea) en poco tiempo, cobrará exactamente lo mismo que otro que necesite el triple de tiempo para generar el mismo resultado, por tanto existirá más justicia y no cobraremos en base a las horas que invertimos en una jornada laboral, sino en base a lo que producimos a la sociedad.

El valor de nuestro trabajo seguirá dependiendo de la demanda, pero los nuevos sistemas sociales tenderán a valorar el tiempo voluntario, y la sociedad pagará a los voluntarios, desapareciendo esa figura desfasada que es dar el tiempo a cambio de nada, ya que por ejemplo si una persona construye una casa para un proyecto social en un país aquejado por un desastre natural, esta persona percibirá por su trabajo exactamente lo mismo que otra que construya esa casa en nuestro país, si acaso en función del número de personas dispuestas a desplazarse, puede que  incluso esas funciones tengan más valor al haber escasez de mano de obra. La actual conceptualización de la figura de “voluntario” es claramente injusta, ya que esas funciones deberían ser socialmente retribuidas…

…¿Cómo se puede financiar la solidaridad?, pues haciéndonos solidarios a la fuerza, es decir, el sistema social financiará con efectividad y basándose en criterios objetivos el desempeño de aquellos que ejerzan funciones sociales, desde el que participa “voluntariamente” en una campaña de la Cruz Roja en Honduras hasta el que cede su tiempo para impartir conferencias en diversos lugares, la picaresca lógicamente aparecería si no fuera porque también creo que el cambio económico tiene que venir necesariamente acompañado de un profundo cambio social, es necesario si queremos un sistema sostenible y justo, y para ejemplo los paises nórdicos, donde ni de lejos buscan evadirse de los impuestos, la economía sumergida está simplemente mal vista.

En un futuro todos haremos lo que nos gusta hacer, ya que desaparecerá el concepto clásico de “curriculum vitae” ó empresa, las redes sociales generarán “mallas de confianza” donde la gente capacitada unirá sus esfuerzos para trabajar en lo que quieren y desean, generando modelos de negocio nuevos, innovadores, sin jerarquías y basadas en el progreso vital de una persona, si alguien es poco demandado tendrá que ampliar sus facetas laborales y buscar más alternativas para ser demandado, y si es buen trabajador probablemente podrá desarrollar sus funciones tranquilamente para varias empresas  con más estabilidad si cabe que con el sistema actual.

Sobra decir que en el nuevo sistema no tendrán sentido las oficinas fijas, las grandes firmas ó los contratos laborales, y si el sistema se gestiona bien habrá trabajo de sobra para todo el mundo, de hecho habrá una tendencia a la especialización y desaparecerán muchos intermediarios que absorben recursos económicos, con lo cual la ganancia a menor número de horas será mayor en el nuevo sistema de saldo tiempo/producto.

En definitiva, el nuevo sistema monetario se basará en la persona/individuo y las relaciones comerciales surgirán de las sinergias generadas entre los actores de ese encuentro basado en las redes sociales, su poder será grande y habrá muchas firmas o entidades que agruparán a los mejores en cada campo de forma natural, y los ingresos se repartirán de una forma mucho más justa porque los sistemas informáticos serán capaces de detectar la producción real, desde aquel que recoge judias hasta el que está ideando una nueva vacuna, podremos hacer lo que nos de la gana con nuestro tiempo, porque siempre nos basaremos en los objetivos y no en la forma y el cómo, ya que el director cobrará igual que el resto de componentes del equipo, y cada cual tendrá en su desempeño una recompensa equivalente al valor de su producto y la demanda que este tiene, esto por ejemplo implica que un buen diseñador gráfico tendrá una tarifa/hora mayor que un mal diseñador, estos “rating” serán públicos y se basarán en los datos proporcionados por los clientes ó usuarios de determinado servicio que presta un individuo.

Creo que los tiros más o menos ya se van entendiendo con este primer desarrollo de un punto fundamental. Hoy he aclarado el nuevo sistema monetario, otro día proseguiré con otro aspecto primordial de la nueva economía, esto es el sistema laboral, donde me centraré con detalle en el nuevo sistema urbano, el tejido de las nuevas ciudades y el repoblamiento de zonas rurales que con las nuevas infraestructuras de telecomunicaciones harán de las grandes ciudades lugares más agradables y que generarán un tejido mallado de ciudades más equilibradas y sanas para vivir.