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RetroMadrid, la historia de un sueño hecho realidad (4)

mayo 28, 2010

En la Navidad de 1997 confluyeron varias circunstancias, porque por un lado mi incursión universitaria no estaba teniendo demasiado éxito, y por otro lado me seguía apasionando el sistema MSX, lo cual resulta curioso porque en la Universidad Politécnica había iniciado precisamente la ingeniería técnica de sistemas, pero claro, no utilizaban el MSX como plataforma, ¡cachis!

Así las cosas rebobino un poco más y me situo en verano de 1997, en esas fechas comencé la aventura de conducir, y la verdad, era un todo un alumno aventajado debido a que mi primera experiencia en embragues y marchas me la dio mi padre muchísimos años antes con una furgoneta Ebro F350. Para que os hagáis una idea:  por entonces tenía que utilizar unas cuñas de madera para alcanzar a pisar los pedales, y ya después de esa “primera vez” (en un descampado), practiqué muchísimo con un Talbot Solara y finalmente un Renault 21 Nevada, siempre en zonas ajenas al tráfico y sin peatones de por medio. Tan sólo me tuve que preocupar por el teórico y la verdad, me resultó sencillísimo, tanto es así que llegó un punto en que hasta superaba los “test” de nivel máximo, con lo cual en la DGT me ventilé con un 0-0 el examen teórico, vamos, que no me equivoqué en nada.

Superado el teórico llegaba el “hueso”, y nada más comenzar las clases prácticas el profe me dijo que iba demasiado rápido, que no tuviese tanta confianza, que… ¡a la porra!, al final me dejó ir como me daba la gana y me recomendó presentarme al práctico mucho antes de lo habitual, así que nada más llegar septiembre superé el práctico sin una sola observación del examinador, y antes de octubre ya tenía en mis manos la “licencia para matar” 😀

En un verano y tras apenas 100.000 pelas gastadas ya tenía un carnet de cartón rosado que tenía muchísimas ganas de estrenar, tanto es así que quedé con 2ndF (los del Xtory) en su casa de Hortaleza y aún sin tener carnet saqué el coche del garaje y me fui a la autoescuela a recogerlo (!!), y sin copiloto ni nada, sin haber recorrido por mi cuenta nunca la ciudad (en coche) me fui a la M-30 y posteriormente M-40 en medio de la hora punta, vamos, que alguno todavía cantará eso de “ole mis cojones”, y hoy, 340.000 km después, aún no tengo coche en propiedad y sigo sin haber sufrido percance alguno que tenga cierta seriedad, por eso me lancé a realizar un análisis de los fundamentales del tráfico (ver Atasco, la palabra maldita).

Regresemos a lo que íbamos narrando antes de la irrupción de mi carnet de conducir. Meses después llegaba Barcelona y su famosa RU nuevamente, y aquí tuve la aventura de mi vida porque no teníamos coche alguno y se me ocurrió para poder ir el alquilar un coche, así que me dirán ustedes y con razón: “con 18 años y una “L” no te alquilan el coche ni de coña”… pero tranquilicense, que hay soluciones para todo, ya que un amigo de los 2ndF tenía carnet desde hacía unos cuantos años y no le importaba hacer de conductor principal, y el fleco que faltaba, que era tener una tarjeta de crédito, lo resolvimos cogiendo literalmente en brazos a la madre de los 2ndF y su VISA, la llevamos al aeropuerto y alquilamos un estupendo Fiat Punto.

Bien, con Fiat Punto recuerdo que dejamos el coche de mi padre en casa y partimos a Barcelona con idea de hacer noche en la “Fumen” (hostal Lumen, en Barcelona, se denominaba “Fumen” por ser refugio de porreros), agarrense los “machos” que ahora llega la salida de Madrid, el amigo que puso el carnet no tenía muchas ganas de enfrentarse al tráfico madrileño y cuando cogí el Punto y su motor gasolina (estaba acostumbrado al diesel) me quedé un poco sorprendido porque no oía el motor, no sentía las mismas sensaciones al embragar y costó dos caladas y una expresión poco tranquilizadora: “¿dónde está el freno?”, para salir a Barcelona y llegar sin novedad, allí presentamos el MMSX y ya definitivamente nos hicimos conocidos entre la escena de MSX.

Y a la vuelta recuerdo una niebla enorme, 80 Km/h, mi L sin poner, todos fumando porros (menos yo, nunca los probé) y el humo saliendo por las ventanillas de atrás. Nos llega a pillar la benemérita y creo que ahora mismo no estaría organizando la RetroMadrid. Por fortuna estas experiencias adolescentes son lo que son, y esas locuras que cometimos nos sirven además de para reirnos con los amigos, también para aprender lecciones vitales y ser conscientes de nuestros límites.

Llegamos a Madrid, afortunadamente mi padre vino a recogerme y pude descansar por fin, así llegué vivo a la Navidad de 1997 donde se me ocurrió acuñar el nombre de la reunión de usuarios de MSX en Madrid, no me compliqué la vida y simplemente sustituí la “d” final por un “SX”, de modo que MadriSX resultó convertirse en sinónimo del MSX en Madrid, y acto seguido solicité los permisos oficiales para de seguido promocionar la feria de 1998.

Reconozco que la suerte nos acompañó, y aprovecho para decir que el plural es importante en este caso, ya que Majara de alguna forma se “descolgó” del proceso organizativo tras la primera reunión, sin embargo a mi lado estuvo desde 1996 un gran compañero con el que pasamos los momentos más divertidos que recuerdo haber pasado en mi vida: José María Pacheco, él digamos que asumió la subdirección de la feria tras Manuel Varela, y a el le debemos que ¡todavía en RetroMadrid 2010 hubiese alguna regleta de 1995!, y es que desde el inicio nos ayudó con el cableado y esas tareas tan importantes para un “director”, como son el arroparte y acompañarte en lo bueno y sobre todo, en los malos momentos.

En 1998 la suerte estuvo de nuestro lado porque en el centro cultural Fernando de los Rios la sala habitual había sido ocupada para otras tareas (pese a que la habíamos solicitado antes), pero por fortuna ya había cultivado una amistad con el que fuera el ordenanza que realizaba las tareas de supervisión y vigilancia de las primeras reuniones que hicimos en el Fernando de los Rios, y aún a riesgo de enfrentarse con la dirección del centro, y dado que teníamos permiso expreso de la Junta, decidió darnos la sala de pintura, un aula muy amplia y luminosa situada en la planta superior, y el resultado fue espectacular, especialmente porque vino Hnostar por primera vez y montó un stand que ya quisieran muchos del SIMO.

No sólo eso, la gente acudió y llegamos a la mágica cifra de 87 visitantes, ¡casi 100!, para mi aquello era fenomenal, y además como me suele ocurrir en situaciones parecidas, esos cambios positivos me ayudaron a transformar MadriSX en un espacio activo, con charlas, presentación de expositores, cenas de hermanamiento y muchas actividades más, algunas de ellas “copiadas” naturalmente de la RU de Barcelona, pero lo que no copiamos fueron las charlas, que afortunadamente las rescatamos de las primeras experiencias que tuvimos entre 1993 y 1995, tanto en Barcelona como Madrid.

Y así nacía todo… los logotipos diseñados por Hnostar profesionalizaron un poco el aspecto de todo, inauguré la nueva web para el club (la que actualmente sigue disponible), y poco después nacían las secciones específicas que conformaban el espectro de actividades del club, al que por cierto se añadieron nuevos usuarios hasta alcanzar la cota máxima de 150 usuarios registrados. Lo mejor es que desde Italia seguíamos trayendo MSX-2 a un precio imbatible y en la propia feria vendimos el MSX-2 Philips NMS 8245 número 100, es decir, habíamos actualizado y rescatado a 100 personas, para mi fue todo un triunfo.

No me queda mucho que añadir, aunque la “casualidad” esa en la que dejé de creer hace muchos años me permitió volver a viajar a Tilburg cuando pensé que no iba a ser posible, y es que una promoción del periódico “El Mundo” me permitió volar a 5.000 pts ida/vuelta a Bruselas con Virgin, y parecía predestinado a repetir experiencia porque ese periódico cayó en mis manos tras muchísimos acontecimientos síncronos, ya que mi vecina trajo el periódico porque mi madre quería nosequé colección, de repente ojeando el periódico vi la promoción y conseguí los cinco cupones a base de esfuerzo, y una noche a las 3 de la madrugada vi una cola de muchísima gente esperando en la sede del periódico en la calle Pradillo, algunos desistieron y pese a que por número no iban a darme el billete a precio especial (tanto esfuerzo para nada), mi desencanto se transformó en alegría cuando algunos empezaron a rendirse, y a las 4 los que habíamos aguantado tuvimos la recompensa, así que a las 5 llegaba a mi casa ¡con los billetes de avión!

Pronto llegará otra interesante etapa en el devenir de la feria MadriSX, porque en Tilburg conocí a muchísima gente más, entre otros a un desconocido “Richard Foersom” que posteriormente resultó ser amigo de Henrik Gildav (diseñador de la interfaz IDE para MSX) y entre unos y otros se fueron asentando los cimientos de la feria MadriSX de 1999, la que sin duda para mi fue más exitosa de todas, porque mis nuevos amigos iban acercándome a cada vez más círculos de gente, empecé a compartir mesa en las cenas de “hermanamiento” que los holandeses solían celebrar en un restaurante griego cercano, y además empecé a sacar provecho de esos viajes haciéndolos rentables y permitiéndome cada vez disponer de más dinero para reinvertir en mi afición, que no es otra que la de ser un “swapper”, tal como descubriría años más tarde al conocer a Mat/Ozone.

No se lo pierdan y sigan atentos, queda mucho por descubrir.

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One comment

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