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RetroMadrid, la historia de un sueño hecho realidad (1)

mayo 10, 2010

Los visionarios no existen, pero si que existen aquellos que saben adaptarse al cambio, y si además lo acompañas con la terquedad de una mula, ya por muchas trabas que nos pongan por el camino,  al final terminaremos consiguiendo el objetivo soñado.

Esto quizás resuma en apenas tres líneas lo que RetroMadrid ha sido para mi: un duro camino que inicié en 1995 con la intención de aglutinar y reunir esfuerzos en una fecha concreta del calendario.

El 14 de mayo de 1995 nacía la primera reunión de usuarios de MSX de Madrid, y alguno se preguntará: “¿qué es eso del MSX?”, pues bien, el MSX era el primer estándar de ordenadores desarrollado a nivel comercial, mucho antes incluso de que los PCs irrumpieran en nuestros hogares. Sus grandes ventajas residían en la compatibilidad de programas y periféricos, cualquier desarrollo realizado para MSX era compatible, independientemente de la marca que fabricase el ordenador o dispositivo. ¿Quién veía esto posible en la selva informática de principios de los 80?, sólo uno: Kazuhiko Nishi, el padre del MSX y amigo personal de Bill Gates, con quien colaboró para el desarrollo del lenguaje BASIC y el sistema operativo de este gran ordenador.

Pero ya es suficiente, cualquiera puede consultar en Internet muchísima información del sistema MSX, sin embargo pocos conocen la historia real y personal que rodea a la feria RetroMadrid, antes MadriSX & Retro, y antes MadriSX a secas…

MadriSX o la reunión de usuarios de MSX de Madrid fue un reflejo de una necesidad imperiosa que tenía la comunidad de aficionados del MSX de España de tener un lugar de encuentro en un punto menos distante geográficamente que Barcelona, donde se celebraban con bastante éxito reuniones de este estándar. Un cúmulo de circunstancias produjo la alineación de planetas que me arrastró a terminar organizando la primera edición junto a mis compañeros de Majara Soft, del cual Manuel Varela es todavía usuario activo. Estas circunstancias (no creo en la casualidad) iban sucediéndose una tras otra: en primer lugar mis malas notas en inglés hicieron que mi madre a los 12 años decidiese (para mi alegría) cancelar mis clases de karate y llevarme a una academia de inglés, donde acto seguido conocí a Iván de la Peña, con el cual compartía un montón de ratos muertos en el pasillo, ya que,  expulsados por Erasto (el profesor que pese a todo obró en mi el milagro de empezar a mejorar mis notas en inglés) acabábamos jugando al tenis con pelotas de papel, curiosamente terminé por sacar notables sin en apariencia haber hecho esfuerzo alguno.

Como iba diciendo… Iván de le Peña era un compañero de clase y desde un principio hicimos buena amistad, además un día le vi llegar  con una carpeta que tenía varias ilustraciones, pero algo me llamó la atención, y es que años después de haber perdido contacto con mi viejo vecino, usuario de MSX, me reencontré con el MSX gracias a Iván, no sólo eso, me invitó a acompañarle a su casa y descubrí el MSX-2, y puede sonar ridículo, pero casi experimento una especie de orgasmo cuando vi el “Fantasm Soldier”, creía que aquello era un sueño, y explicarlo sólo es posible cuando uno lleva muchos años desconectado de algo y al cabo del tiempo vuelve a oir de ello, y no sólo eso, redescubre muchas más cosas, como es el disfrutar de esas míticas tardes compartiendo experiencias catódicas en un espectro de colores mucho más amplio que el de mi viejo MSX-1 SVI 728.

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Nadie de los que haya tenido un ordenador de los 80 será ajeno a esas sensaciones que experimentamos los “descubridores” de la informática, una nueva informática que abría paso a la revolución del hogar, y por ende de nuestra sociedad. El MSX no era más que una excusa para retomar viejas sensaciones que cuando apenas tenía 10 años viví con vecinos y amigos que tenían sus Amstrad, Commodore, Spectrum y MSX.

A la vez la muerte comercial de estos sistemas me hizo odiar el consumismo y el que un sistema tan grandioso como el MSX hubiese sido dinamitado por sus propios creadores, yo no entendía de ventas, márgenes comerciales o estadísticas, lo que si percibía era que el MSX era un sistema dotado de unas capacidades extraordinarias y no entendía como ya por entonces (1992) el PC 286 y su VGA de 256 colores empezaba a destronar a sistemas mucho mejores.

Fruto de esa amistad con Iván llegó la razón de mi brutal reenganche a la “escena” del MSX, y experimenté lo agradable que era ver que ya no éramos sólo dos en el mundo, no, había más gente y en un fanzine de manga vi un reportaje del “Ranma 1/2” para MSX Turbo-R escrito por Aitor Lekerika, pero no sólo eso, también aparecía un anuncio de M.D.S. Lehenak, un grupo vasco de usuarios de MSX fundado por Aitor precisamente. No tardé ni medio minuto en escribir una enorme y emocionada carta hablándoles de mis experiencias y mis vivencias MSXeras.

Pasaron varios meses y cuando todo parecía caer en saco roto y mi vida personal no andaba muy allá (a los 14-15 años suele pasar),  apareció en verano de 1994 una carta en mi buzón remitida desde Baracaldo, ¡SON ELLOS!, emocionadísimo llamé al teléfono de contacto de un tal Valeriano con el que estuve creo que dos horas charlando, y francamente, si soy yo el tal Valeriano, no habría aguantado a ese impulsivo de 15 años que no paraba de hablar compulsivamente. Pero a veces ser pesado no implica caer mal, tanto es así que empezamos a intercambiar Ivan y yo cartas y cintas grabadas con Valeriano y su familia (Andoni, Julio y Verónica), y en septiembre de 1994 regresó mi vena organizadora (ya venía de lejos) y saqué de la chistera un club: MSX Power Replay, el retorno del poder MSX.

¿Creeis que ahí quedó la cosa?, para nada, a los pocos minutos me lancé a llenar de papelitos cual piso en venta con el teléfono  de mi casa en las principales calles del centro de Madrid, anunciaba con un logo enorme del MSX la “resurrección” de nuestro sistema. Mi querida madre, como improvisada secretaria, comenzó poco a poco a recibir llamadas, y sorpréndanse, porque me lance no sólo a atender llamadas, sino a visitar domicilios de gente “extraña” para verles y animarles.

Por si fuera poco revisé las decenas de revistas de MSX que tenía mi amigo Iván y empecé a llamar e incluso visitar a gente a la que poco a poco fui “fichando” para esa cosa que había creado de la nada, acto seguido me enteré de las reuniones  de Barcelona, también pude leer un fanzine llamado “Hnostar” y en el un usuario llamado Paco Molla, decía desde Valencia que las reuniones de MSX deberían celebrarse en el centro de la península… ¿Centro?, ¿Madrid?, pues la suerte ya estaba echada como podéis ver, pero un mozo de 15 años no es capaz por si sólo de conseguir un local, organizar una reunión y publicitarla, ¿o si?…

En noviembre-diciembre creo recordar que emprendí una mítica aventura a un barrio lejano llamado “Del Pilar”, eso era para mi como ir al Polo Norte, porque repito, mi universo era un barrio llamado Lucero y algunas zonas céntricas a las que mi madre ya me permitía partir con precaución. Pero ese espíritu aventurero me animó a coger en Callao un autobús (el 133) que me llevaba a un barrio exótico y desconocido. Una vez llegué mapa en mano, al domicilio de un grupo de programación llamado “Majara Soft”, (anunciaban en la mencionada Hnostar un videojuego nuevo para MSX) me encontré con la decepción de que tras una  hora de viaje nadie estaba en dicho domicilio.

Cuando ya desilusionado llamé al ascensor de bajada, apareció una persona con gafas que se dirigía precisamente al piso en el que había estado llamando con insistencia: “¿Eres de Majara?”, y con cara de preguntarse por dentro “quién coño será este crío”, el que luego sería mi gran amigo Manuel Varela, me dejó entrar tras la sorpresa inicial, y no sólo eso, en el mismo bloque vivían Cesar y Jesús, dos de sus compañeros, y con la excusa de comprarles el “Arma Mortal” (mil pelas me costó la broma) estuve creo que varias horas embelesado con el MSX-2, y el MSX-2+ (¡¡un MSX-2+!!) que tenía Manuel, vi algunas demos que me hicieron no dormir la noche siguiente, y además me prestaron algunas revistas.

Lo tenía clarísimo, tocaba organizar a toda la gente que iba conociendo, y a mi tía Candi, que siempre ha estado metida en temas asociativos en Batán, le comenté mi idea de hacer una reunión, y ella me puso en contacto con la directora del centro cultural “Fernando de los Rios”, una tal Teresa que me atendió gustosamente, y aunque le sonó estrepitosamente raro eso del “MSX”, accedió a cedernos el local si pagábamos al ordenanza que tenía que abrirnos.

¡Y así empezó todo!, me empecé a mover en mis ratos libres para anunciar la reunión en todos los fancines de MSX, Manuel que ya había estado en Barcelona tiró de teléfono y llamó a mucha gente que había conocido como Manuel Pazos o el mismo Paco Molla, el que sembró la semilla de la reunión en Madrid, y yo terminé de rematar la faena reservando el local (siendo menor de edad) a la concejalía de Latina, recibí el permiso y y el 14 de mayo de 1995 empezó la historia de nuestra queridísima feria.

Hasta aquí la primera parte de todo un montón de anécdotas que irán sucediéndose año tras año, si quieres conocer más de esta historia que dio lugar a una feria con más repercusión que grandes ferias como SIMO Network ó Expomanga, permanece atento a este blog…

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2 comentarios

  1. […] RetroMadrid, la historia de un sueño hecho realidad (1) […]


  2. […] era el nexo común para mucha gente y como ya os relaté en su momento a través de su historia, encontramos que hasta 2010 era un reflejo de la comunidad de aficionados que añadía además la […]



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