Archive for 28 mayo 2010

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RetroMadrid, la historia de un sueño hecho realidad (4)

mayo 28, 2010

En la Navidad de 1997 confluyeron varias circunstancias, porque por un lado mi incursión universitaria no estaba teniendo demasiado éxito, y por otro lado me seguía apasionando el sistema MSX, lo cual resulta curioso porque en la Universidad Politécnica había iniciado precisamente la ingeniería técnica de sistemas, pero claro, no utilizaban el MSX como plataforma, ¡cachis!

Así las cosas rebobino un poco más y me situo en verano de 1997, en esas fechas comencé la aventura de conducir, y la verdad, era un todo un alumno aventajado debido a que mi primera experiencia en embragues y marchas me la dio mi padre muchísimos años antes con una furgoneta Ebro F350. Para que os hagáis una idea:  por entonces tenía que utilizar unas cuñas de madera para alcanzar a pisar los pedales, y ya después de esa “primera vez” (en un descampado), practiqué muchísimo con un Talbot Solara y finalmente un Renault 21 Nevada, siempre en zonas ajenas al tráfico y sin peatones de por medio. Tan sólo me tuve que preocupar por el teórico y la verdad, me resultó sencillísimo, tanto es así que llegó un punto en que hasta superaba los “test” de nivel máximo, con lo cual en la DGT me ventilé con un 0-0 el examen teórico, vamos, que no me equivoqué en nada.

Superado el teórico llegaba el “hueso”, y nada más comenzar las clases prácticas el profe me dijo que iba demasiado rápido, que no tuviese tanta confianza, que… ¡a la porra!, al final me dejó ir como me daba la gana y me recomendó presentarme al práctico mucho antes de lo habitual, así que nada más llegar septiembre superé el práctico sin una sola observación del examinador, y antes de octubre ya tenía en mis manos la “licencia para matar” 😀

En un verano y tras apenas 100.000 pelas gastadas ya tenía un carnet de cartón rosado que tenía muchísimas ganas de estrenar, tanto es así que quedé con 2ndF (los del Xtory) en su casa de Hortaleza y aún sin tener carnet saqué el coche del garaje y me fui a la autoescuela a recogerlo (!!), y sin copiloto ni nada, sin haber recorrido por mi cuenta nunca la ciudad (en coche) me fui a la M-30 y posteriormente M-40 en medio de la hora punta, vamos, que alguno todavía cantará eso de “ole mis cojones”, y hoy, 340.000 km después, aún no tengo coche en propiedad y sigo sin haber sufrido percance alguno que tenga cierta seriedad, por eso me lancé a realizar un análisis de los fundamentales del tráfico (ver Atasco, la palabra maldita).

Regresemos a lo que íbamos narrando antes de la irrupción de mi carnet de conducir. Meses después llegaba Barcelona y su famosa RU nuevamente, y aquí tuve la aventura de mi vida porque no teníamos coche alguno y se me ocurrió para poder ir el alquilar un coche, así que me dirán ustedes y con razón: “con 18 años y una “L” no te alquilan el coche ni de coña”… pero tranquilicense, que hay soluciones para todo, ya que un amigo de los 2ndF tenía carnet desde hacía unos cuantos años y no le importaba hacer de conductor principal, y el fleco que faltaba, que era tener una tarjeta de crédito, lo resolvimos cogiendo literalmente en brazos a la madre de los 2ndF y su VISA, la llevamos al aeropuerto y alquilamos un estupendo Fiat Punto.

Bien, con Fiat Punto recuerdo que dejamos el coche de mi padre en casa y partimos a Barcelona con idea de hacer noche en la “Fumen” (hostal Lumen, en Barcelona, se denominaba “Fumen” por ser refugio de porreros), agarrense los “machos” que ahora llega la salida de Madrid, el amigo que puso el carnet no tenía muchas ganas de enfrentarse al tráfico madrileño y cuando cogí el Punto y su motor gasolina (estaba acostumbrado al diesel) me quedé un poco sorprendido porque no oía el motor, no sentía las mismas sensaciones al embragar y costó dos caladas y una expresión poco tranquilizadora: “¿dónde está el freno?”, para salir a Barcelona y llegar sin novedad, allí presentamos el MMSX y ya definitivamente nos hicimos conocidos entre la escena de MSX.

Y a la vuelta recuerdo una niebla enorme, 80 Km/h, mi L sin poner, todos fumando porros (menos yo, nunca los probé) y el humo saliendo por las ventanillas de atrás. Nos llega a pillar la benemérita y creo que ahora mismo no estaría organizando la RetroMadrid. Por fortuna estas experiencias adolescentes son lo que son, y esas locuras que cometimos nos sirven además de para reirnos con los amigos, también para aprender lecciones vitales y ser conscientes de nuestros límites.

Llegamos a Madrid, afortunadamente mi padre vino a recogerme y pude descansar por fin, así llegué vivo a la Navidad de 1997 donde se me ocurrió acuñar el nombre de la reunión de usuarios de MSX en Madrid, no me compliqué la vida y simplemente sustituí la “d” final por un “SX”, de modo que MadriSX resultó convertirse en sinónimo del MSX en Madrid, y acto seguido solicité los permisos oficiales para de seguido promocionar la feria de 1998.

Reconozco que la suerte nos acompañó, y aprovecho para decir que el plural es importante en este caso, ya que Majara de alguna forma se “descolgó” del proceso organizativo tras la primera reunión, sin embargo a mi lado estuvo desde 1996 un gran compañero con el que pasamos los momentos más divertidos que recuerdo haber pasado en mi vida: José María Pacheco, él digamos que asumió la subdirección de la feria tras Manuel Varela, y a el le debemos que ¡todavía en RetroMadrid 2010 hubiese alguna regleta de 1995!, y es que desde el inicio nos ayudó con el cableado y esas tareas tan importantes para un “director”, como son el arroparte y acompañarte en lo bueno y sobre todo, en los malos momentos.

En 1998 la suerte estuvo de nuestro lado porque en el centro cultural Fernando de los Rios la sala habitual había sido ocupada para otras tareas (pese a que la habíamos solicitado antes), pero por fortuna ya había cultivado una amistad con el que fuera el ordenanza que realizaba las tareas de supervisión y vigilancia de las primeras reuniones que hicimos en el Fernando de los Rios, y aún a riesgo de enfrentarse con la dirección del centro, y dado que teníamos permiso expreso de la Junta, decidió darnos la sala de pintura, un aula muy amplia y luminosa situada en la planta superior, y el resultado fue espectacular, especialmente porque vino Hnostar por primera vez y montó un stand que ya quisieran muchos del SIMO.

No sólo eso, la gente acudió y llegamos a la mágica cifra de 87 visitantes, ¡casi 100!, para mi aquello era fenomenal, y además como me suele ocurrir en situaciones parecidas, esos cambios positivos me ayudaron a transformar MadriSX en un espacio activo, con charlas, presentación de expositores, cenas de hermanamiento y muchas actividades más, algunas de ellas “copiadas” naturalmente de la RU de Barcelona, pero lo que no copiamos fueron las charlas, que afortunadamente las rescatamos de las primeras experiencias que tuvimos entre 1993 y 1995, tanto en Barcelona como Madrid.

Y así nacía todo… los logotipos diseñados por Hnostar profesionalizaron un poco el aspecto de todo, inauguré la nueva web para el club (la que actualmente sigue disponible), y poco después nacían las secciones específicas que conformaban el espectro de actividades del club, al que por cierto se añadieron nuevos usuarios hasta alcanzar la cota máxima de 150 usuarios registrados. Lo mejor es que desde Italia seguíamos trayendo MSX-2 a un precio imbatible y en la propia feria vendimos el MSX-2 Philips NMS 8245 número 100, es decir, habíamos actualizado y rescatado a 100 personas, para mi fue todo un triunfo.

No me queda mucho que añadir, aunque la “casualidad” esa en la que dejé de creer hace muchos años me permitió volver a viajar a Tilburg cuando pensé que no iba a ser posible, y es que una promoción del periódico “El Mundo” me permitió volar a 5.000 pts ida/vuelta a Bruselas con Virgin, y parecía predestinado a repetir experiencia porque ese periódico cayó en mis manos tras muchísimos acontecimientos síncronos, ya que mi vecina trajo el periódico porque mi madre quería nosequé colección, de repente ojeando el periódico vi la promoción y conseguí los cinco cupones a base de esfuerzo, y una noche a las 3 de la madrugada vi una cola de muchísima gente esperando en la sede del periódico en la calle Pradillo, algunos desistieron y pese a que por número no iban a darme el billete a precio especial (tanto esfuerzo para nada), mi desencanto se transformó en alegría cuando algunos empezaron a rendirse, y a las 4 los que habíamos aguantado tuvimos la recompensa, así que a las 5 llegaba a mi casa ¡con los billetes de avión!

Pronto llegará otra interesante etapa en el devenir de la feria MadriSX, porque en Tilburg conocí a muchísima gente más, entre otros a un desconocido “Richard Foersom” que posteriormente resultó ser amigo de Henrik Gildav (diseñador de la interfaz IDE para MSX) y entre unos y otros se fueron asentando los cimientos de la feria MadriSX de 1999, la que sin duda para mi fue más exitosa de todas, porque mis nuevos amigos iban acercándome a cada vez más círculos de gente, empecé a compartir mesa en las cenas de “hermanamiento” que los holandeses solían celebrar en un restaurante griego cercano, y además empecé a sacar provecho de esos viajes haciéndolos rentables y permitiéndome cada vez disponer de más dinero para reinvertir en mi afición, que no es otra que la de ser un “swapper”, tal como descubriría años más tarde al conocer a Mat/Ozone.

No se lo pierdan y sigan atentos, queda mucho por descubrir.

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RetroMadrid, la historia de un sueño hecho realidad (3)

mayo 21, 2010

Seguimos  nuevamente recorriendo la interesante senda que convirtió una pequeña reunión de “frikis” en una concentración masiva de aficionados de todos los sistemas “obsoletos”…

…En 1996, año que resultó ser  muy positivo en lo que respecta a la expansión de la red de redes, muchos pioneros españoles empezamos a utilizar el correo electrónico de forma masiva para así entablar por primera vez contactos a lo largo y ancho del planeta, tanto es así que conocí a Takamichi Suzukawa, un curioso personaje al que tendría la agradable ocasión de conocer en directo.

Retornando a MadriSX cuando aún no era conocida como tal, queda decir que  en diciembre de 1996 seguí “experimentando” con las fechas a ver si alguna resultaba adecuada para que la gente pudiese viajar a Madrid, dado que la reunión se nutría en un 80% de visitantes foráneos. Tras un “sesudo” análisis de estadísticas vacacionales resultó que el Puente de la Constitución parecía ser apto para una reunión, y así lo dispuse, fijando esas fechas para  celebrar una nueva edición que ya habia anunciado en vivo y en directo en la reunión de Barcelona, pero como veremos fue un gran error casi solapar las fechas de dos reuniones de tanto calado y para colmo elegir fechas invernales (y un tanto infernales).

Hielo, nieve, heladas, nieblas por doquier… muy pocos de los habituales quisieron venir entre unas cosas y otras, la feria no llegó ni a los 60 visitantes, y eso que una vez más presentábamos una exclusiva, en este caso el nuevo interfaz IDE, que, sin duda, ha sido el hardware más vendido en la historia del MSX. Pero no, no habíamos acertado con la fecha y de algún modo me tomé un año sabático, casi de reflexión diría yo, porque la reunión había sido un fiasco y tan sólo la salvó un CD de japonesitas ligeras de ropa que Takamichi nos envió desde Japón 🙂

1997 era el año en que cumplía por fin los soñados 18 años, y es el año en que todo empezó a precipitarse, porque alguno me dijo aquello de que “a los 15 verás que el tiempo corre más deprisa”, pero es que a los 18 el cronómetro vital empezó a acelerarse casi sin control.

Aprovechando mi mayoría de edad no tardé ni tres semanas en coger un avión y marcharme con los mismos que me acompañaron a Barcelona meses antes, ¿a donde?, pues a Tilburg… quería disfrutar de mi primera experiencia en una feria de tanta caché, y no sólo eso, también me dispuse a ejercer labores de representación montando un expositor para el club. Aquella feria me aportó bastante, porque no era ya sólo el ambiente que ya conocía del viaje que hice tan sólo un año antes a Holanda, sino que además añadía la responsabilidad de representar a un grupo de usuarios ante cientos de visitantes que cada año llenaban un polideportivo en este sureña ciudad del norte.

Me sorprendió el interés que mostraron muchos por nuestras actividades, y eso que nuestra mesa tampoco era una maravilla en cuanto a su aspecto, pero la gente se paraba y preguntaba extrañada por “eso del MSX en Madrid”, porque  a nadie le sonaba que en Madrid se hicieran cosas, y menos reuniones de MSX. Pues bien, con mi inglés macarrónico comencé a hacerme entender, y a muchos les expliqué las maravillas del hardware que LP desarrollaba, o los recopilatorios (los primeros que se hacían para MSX) Xtory que en CD venían a cubrir las necesidades de todo usuario que no ha podido ni de lejos conseguir todo el soft disponible para este maravilloso sistema.

Pero yo iba a por algo más, y de allí me empecé a llevar amistades, quizás sea fácil entablarlas en ambientes de este estilo, ya que la gente que “se mueve” suele tener un carácter especial, y conocí a Koen, Marco, Rob, Zander, e incluso me vi con conocidos que desde Barcelona habían venido a dejar el pabellón español bien alto.

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Sigo sorprendido (ahora) por mi capacidad innata para organizar y movilizar a personas que de otro modo seguramente nunca se habrían “lanzado” a participar de forma activa en el mundo del MSX, porque el hecho de haber coordinado toda la logística de este viaje tras la penosísima experiencia de Barcelona (en el sentido logístico, que conste), donde no pudimos dormir en hostal/hotelillo alguno porque la ciudad estaba petada, pues me animó a hacer las cosas bien y baratas, y sin saber mucho del tema reservé vuelo con Virgin Express, reservé hotel en un F1 que se encontraba en Waalvijk, a unos 18 km de Tilburg, me encargué de que nos echasen una mano los de CGV para el transporte, hice la reserva de stand, pago del mismo, coordiné la tesorería de las ventas, gestioné los pagos a los “proveedores”, preparé los horarios de los trenes…

Lo saben muchos por experiencia, y es que después de esto cada año me he dedicado a preparar viajes a diferentes sitios y lugares, coordinando hasta el más mínimo detalle, a veces incluso me agobia la sensación de que organizo la cosas demasiado, sin dar lugar a la improvisación, ese es un arte que fui aprendiendo años después.

La expansión del club durante 1997 fue meteórica a raiz de la visita a Tilburg, contacté con cada vez más gente y empecé a distribuir absolutamente de todo, una de las distribuciones más importantes fue la de los MSX-2 Philips NMS 8245 procedentes de Italia que importé gracias a Miri y mi buen amigo Bruno Querzoli. Estos ordenadores trajeron a nuevos usuarios que saltaron del MSX-1 al MSX-2, salto que por cierto no he descrito, pero que en mi caso se produjo en 1994 finales, cuando llegó mi MSX-2 NMS 8250 procedente del País Vasco.

El club ya tenía fichados a 115 usuarios en Madrid, y los Xtory tenían muchísimo éxito, y sobre todo gracias a ellos podía permitirme los gastos que me suponía viajar, tener acceso a Internet, etc.

Otra cosa destacable en 1997 fue la gran expansión de fanzines de MSX en todo el mundo, porque nacieron en Brasil, Argentina y otros paises revistas de este estilo que por fortuna íbamos conociendo y que cubrían información de las actividades que realizábamos en nuestro club. Al final el año sabático vino estupendamente, pude sacarme el carnet de conducir, también tuve tiempo de hacer muchísimos contactos y así coger un rodaje que en 1998 resultaría definitivo, ya que en marzo de 1998 fue cuando oficialmente nació MadriSX tal como la conocieron la mayoría de usuarios. Hasta entonces todo había sido un cúmulo de ensayos y errores, en definitiva, todo había sido un camino de crecimiento y experiencia que nos dio, y me dio, mucha fuerza para en 1998 “revolucionar” en cierto modo la feria del MSX en Madrid…

Pronto os narraré como a finales de 1997 viajé de nuevo a Barcelona en un viaje irrepetible, pura aventura y pura adrenalina para mi recien estrenado carnet de conducir 😀

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RetroMadrid, la historia de un sueño hecho realidad (2)

mayo 14, 2010

Hoy, 15 años después de la celebración de la primera MadriSX, considero que es la fecha ideal para continuar con la que va a ser una larga serie de artículos muy personales sobre esta mítica reunión de usuarios, que poco a poco terminó por convertirse en lo que hoy es RetroMadrid.

http://replay.madrisx.org/historia.htm

La reunión de usuarios de MSX de Madrid siempre fue orientada a  recibir usuarios de toda España, y damos fe que en el primer encuentro cumplimos, ya que vinieron desde el Pais Vasco hasta Andalucia, desde Segovia hasta Barcelona, en definitiva, pese a que asistieron tan sólo 26 visitantes y perdimos dinero organizándola, los objetivos iniciales estaban cumplidos, no en cantidad sino en calidad.

Eso y no otro motivo fueron los que me impulsaron a continuar en la brecha, puesto que como buen adolescente me había hecho demasiadas ilusiones y de ello dan fe las 90 sillas que habíamos situado ordenadamente, de las cuales tan sólo se ocuparon la dos primeras filas. Otro problema surgido en el primer encuentro era el de la hora de comer, ya que teníamos que echar el cierre del local para pasadas casi dos horas regresar a dar caña con nuestros MSX, y otro asunto criticable era sin duda que para un novato no era demasiado entretenido tragar horas y horas secuenciales de charlas de variados grupos presentando una tras otra las novedades, al final aquello parecía más una conferencia aburrida que un encuentro de usuarios activo.

Apuntamos los errores y mi bolsillo sufrió con las 2.000 pelas que me tocó acoquinar, al resto de usuarios se les cobraba una entrada de 500 pesetas si no recuerdo mal.

La primera reunión tuvo bastantes anécdotas, alguna relacionada con una revista porno de carácter “gay” y la pregunta que lanzó al aire un compañero:  “¿De quién es esta mariconada?”,  supongo que pensaba equivocadamente que su propietario no andaba por ahí, pero si, estaba y contestó en un tono muy plano:  “es mía, ¿pasa algo?”… 😀

Yo de aquel primer encuentro me quedo con mis amigos del Pais Vasco presentando el primer “diskmagazine” en el que me mandaban saludos, ya que antaño en las demos era habitual saludar a los “sceners”, y yo gracias a eso empecé a serlo por aquel entonces. También destaco naturalmente el MSX Turbo-R, que pocas horas antes de la reunión había podido tocar y disfrutar por primera vez. No olvidemos otro hecho reseñable, y es que la primera reunión tuvo novedades que ya quisieran para si otras reuniones más asentadas y grandes, de hecho presentamos la Moonsound por primera vez (tarjeta de sonido basada en el Yamaha OPL4) y variadas demos de videojuegos, como el futuro Sonyc de Pazos.

La verdad es que la reunión vino acompañada de muchas incidencias técnicas, como cables que no conectaban, herzios asíncronos, televisiones que no tenían color, etc.  Pero lo pasamos de miedo, oigan.

En verano un acontecimiento cambió mi vida para siempre, y es que aún me sorprendía la pasada semana recorriendo la senda de túneles de la AP-1 camino de Vitoria, de lo que fueron capaces de hacer por mi unos amigos a los que le debo muchísimo… Os pongo en antecedentes: como ya dije en la anterior parte, Iván y yo intercambiábamos un montón de cintas y cartas con la familia Velasco (los que luego harían el club VAJ), ellos y no otros fueron la razón de que yo en su momento hubiese tenido muchísimas ganas de buscar gente hasta debajo de las piedras para decirles: “¡¡ei, el MSX sigue vivo!!”. Poco a poco Iván dejó de animarse a enviar paquetes, pero yo cada mes o menos seguía preparando la cinta con grabaciones de viva voz y cartas, cartas y más cartas, las cuales, por cierto, sigo conservando con mucho cariño. Pues bien, no se que me atraía del Pais Vasco, pero deseaba ir, y no se cómo, ni cuando, ni por qué, pero extrañamente al final terminé viajando al País Vasco en julio de 1995.

Esto no debiera ser muy llamativo, pero veamos: yo era menor de edad, mi familia no conocía casi nada a esta gente de Baracaldo, y aunque yo tenía fe ciega en ellos, lo cierto es que en la situación que vivíamos, ¿quién demonios  iba a dejar marchar a un crío con unos desconocidos?… Pensándolo con detenimiento no logro entender cómo ocurrió, pero ocurrió… Mi amiga Verónica (hija de Valeriano Velasco, con creo 13 años por entonces) fue la artífice del viaje, porque un día en su casa pensó en alto: “¿por qué no vamos a Madrid y recogemos a Rafa?”, y lo que comenzó siendo una idea alocada, se fue convirtiendo en realidad, porque mi madre me había denegado la posibilidad de ir solo hasta Baracaldo, y debieron ver esa posibilidad como la única factible.

El día que me llegó el paquete desde el Pais Vasco con la carta de Verónica que anunciaba la buena nueva,  había coincidido casi con la llamada que Valeriano hizo a mi casa, y con muchísima reticencia mi madre fue aceptando que mi destino era viajar.  ¡Una familia estaba dispuesta a viajar 400 Km para recogerme en Madrid!. Y amen, la familia Velasco en un Ford Escort rojo con Valeriano de conductor terminó llegando a Madrid a mediados de julio de 1995, venían además con Verónica.

No os podéis imaginar lo ilusionado que estaba con ese viaje, era para que lo entendáis como romper por primera vez con mi aislamiento, en realidad ¡me estaba independizando!, y en los ojos de mi madre había preocupación, que apenas pudo ser calmada con la presencia de los tres miembros de mi nueva familia adoptiva en mi casa de toda la vida.

Partimos rumbo a Bilbao, y hora tras hora, kilómetro tras kilómetro, iba viendo como el secarral castellano tornaba en un verde indescriptible tras cruzar el Túnel de Pancorbo. Aquel viaje me marcó mucho, recuerdo con nitidez la entrada a la cochera, el ambiente gris casi lluvioso, la gente paseando con otros andares, los 24º y la humedad del Cantábrico,  y no sólo eso, lo más precioso vino poco después cuando viajamos al “caserio” cercano a Somorrostro, donde la familia Velasco tenía una casita en plena montaña.

Esos días fueron maravillosos y los pasé descubriendo muchas cosas, tantas que podría dedicar un blog entero a la madurez y determinación que me dieron esos 15 días en los que cultivé una amistad que durará para siempre.

¿Por qué me marcaron tanto esos días en lo referente al MSX?, pues puede decirse que compartí experiencias en primera persona, nacieron amistades, descubrí nueva gente, una nueva cultura, y una grandeza de espíritu que te sorprende mucho cuando como madrileño siempre has estado pensando mal de ese lugar cuya desgracia ha sido la de tener un grupo mafioso que dice defender a su patria en una guerra que no existe. Yo sin embargo vi el Pais Vasco con los ojos de la curiosidad, no del prejuicio, escuché, senti, viví y observé, y todo era tan bueno que quedé prendado para siempre de ese ambiente que sólo el Pais Vasco puede transmitirte con sus costas intrincadas, con sus suaves montañas, con su música… Todo aquello inundó mi espíritu de ganas de viajar y de aprender.

Y así, tras tantas vivencias,  el pequeño adolescente de 16 años llamado Rafa Corrales se lanzó a organizar un nuevo encuentro en febrero de 1996,  precisamente el año en que el Atleti de Madrid hizo su doblete, mirad que ha llovido desde entonces 🙂

Debería decir que 1996 fue maravilloso, y en cierto modo resultó un año de crecimiento a todos los niveles, tanto como agrupación, como reunión, pero la de 1996 tampoco resultó para echar cohetes, aunque por fortuna ya se acercó más a lo que yo esperaba, con 67 visitantes y una distribución que sustituyó a la aburrida de 1995, debido a que recogimos la estela  de Tilburg (la que en su día era la feria más grande de MSX, en Holanda) y Barcelona, haciendo un combo entre demostraciones y mesas de libre visita, con lo que la reunión pasaba a ser una “feria”. Pero si algo me gustó de la segunda MadriSX, es que estuvo plagada de novedades una vez más, y encima contó con muchísimos más visitantes de fuera, de hecho desembarcaron casi todas las agrupaciones de España.

A esto sin duda contribuyó que en 1995 se comenzara a lograr hacer mediático el MSX, tuvo que conseguirse a base de paciencia sin límites y mucho empeño, fruto de ello el MSX fue cubierto en un especial de 5 10 páginas en la extinta revista “ULTIMA” que se dedicaba a consolas de 32 y 64 bits (por entonces PS, Sega Saturn, Jaguar y similares), y también en Game 40 el MSX reapareció cuando ni corto ni perezoso cogí el metro cabreadísimo porque no me hacían caso, y me planté en los estudios de Prisa en plena Gran Vía madrileña, la cara de enojo obligó a Manuel (conocido de la “escena” de Amiga), uno de los informáticos, a darme cancha y entrar en directo, y no fue la última vez, desde entonces esta gente se preocupó más de nosotros y gracias a eso cubrieron reuniones de Madrid y Barcelona.

Mi “militancia” me estaba arrastrando a una interminable  serie de viajes a todas partes en busca de usuarios, ya no sólo seguía cruzando las líneas de metro de punta a punta de la gran ciudad, sino que ya a finales de 1996 me decidí a dar el “salto” y recorrer casi 700 km hasta Barcelona, todo para conocer la mítica “RU” (reunión de usuarios) de  MSX. Debo destacar que este viaje que realicé con 17 años (y aquí resulta determinante la confianza que tenían mis padres tras el viaje al Pais Vasco) me vino enormemente bien para seguir abriendo miras y aprender de otros. El viaje en si  la verdad es que fue espantoso, íbamos cinco apretujados en un viejo Seat Fura de Jam, y con él Ñacaman y dos Cabros, vamos, que aquello era sólo apto para jóvenes sin límites, y es que subíamos las colinas a 60 por hora con los camiones acosándonos y las cuestas abajo las recorríamos a unos 160, esperando que el Fura aguantase la siguiente subida.

Mereció la pena el sufrimiento y pude conocer a míticos de la “escena” que no habían podido venir en febrero a Madrid, y además pusimos un stand para dar a conocer lo que se movía en Madrid. Este viaje en el que transnoché por dos jornadas, aparte de cansadísimo, fue reconfortante en lo espiritual (en lo físico desde luego que no). Resultó definitivo el visitar Barcelona para terminar de entregarme a “la causa” y así forjar el que fuera mi famoso sentimiento de pertenencia a algo grande, porque el MSX en lo personal ha sido para mi algo más que un sistema, ha sido un motivo de amistad, de disfrute, de participación y de vivencias, eso es lo que siempre defendí con gran ahinco allá donde iba.

El club MSX Power Replay se acercaba a los 100 inscritos y ya habíamos inaugurado una lista enorme de productos en distribución con hardware y software desarrollado en Madrid, amén de las primera importaciones que vendrían muy pronto cuando hice mi primer viaje al extranjero…

Pero creo que ya es suficiente para esta segunda parte, tan sólo quiero que os quedéis con la importancia que tuvo para mi el comenzar bien temprano a viajar e intercambiar experiencias con otros usuarios, porque en marzo de 1996 precisamente hice el viaje de fin de curso del instituto y viajé a Holanda poco antes de una de las míticas ferias de Tilburg, de modo que aproveché uno de los ratos libres para por primera vez empezar a hablar en inglés, el “afortunado” fue Roderik Muit, del club Gouda, con el que quedé en la estación central de Amsterdam, y es que amigos, yo no tenía remedio, era y sigo siendo una persona muy tímida, pero cuando me veo forzado a ello, procuro ser una persona social y conocer a gente que tenga mis mismos intereses, por eso siempre se me ha dado bien organizar “cotarros” en los que la gente participa.

Muy pronto recorreremos la fracasada reunión de finales de 1996, que a punto estuvo de dar al traste con muchas cosas, pero veremos como una vez más del fracaso aprendo, y es que el arte de la guerra es levantarse siempre cuando hemos perdido una batalla, porque la guerra nunca se pierde sin tu rendición.

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RetroMadrid, la historia de un sueño hecho realidad (1)

mayo 10, 2010

Los visionarios no existen, pero si que existen aquellos que saben adaptarse al cambio, y si además lo acompañas con la terquedad de una mula, ya por muchas trabas que nos pongan por el camino,  al final terminaremos consiguiendo el objetivo soñado.

Esto quizás resuma en apenas tres líneas lo que RetroMadrid ha sido para mi: un duro camino que inicié en 1995 con la intención de aglutinar y reunir esfuerzos en una fecha concreta del calendario.

El 14 de mayo de 1995 nacía la primera reunión de usuarios de MSX de Madrid, y alguno se preguntará: “¿qué es eso del MSX?”, pues bien, el MSX era el primer estándar de ordenadores desarrollado a nivel comercial, mucho antes incluso de que los PCs irrumpieran en nuestros hogares. Sus grandes ventajas residían en la compatibilidad de programas y periféricos, cualquier desarrollo realizado para MSX era compatible, independientemente de la marca que fabricase el ordenador o dispositivo. ¿Quién veía esto posible en la selva informática de principios de los 80?, sólo uno: Kazuhiko Nishi, el padre del MSX y amigo personal de Bill Gates, con quien colaboró para el desarrollo del lenguaje BASIC y el sistema operativo de este gran ordenador.

Pero ya es suficiente, cualquiera puede consultar en Internet muchísima información del sistema MSX, sin embargo pocos conocen la historia real y personal que rodea a la feria RetroMadrid, antes MadriSX & Retro, y antes MadriSX a secas…

MadriSX o la reunión de usuarios de MSX de Madrid fue un reflejo de una necesidad imperiosa que tenía la comunidad de aficionados del MSX de España de tener un lugar de encuentro en un punto menos distante geográficamente que Barcelona, donde se celebraban con bastante éxito reuniones de este estándar. Un cúmulo de circunstancias produjo la alineación de planetas que me arrastró a terminar organizando la primera edición junto a mis compañeros de Majara Soft, del cual Manuel Varela es todavía usuario activo. Estas circunstancias (no creo en la casualidad) iban sucediéndose una tras otra: en primer lugar mis malas notas en inglés hicieron que mi madre a los 12 años decidiese (para mi alegría) cancelar mis clases de karate y llevarme a una academia de inglés, donde acto seguido conocí a Iván de la Peña, con el cual compartía un montón de ratos muertos en el pasillo, ya que,  expulsados por Erasto (el profesor que pese a todo obró en mi el milagro de empezar a mejorar mis notas en inglés) acabábamos jugando al tenis con pelotas de papel, curiosamente terminé por sacar notables sin en apariencia haber hecho esfuerzo alguno.

Como iba diciendo… Iván de le Peña era un compañero de clase y desde un principio hicimos buena amistad, además un día le vi llegar  con una carpeta que tenía varias ilustraciones, pero algo me llamó la atención, y es que años después de haber perdido contacto con mi viejo vecino, usuario de MSX, me reencontré con el MSX gracias a Iván, no sólo eso, me invitó a acompañarle a su casa y descubrí el MSX-2, y puede sonar ridículo, pero casi experimento una especie de orgasmo cuando vi el “Fantasm Soldier”, creía que aquello era un sueño, y explicarlo sólo es posible cuando uno lleva muchos años desconectado de algo y al cabo del tiempo vuelve a oir de ello, y no sólo eso, redescubre muchas más cosas, como es el disfrutar de esas míticas tardes compartiendo experiencias catódicas en un espectro de colores mucho más amplio que el de mi viejo MSX-1 SVI 728.

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Nadie de los que haya tenido un ordenador de los 80 será ajeno a esas sensaciones que experimentamos los “descubridores” de la informática, una nueva informática que abría paso a la revolución del hogar, y por ende de nuestra sociedad. El MSX no era más que una excusa para retomar viejas sensaciones que cuando apenas tenía 10 años viví con vecinos y amigos que tenían sus Amstrad, Commodore, Spectrum y MSX.

A la vez la muerte comercial de estos sistemas me hizo odiar el consumismo y el que un sistema tan grandioso como el MSX hubiese sido dinamitado por sus propios creadores, yo no entendía de ventas, márgenes comerciales o estadísticas, lo que si percibía era que el MSX era un sistema dotado de unas capacidades extraordinarias y no entendía como ya por entonces (1992) el PC 286 y su VGA de 256 colores empezaba a destronar a sistemas mucho mejores.

Fruto de esa amistad con Iván llegó la razón de mi brutal reenganche a la “escena” del MSX, y experimenté lo agradable que era ver que ya no éramos sólo dos en el mundo, no, había más gente y en un fanzine de manga vi un reportaje del “Ranma 1/2” para MSX Turbo-R escrito por Aitor Lekerika, pero no sólo eso, también aparecía un anuncio de M.D.S. Lehenak, un grupo vasco de usuarios de MSX fundado por Aitor precisamente. No tardé ni medio minuto en escribir una enorme y emocionada carta hablándoles de mis experiencias y mis vivencias MSXeras.

Pasaron varios meses y cuando todo parecía caer en saco roto y mi vida personal no andaba muy allá (a los 14-15 años suele pasar),  apareció en verano de 1994 una carta en mi buzón remitida desde Baracaldo, ¡SON ELLOS!, emocionadísimo llamé al teléfono de contacto de un tal Valeriano con el que estuve creo que dos horas charlando, y francamente, si soy yo el tal Valeriano, no habría aguantado a ese impulsivo de 15 años que no paraba de hablar compulsivamente. Pero a veces ser pesado no implica caer mal, tanto es así que empezamos a intercambiar Ivan y yo cartas y cintas grabadas con Valeriano y su familia (Andoni, Julio y Verónica), y en septiembre de 1994 regresó mi vena organizadora (ya venía de lejos) y saqué de la chistera un club: MSX Power Replay, el retorno del poder MSX.

¿Creeis que ahí quedó la cosa?, para nada, a los pocos minutos me lancé a llenar de papelitos cual piso en venta con el teléfono  de mi casa en las principales calles del centro de Madrid, anunciaba con un logo enorme del MSX la “resurrección” de nuestro sistema. Mi querida madre, como improvisada secretaria, comenzó poco a poco a recibir llamadas, y sorpréndanse, porque me lance no sólo a atender llamadas, sino a visitar domicilios de gente “extraña” para verles y animarles.

Por si fuera poco revisé las decenas de revistas de MSX que tenía mi amigo Iván y empecé a llamar e incluso visitar a gente a la que poco a poco fui “fichando” para esa cosa que había creado de la nada, acto seguido me enteré de las reuniones  de Barcelona, también pude leer un fanzine llamado “Hnostar” y en el un usuario llamado Paco Molla, decía desde Valencia que las reuniones de MSX deberían celebrarse en el centro de la península… ¿Centro?, ¿Madrid?, pues la suerte ya estaba echada como podéis ver, pero un mozo de 15 años no es capaz por si sólo de conseguir un local, organizar una reunión y publicitarla, ¿o si?…

En noviembre-diciembre creo recordar que emprendí una mítica aventura a un barrio lejano llamado “Del Pilar”, eso era para mi como ir al Polo Norte, porque repito, mi universo era un barrio llamado Lucero y algunas zonas céntricas a las que mi madre ya me permitía partir con precaución. Pero ese espíritu aventurero me animó a coger en Callao un autobús (el 133) que me llevaba a un barrio exótico y desconocido. Una vez llegué mapa en mano, al domicilio de un grupo de programación llamado “Majara Soft”, (anunciaban en la mencionada Hnostar un videojuego nuevo para MSX) me encontré con la decepción de que tras una  hora de viaje nadie estaba en dicho domicilio.

Cuando ya desilusionado llamé al ascensor de bajada, apareció una persona con gafas que se dirigía precisamente al piso en el que había estado llamando con insistencia: “¿Eres de Majara?”, y con cara de preguntarse por dentro “quién coño será este crío”, el que luego sería mi gran amigo Manuel Varela, me dejó entrar tras la sorpresa inicial, y no sólo eso, en el mismo bloque vivían Cesar y Jesús, dos de sus compañeros, y con la excusa de comprarles el “Arma Mortal” (mil pelas me costó la broma) estuve creo que varias horas embelesado con el MSX-2, y el MSX-2+ (¡¡un MSX-2+!!) que tenía Manuel, vi algunas demos que me hicieron no dormir la noche siguiente, y además me prestaron algunas revistas.

Lo tenía clarísimo, tocaba organizar a toda la gente que iba conociendo, y a mi tía Candi, que siempre ha estado metida en temas asociativos en Batán, le comenté mi idea de hacer una reunión, y ella me puso en contacto con la directora del centro cultural “Fernando de los Rios”, una tal Teresa que me atendió gustosamente, y aunque le sonó estrepitosamente raro eso del “MSX”, accedió a cedernos el local si pagábamos al ordenanza que tenía que abrirnos.

¡Y así empezó todo!, me empecé a mover en mis ratos libres para anunciar la reunión en todos los fancines de MSX, Manuel que ya había estado en Barcelona tiró de teléfono y llamó a mucha gente que había conocido como Manuel Pazos o el mismo Paco Molla, el que sembró la semilla de la reunión en Madrid, y yo terminé de rematar la faena reservando el local (siendo menor de edad) a la concejalía de Latina, recibí el permiso y y el 14 de mayo de 1995 empezó la historia de nuestra queridísima feria.

Hasta aquí la primera parte de todo un montón de anécdotas que irán sucediéndose año tras año, si quieres conocer más de esta historia que dio lugar a una feria con más repercusión que grandes ferias como SIMO Network ó Expomanga, permanece atento a este blog…