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Atasco, la palabra maldita (5)

enero 12, 2010

El comienzo del atasco

Pero claro, quizás convendría llegados a este punto plantearnos la razón de que estos atascos se formen, al fin y al cabo, cuando vemos una enorme autopista de tres carriles completamente vacía se nos antoja casi imposible la aparición de estas retenciones, y es que de diseccionar adecuadamente cada atasco obtendríamos una conclusión abrumadora: todo atasco es evitable. El primer paso es evidente, esto es favorecer opciones alternativas, como es llegar en metro, bicicleta, a pie, etc… Sin embargo en la periferia el transporte público falla estrepitosamente y ciertos desplazamientos entre poblaciones cercanas como Boadilla y Majadahonda (caso de Madrid) pueden ser inviables comparando con el vehículo privado, porque frente a los 15 minutos que se emplea con el vehículo particular, una hora de autobús es casi inevitable.

En segundo lugar la conducción: en muchos países densos más educados en la conducción eficiente y responsable se producen menos atascos y la duración de estos es mucho menor, ¿por qué?, bien sencillo, mantienen la velocidad constante, con ello los huecos entre vehículos se mantienen constantes y se favorece la incorporación de nuevos vehículos, incluso en los estrechamientos la constancia es un factor favorable, ya que la conducción española tiende a ser irregular y frente a algunos que conducen excesivamente rápidos tenemos a otros que conducen torpemente lentos. Es muy importante en las ciudades procurar que todos los vehículos puedan mantener una velocidad similar, acelerando de ser necesario para los cambios de carril. Si la regulación del tráfico produce un exceso de vehículos en todos los carriles de forma simultanea, cualquier estrechamiento, incorporación de vehículos o salida de importancia provocará una retención.

Sería interesante visitar esta página http://www.youtube.com/watch?v=Suugn-p5C1M en la que un vídeo nos muestra como se originan las famosas retenciones cuando hay un número de vehículos crítico que impide mantener las distancias de seguridad adecuadas.

De forma natural el aumento de la densidad de vehículos suele reducir la velocidad de la vía, sin embargo también se produce el indeseable efecto tapón porque vehículos que vienen detrás a la velocidad correcta se chocan literalmente contra ese grupo de vehículos que en un tramo denso ralentizan la marcha, con lo cual volvemos al problema ya mencionado de que el reajuste suele ser problemático y cualquier incidencia (que de repente muchos vehículos de forma simultanea tengan que incorporarse) podrá dar al traste con la deseada fluidez del tráfico.

Podríamos evitarlos si existiera un sistema de señalización en tiempo real que se respetase, de modo que la velocidad fuese reduciéndose en tramos anteriores al embotellamiento y así se evitaría la afluencia de un exceso de vehículos en poco tiempo y poco a poco el tráfico recuperaría su densidad. En cuanto a la incorporación a los viales está claro que tenemos un problema muy español, porque a veces no somos conscientes de que los carriles de aceleración son para eso precisamente, pero en ocasiones salimos con una velocidad excesivamente baja (50 Km/h para incorporarse a un vial de 100 Km/h) al vial principal o no cedemos el paso, lo contrario es también contraproducente, se debe facilitar la incorporación, pero eso no implica detenerse, si el vehículo que se va a incorporar no tiene la velocidad adecuada deberá esperar cediendo el paso, y si ha de detenerse pues se detiene, en otros países lo hacen de forma sumamente natural y los problemas de tráfico se reducen muchísimo, porque la vía principal absorbe más vehículos y frente a cinco minutos a lo sumo hasta incorporarnos a la autopista tendríamos probablemente un atasco previo de 15-20 minutos que naturalmente pagan no los que se incorporan, sino los que vienen desde destinos bastante alejados de la incorporación causante del embotellamiento, y esto repercute en todo el vial, ya que un tramo de autopista saturado es una bola de nieve que puede llegar a provocar en la cola del atasco paradas realmente insufribles.

En ciudades como Los Ángeles buscaron solucionar este problema añadiendo un sistema de semáforos inteligente que detecta los huecos entre vehículos y mide la densidad, sólo deja incorporarse a los vehículos si hay suficiente espacio que permita incorporarse con seguridad y sin ralentizar el tráfico, en el caso de Madrid los hay en fase de pruebas en Arroyomolinos y San Sebastian de los Reyes (salidas de grandes centros comerciales), además la gran capacidad de aceleración de los vehículos americanos facilita mucho más esta tarea, porque en Europa muchos coches realmente resultan peligrosos cuando es necesario acelerar e incorporarse al tráfico rodado de autopista si no sabes anticiparte.

 (Seattle, semáforo de regulación http://www.youtube.com/watch?v=_Wp0pMITQ6U)

Otro problema sumamente típico para producir aglomeraciones de vehículos es aquel que conduce por el carril central a una velocidad indebida, como puede ser ir a 90 km/h en una autopista de 120 km/h, esto produce dos efectos muy perversos, el primero es que virtualmente la autopista se convierte en una simple carretera de un carril en el que cualquier vehículo que quiera avanzar a más de 90 tenga que emplear el carril izquierdo, a su vez la densidad de vehículos hace que muchos tengan cierto miedo en el adelantamiento y lo efectúen a 100, con lo que la situación se llega a eternizar y ese vehículo que debería circular por la derecha tiene a sus espaldas una cantidad innumerable de coches aglomerándose, y esto es muchas veces la primera causa del comienzo de la hora punta, porque coches y aglomeración son sinónimo de embotellamiento tan pronto como se produzcan las circunstancias ya enumeradas: 

  • Salida de gran importancia.
  • Estrechamiento de carriles.
  • Vehículo averiado o incidencia que impida el uso de un carril.
  • Obras.
  • Efecto Ola.

Y ahora nos centraremos en el efecto ola ya adelantado en el video anterior. El “wave effect” es un efecto muy humano provocado por el miedo a golpearse con el de delante, y de nuevo deberemos surcar el cielo para aterrizar en Alemania (país ejemplar en este sentido) donde los conductores jamás frenan cuando tienen un vehículo delante y son capaces de mantener el tipo porque en el 99% de los casos se respetan los carriles, se utilizan los intermitentes y no se hacen cambios arbitrarios de carril como ocurre con desgraciada frecuencia en España. Esto por un lado favorece muchísimo los adelantamientos, ya que se producen en menos tiempo y el carril izquierdo queda despejado mucho antes de vehículos, y por otro lado hay mayor seguridad de que no va a frenar bruscamente el de delante, aunque ciertamente esto a veces no es cierto y tenemos colisiones por alcance de bastante cantidad de vehículos, afortunadamente sin consecuencias en muchos casos. 

En España el “efecto ola” es muy notorio y además para más inri muchos tienden a anticipar atascos inexistentes reduciendo las velocidades en exceso, incluso sin razón visual aparente, todo porque a esa hora el conductor espera un atasco, si este no aparece mantiene una velocidad anormalmente reducida “por si acaso”, debido a esto los atascos pueden realmente producirse sin razón para ello, y luego tardan mucho más en deshacerse una vez que estos se producen realmente…

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