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Atasco, la palabra maldita (3)

diciembre 14, 2009

Nueva York y Los Ángeles

A mediados del siglo XIX Nueva York comenzaba a desarrollar la actual infraestructura ferroviaria, teniendo unas limitaciones orográficas evidentes (canales, el río Hudson, islas diversas, etc.) se desarrolló mucho más la infraestructura de transporte público que la viaria, esto a posteriori ya en el siglo XX marcó sin duda el que frente a Los Ángeles tuviésemos en Nueva York el ejemplo de ciudad muy europea, con un desarrollo antagonista al del coche, ya desde un principio el ciudadano de Manhattan no se planteaba poseer un coche, todo lo contrario, el taxi era su elección en los desplazamientos de ocio y el transporte público en los desplazamientos laborales.

Pese a todo en el desarrollismo particular de esta ciudad el vehículo privado buscó su lugar y se crearon túneles y pasarelas que fueron favoreciendo la entrada de vehículos en tránsito, sin embargo la realidad es que la limitación espacial de la isla de Manhattan impidió la formación de grandes atascos porque sencillamente no había forma de dejar el coche en ningún sitio.

Al contrario de lo que podamos pensar, Los Ángeles también comenzó la construcción casi a la par de su sistema ferroviario, tanto es así que incluso en ocasiones le llevó la ventaja a Nueva York, pero la orografía en este caso jugó un papel determinante a favor del vehículo privado, al no carecer de limitaciones notables la planimetría de Los Ángeles se extendió cual mancha de aceite con mega autopistas que iban anticipando lo que sería la actual megalópolis, plenamente diseñada para el vehículo privado debido a su extensión y anchura.

 Como era de esperar el ciudadano medio de Los Ángeles compraba su coche en cuanto tenía la ocasión y salvo para ir al “downtown”, el resto de desplazamientos ni se planteaba coger el transporte público. Así que la red mallada de transporte público en Nueva York se convertía en una estrella en el caso de Los Ángeles.

Posteriormente tanto Nueva York como Los Ángeles han sufrido los atascos, sin embargo la contaminación no ha llegado a límites tan extremos en Nueva York, mientras que todos recordaremos escenas casi catastróficas del “smog” que impedía ver las letras “Hollywood” desde la ciudad de Los Ángeles.

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