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El destino nos llama (4)

noviembre 18, 2009

Echemos la vista atrás: estábamos en “Halloween” y yo huía de las típicas fiestas de disfraces. Un amigo de la Plataforma por una Vivienda Digna me escribió esa misma semana invitándome a una fiesta normal y aunque ya tenía otro compromiso con una fiesta de disfraces de otro amigo 😀 , pues por cercanía y motivos varios preferí ir a la fiesta de mi amigo de la PVD, me pertreché de mi camiseta viviendadignera y con ropa informal salí disparado a su nuevo ático en Carabanchel.

Allí me encontré con la sorpresa de ver una fiesta elegante, gente bien vestida, y chicas, muchas chicas, pensé que me había confundido de fiesta 🙂

Sin embargo ese era el sitio al que había sido invitado, así que socialicé como suelo hacer, en fin, hablas de cosas, de trabajo, jijiji jajaja, etc. No soy amigo de fiestas masificadas, pero reconozco que esta había sido muy bien organizada, y en ella había tenido mucho que ver la compañera de piso de mi amigo de la PVD (obvio nombres y todo ese rollo por el tema de la LOPD) que es francesa y tiene muy buen gusto.

Bien, lo que viene a continuación es verídico, ya he expuesto que mi estado de “soltero” era un reflejo de mi situación de bienestar, ¿para que cambiar si estoy bien?, es lógico y mi buena reflexión hice cuando en 2006 terminé la tortuosa relación que tuve en dos fases (una en 2000-2001 y otra en 2006) con la misma chica. Nunca he tenido suerte, reconozcamoslo, no soy cariñoso, no soy apasionado, y sin embargo los que me conocen saben que soy la fidelidad en persona, me considero un devoto de la palabra y la promesa, siempre lucho por cumplir y me tomo muy en serio todo aquello que prometo hacer, aunque a veces no esté comprometido.

Con estos prolegómenos y sin saberlo resultaba que en esa fiesta alguien se había fijado en mi, yo realmente “pasaba por ahí” y el hecho es que no intuí, y ni tan siquiera interpreté las señales que andaban por ahí pululando, porque no era mi objetivo, es como cuando vas al campo a contemplar mariposas y delante de ti pasan mil cosas que para otro serían maravillosas, pero sigues erre que erre con las mariposas sin fijarte en el resto. Pues yo iba a esa fiesta a charlar con mis amigos y ser correcto con el resto de “desconocidos”, sin más pretensión.

Pero en esto que la compañera de piso de mi amigo de la PVD entabla conversación conmigo, y en una de estas con suma naturalidad me deja su tarjeta de trabajo apuntando el teléfono, a lo que yo por educación le dejo mi tarjeta de trabajo con teléfono ya incluido, y ya podéis reiros, os doy permiso, pero os juro que en esos momentos no tenía la más mínima consciencia de lo que pasaba.

La cama me devolvió al estado natural de mi ser, a la mañana siguiente fue cuando con una suma lentitud analicé lo sucedido la noche anterior y ¡coño!, fui corriendo al móvil y había varias llamadas, pero no era su número. En fin, la ilusión quedó en eso, en ilusión. Yo tampoco me veía capacitado para iniciar nada, iba a seguir soltero…

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